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CAPÍTULO I  

Reynaldo Moya

Grau 

EL Peruano del Milenio

GALERÌA DE FOTOS DE GRAU

TIEMPOS

PRE

HISPÀNICOS

LA

CONQUISTA

HISTORIA DE TALARA

 

LA CONQUISTA EN PIURA

Presentación

Índice

Contenidos

Capítulo I

Gráficos

Mapas

 

 

 

CAPITULO I

EL DESCUBRIMIENTO

DE AMÉRICA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Termina la Historia Media.

Con la conquista de Constantinopla por los turcos, termina una etapa de la Historia que se conoce como Edad  Media y empieza la llamada Edad Moderna que a su vez se prolongará hasta la Revolución Francesa.

Constantinopla era por esos tiempos la más espléndida ciudad de Europa. Estaba ubicada en el Sudeste y constituía una especie de puente entre los pueblos de Asia y los de Europa. Era la Capital de Imperio Romano de Oriente, que había heredado todas las glorias del antes poderoso Imperio Romano.

Pero al llegar al siglo XV, el Imperio Romano de Oriente o Imperio Bizantino, había ido perdiendo todo su extenso territorio, unas veces porque los pueblos se habían liberado formando estados independientes o ante el empuje de los ejércitos de los árabes seguidores de Mahoma primero; y luego de los tártaros y los turcos después.

En abril de 1453 ya no quedaba del antiguo y fastuoso Imperio Romano de Oriente o Imperio Bizantino, sino la ciudad de Constantinopla o Bizancio a la que tenía cercada el Emperador Otomano, Mahomet II, que la obligó a rendirse el 9 de Mayo.

Esa es la fecha que los historiadores han elegido para dar por terminada la Edad o Historia Media.

En la Edad Media, predominó el sistema feudal, pero con el advenimiento de la Edad Moderna, se inicia un proceso de fortalecimiento del poder real, surgiendo los grandes estados y desapareciendo el feudalismo.

 El Mundo a fines del Siglo XV.

Unos pocos decenios antes del descubrimiento de América, la Península Ibérica estaba dividida en 4 reinos, de los que tres eran católicos y uno mahometano. Dichos reinos eran:

-        Reino de Portugal.

-        Reino de Castilla y León.

-        Reino de Aragón.

-        Reino de Granada.

El Reino de Portugal, desde el año 1185 se había desligado del resto de reinos españoles. En 1481 gobernaba Juan II que por medio de su hermano el Infante Enrique apodado El Navegante, continuaba la expansión marítima, tomando las islas Azores y Cabo Verde frente a las costas africanas, cuyo litoral recorrían con frecuencia los portugueses hasta que el año 1486 una escuadrilla la mando de Bartolomé Ruiz, logró cruzar el extremo sur del continente negro donde estaba el peligroso Cabo de las Tormentas, al cual desde entonces se le cambió ese nombre por Cabo de Buena Esperanza. De ese modo quedó abierto para Portugal el camino a la India y otros países asiáticos donde se producían las valiosas especias.

Castilla y León eran dos reinos que se habían constituido en uno sólo, y ocupaban la parte central de la Península Ibérica. Era también el Estado más poderoso de la península, tanto en lo militar como en lo económico.

Entre 1454 y 1474 gobernó Enrique IV al que llamaban el Impotente. Al morir debió heredar el trono la Infanta Juana, pero la nobleza se opuso porque dijo que en realidad no era hija del Rey sino de Mayordomo Real, Beltrán de la Cueva por cuyo motivo se le llamaba Juana la Beltraneja. Enrique IV tenía dos hermanos: Don Alfonso y doña Isabel. Los nobles no esperaron que muriese el Rey  sino que reunidos en Corte lo destronaron y dieron el poder a Alfonso, el que murió al poco tiempo. Entonces los nobles ofrecieron el trono a doña Isabel la que se negó aceptar mientras  estuviera vivo su hermano Enrique. La princesa Isabel se había casado con Fernando, Infante de Aragón y heredero de ese reino.. Cuando en 1474 murió Enrique IV, doña Isabel asumió el trono de Castilla y León.

El Reino de  Aragón comprendía lo que ahora son las provincias españolas de Aragón, Cataluña, Valencia, Murcia, además las islas italianas de Cerdeña y Sicilia. En 1479 gobernaba en Aragón, Juan II y al morir ese año dejó en el trono a su hijo Fernando V, casado con la Reina Isabel de Castilla y León.

Con el matrimonio de Isabel y Fernando, los reinos se hacen uno solo convirtiéndose en un poderoso estado, aunque inicialmente mantuvieron su autonomía.

El Reino de Granada en el Siglo XV, era sólo una pequeña parte de lo que antes había sido el poderoso Califato de Córdova, gobernado por los árabes seguidores de Mahoma.

Cuando el Califato se disolvió, la parte española se convirtió en el Reino de Granada, que en los tiempos que precedieron al descubrimiento de América, estaba reducido a las actuales provincias españolas de Málaga, Granada y Almería. En la parte nor africana del Califato, surgieron varios estados.

El Reino de Granada se vio envuelto en luchas intestinas por el trono, y los diversos reyes españoles y portugueses con frecuencia intervenían a favor de uno u otro de los contendores. Por último, Granada se convirtió en reino tributario de Castilla y Aragón; pero cuando llegó al poder Abú Hassen se negó a seguir pagando el mencionado tributo, y asumió una actitud hostil hacia los reinos españoles. Le sucedió su hijo Boabdil, que al igual que su padre se negó a pagar el tributo, y habiendo estallado la guerra, los reyes católicos tuvieron que luchar en dos frentes: con Zagal tío de Boabdil que pretendía el trono y que al principio logró algunas victorias y contra el rey moro. Los reyes de España fueron venciendo a los mahometanos en cada oportunidad donde los encontraban y haciéndolos retroceder, hasta que sólo quedó la ciudad de Granada a la cual los Reyes Católicos pusieron sitio en Mayo de 1491 y la hicieron rendir en Enero de 1492. Boabdil lloró la pérdida de Granada y su madre la Sultana Aixa lo increpó diciéndole:  “Lloras como mujer, lo que no supiste defender como hombre”.

Habría que mencionar todavía un cuarto reino cristiano, en la península y ese era Navarra, cuyo territorio se extendía a uno y otro lado de los Pirineos, es decir sobre zona de influencia española y francesa. Territorialmente era de pequeña extensión y comprendía lo que ahora es la provincia española de Navarra y los departamentos franceses de Bajos Pirineos y Altos Pirineos. Su capital era la ciudad de Pamplona. Por el año 1481 ascendió al trono Francisco Febo, Conde de la Foie, a partir del cual empieza a regir la rama francesa. A Francisco sucedió su hermana Catalina casada con Juan de Albret, al cual arrebató el rey Fernando el Católico, la parte española del reino de Navarra en 1512.

En cuanto al resto de Europa la situación era la siguiente:

La Península Italiana era un mosaico de pequeños estados. Al norte estaba el Ducado de Saboya cuya capital era Milán que era gobernada por la familia Sforza.

También al Norte, entre Saboya y el Mar Mediterráneo, se encontraba la República de Génova que controlaba a la isla de Córcega. Era Génova una potencia marítima. Por el año1464 eran los Doria los que mandaban en Génova, pero ya la República era dependiente del Ducado de Saboya o Milán.

Al Noreste de Italia se encontraba la República de Venecia, que era sin duda la  más poderosa potencia marítima  del Mediterráneo, pero cuya decadencia se inició con la toma de Constantinopla por los turcos.

Al centro de Italia, la mayor extensión estaba ocupada por los Estados Pontificios que tenían como capital a Roma. Hasta 1471 estuvo gobernando los Estados Pontificios el Papa Paulo II y a partir de 1492 el Papa Alejandro VI de la casa de los Borgia, natural de España lo cual contribuyó al robustecimiento del poderío de España durante los Reyes Católicos primero, y luego con su hijo el emperador Carlos V.

También en el Centro de Italia estaba la República de Florencia gobernada por los Médicis: la República de Luca y los principados de Mantúa, Ferrara, Módena y Toscana. En los años anteriores al Descubrimiento de América, el Sur de Italia estaba constituido por el Reino de Nápoles y Sicilia, que era controlado por el Rey de Aragón, lo mismo que la isla de Cerdeña.

Francia empezó a ser gobernada desde 1461 por Luis XI, de carácter violento y gran ambición que buscó interiormente la unificación de Francia abatiendo el poder de los nobles que aún gobernaban diversos ducados y principados, y en lo exterior hacer de Francia una gran potencia. Pero para eso tenía que chocar contra Carlos el Temerario que Gobernaba el Condado de Borgoña, el que controlaba por el Norte los territorios de Artois, Flandes y Luxemburgo y por el Sur la extensa zona de Franco Condado. Se encendió la guerra entre Luis XI y Carlos El Temerario y en 1477 murió este último en batalla, dejando como heredero a su hija casada con el Emperador Maximiliano de Alemania, el cual reclamó los estados de su suegro muerto pero Luis XI se negó porque la ley exigía herederos masculinos. Por lo tanto Francia reclamó el Franco  Condado y la Borgoña y la guerra se encendió en esta oportunidad entre Francia y Alemania.

Del antiguo Sacro Imperio Romano Germánico, sólo quedaba el llamado Imperio Alemán que gobernaba sobre el territorio que comprende la actual Alemania. El llamado Imperio Alemán al comenzar el Siglo XV era una especie de federación de estados feudales, con derecho a elegir al Emperador lo cual llegó a ser simbólico, pues el Imperio se fue trasmitiendo por herencia.

En 1417 al morir el Rey  de Hungría y Bohemia, hereda estos estados su hija que estaba casada con el Emperador de Alemania Alberto de Habsburgo, lo que fue motivo para anexar esos reinos al Imperio. Maximiliano, nieto de Alberto agregó al Imperio, los Países Bajos y el Franco Condado, en 1477 al morir Carlos el Temerario cuya hija María estaba casada con Maximiliano. Por el momento el Imperio Alemán era el estado más poderoso de Europa.    

Inglaterra, estaba un tanto protegida de las luchas continentales gracias a su posición insular En 1460 se produce en Inglaterra una lucha dinástica llamaba de las dos rosas. La rosa blanca representada por la Casa de York, triunfó sobre la rosa roja de la Casa de Lancaster. En 1485 Enrique VII asume el poder, dando inicio al poderío inglés convirtiendo a la nación de un pueblo agrícola en otro comercial, gracias a la expansión marítima. Por entonces Inglaterra tenía 4’000,000 de habitantes. Al norte se encontraba el Reino de Escocia, gobernado por parientes del rey inglés.

En 1490 Polonia formaba un gran reino que incluía al actual territorio de Polonia, más Lituania, Rusia Blanca, parte de Ucrania y de Transilvania. Su rey Casimiro IV tuvo que luchar contra los turcos del Imperio Otomano y contra los Caballeros Teutones de Alemania.

   El Imperio Otomano, sucesor de los grandes imperios fundados por los árabes y los mongoles, ocupaba toda la provincia de Anatolia o sea la actual Turquía en Asia y lo que ahora es toda Grecia, parte de Bulgaria y de Albania. En 1453 se había apoderado de Constantinopla y la había convertido en su capital con el nombre de Estambul.

El Imperio Ruso estaba cercado por varios estados tártaros o kanatos que eran los restos del que fuera fabuloso pero fugaz imperio tártaro fundado por Tamerlán. Al Sur de Rusia, sobre el río Volga y la Península de Crimea estaban los kanatos de Crimea, Kazán y Astracán. Al Oeste estaba el gran kanato de Sibir. Con el advenimiento de Iván El Terrible se inicia Rusia como verdadero Imperio, al negarse a pagar tributo al Kan de Sibir de la Horda Dorada, declararle la guerra y vencerlo.

En Persia se estaba formando un nuevo Imperio. Este país conocido ahora como Irán, ha sido una especie de Ave Fénix en la Historia de la Civilización. Siempre ha resucitado.

La India tenía todo el norte bajo el control de un Emperador Mongol, siendo el más importante estado del desmembrado Imperio de Tamerlán. Al sur de la India habían varios principados independientes.

   China o la fabulosa Catay para los europeos, era gobernada en 1488 por el Emperador Hiao Tsung, cuya principal preocupación fue rechazar a los Kalmucos, pueblo tártaro que ocupaba toda la Siberia, y lo atacaba  constantemente. Dos siglos antes la China había estado gobernada por Emperadores de origen tártaro habiendo alcanzado su mayor esplendor, pues hasta el Rey de Persia le era tributario. Pero en 1352 murió el último Kan o emperador de la dinastía tártara, y los Ming retornaron al poder trasladando la capital a Pekín. En 1488 gobernaba Hiao-Tsung, que hizo un censo resultando que había 53 millones de chinos.

El Japón era para los europeos el misterioso Cipango, aislado por su posición insular, continuaba en pleno proceso feudal. El emperador o Mikado, era sólo un símbolo pues el poder residía en el Shogun. Por el año 1450 gobernaba en el Japón la dinastía de los Taikunes, pero el país se encontraba dividido en dos Mikados, el del Norte y el del sur que se alternaban en el poder.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Idea de la Esfericidad de la Tierra

Cinco siglos antes del nacimiento de Cristo, ya en el mundo antiguo, el gran filósofo griego Pitágoras (569-470 A.C.) había llegado a la conclusión por simple razonamiento lógico,  que los astros, incluida la tierra eran esferas perfectas. El Filósofo que buscaba siempre la perfección, estimaba que la esfera era la superficie perfecta y que por tanto los cuerpos celestes que debían ser perfectos, necesariamente tenían que ser también esferas perfectas. Por otra parte al señalar que el diez (10) era el número perfecto, supuso que los astros eran 10 en el siguiente orden: el Sol, la Tierra, la Luna, Marte, Venus, Mercurio, Júpiter, Saturno y un planeta desconocido  que llamó Anti-Tierra.

 Por casi 300 años, la teoría de la esfericidad de la tierra y del sistema heliocéntrico, fue normalmente admitida en los círculos de la filosofía y de la ciencia de Grecia. El hecho de que a simple vista se pudiera ver el Sol y la Luna como discos planos, los confirmó en la teoría de que la Tierra debía tener también la misma forma, y que eso correspondía a las esferas.

Eratóstenes, llegó avanzar mucho más en el conocimiento de la esfericidad de la Tierra (276-196 A.C), pues hasta llegó a calcular la circunferencia de la Tierra obteniendo 25.000 millas antiguas  lo que representa un error sólo por 50 millas. Pero erróneamente creía que sólo una parte muy pequeña de la Tierra estaba formada por los continentes y que el resto era muchas veces mayor cubierta de mares. Eratóstenes fue maestro del Rey de Egipto Ptolomeo IV, que lo nombró Director de la famosa biblioteca de Alejandría.

Aristarco de Samos, otro astrónomo griego (264 A.C.), por medio de cálculos científicos, llegó a confirmar que el Sol era el centro del sistema y que el resto de esferas, con la Tierra incluida, giraban en torno a él. Este trabajo de Aristarco, fue muy alabado por el sabio griego Arquímedes.

 Los Ptolomeos, constituyeron una generación de reyes de Egipto, que dieron  mucha protección a la ciencia y a las artes, y aun ellos mismos se dedicaron a su cultivo con gran ahínco. La dinastía fue fundada por uno de los generales del famoso conquistador macedonio Alejandro Magno, a cuya muerte sus principales generales se repartieron el dilatado Imperio y a uno de ellos, a Ptolomeo, le tocó el Reino de Egipto. Uno de esos Ptolomeos llamado Claudio, fue uno de los más grandes sabios de la antigüedad, conocido como geógrafo y astrónomo, siendo el creador de la errónea  teoría geo-céntrica que supone a la Tierra como el centro del sistema solar y que tanto los planetas como el Sol giran en torno a ella. El sistema geocéntrico, fue reconocido como valido durante toda la Edad Media y los primeros siglos de la Edad Moderna.

Los fenicios lograron en  el año 600 A.C contornear toda la costa del continente africano en una expedición financiada por el Rey de Egipto Neco o Necao. Tuvieron que transcurrir 1.100 años más para que los portugueses volvieran hacer lo mismo.

Más o menos 500 A.C los cartagineses habrían logrado dominar todo el mar Mediterráneo y transponer también el estrecho de Gibraltar al que llamaban Columnas de Hércules; llegando al Océano Atlántico al cual llamaron Mar Tenebroso, y fueron los fomentadores de las fábulas de enormes abismos poblados por monstruos al extremo del mar, lo que hicieron con el único afán de eliminar toda competencia. Esos temores aún existían en los tiempos de Colón.  

En la Edad Media, todo el conocimiento que se tenía sobre la redondez de la Tierra y el sistema heliocéntrico, prácticamente desapreció. Las pocas obras que se pudieron conservar que eran de los griegos, quedaron en las bibliotecas de los monjes, celosamente guardadas, para evitar que se propagasen ideas contraías a lo que decía el texto de las Sagradas Escrituras. Así siguieron las cosas hasta bien entrada la Edad Moderna.

Los cartógrafos y geógrafos genoveses, venecianos, florentinos y portugueses empezaron a interesarse en las obras de los antiguos griegos y la idea de que la Tierra era redonda empezó a tomar nuevamente vigencia en un corto número de investigadores que poco a poco se fue haciendo mayor. Uno de ellos era Pablo Toscanelli (1397-1482) astrónomo de Florencia que aprendió la lengua antigua y de esa  manera llegó a tener la convicción de la esfericidad de la Tierra y en cartas que en 1474 remitió a Colón, le envió valiosos mapas y le aseguró que navegando del Portugal en forma recta hacía occidente, se encontraría al lado opuesto, en la fabulosa Cipango, calculando una distancia de sólo 120º. Esto era erróneo, pues lo real era que la distancia llegaba a 230º, pero sirvió sin embargo para animar a Colón en la gran aventura.

 

 Los Vikingos llegan al nuevo continente.   

Por el siglo VII vivían en la Península Escandinava (Noruega y Suecia) un pueblo llamado normando.

Dado el clima extremadamente frío y que la zona norte estaba la mayor parte de tiempo cubierta de nieve, era poco propicia para la agricultura, por cuyo motivo su actividad estaba determinada por el mar, lo cual los convirtió en pescadores y comerciantes.

En forma especial, los habitantes de la costa noruega, se fueron aventurando cada vez más lejos de sus costas en pequeñas y livianas naves con las cuales surcaba rápidamente las aguas.      

La vida del mar, templó el carácter de esos hombres y fue así como estas gentes audaces se convirtieron en depredadores y piratas que generalmente caían sobre pequeños pueblos costeros en operaciones de rapiña.

A estos marinos, se les conoce como vikingos. Bien pronto los normados se fueron organizando en un estado bastante fuerte en lo que ahora es Noruega. Uno de los reyezuelos de una comarca conocida como “Norge” o Camino al Norte, llamado Haroldo los venció a todos y se hizo reconocer en 872 como rey de Norge o Noruega.

Mientras tanto, al otro lado de la península de Escandinava, había también pequeños estados que se denominaban avear, que poco a poco se fueron fusionando en un solo reino, de tipo federado cuya capital fue Upala. También en Suecia los primeros reyes se llamaban Harold y la principal ocupación fue el comercio y la piratería hasta el año 995 cuando el rey Olaf se convirtió al Cristianismo, pues antes habían sido paganos.   

Tanto los reyes de Noruega como de Suecia, encontraron en los vikingos un medio poderoso para hacer en lo sucesivo guerras de Conquista. Eran como el brazo armado de ellos, pues los vikingos eran audaces, valerosos y muy frugales.

Los primeros países que cayeron ante el empuje de los vikingos fueron los finlandeses y el reino de Dinamarca. Los marinos llegaban en sus ligerísimas naves como enjambres de avispas.

Después ocuparon Inglaterra, de la que nunca salieron, el norte de Francia, en donde se establecieron definitivamente y en 886 pusieron sitio a ciudad de Paris pero no pudieron tomarla. Costeando las playas de Europa dieron vuelta a la península ibérica que se encontraba bajo el poder de los Califas de Córdova a los que no se atrevieron a desafiar, pero entraron al Mediterráneo y se apoderaron de la Isla de Sicilia que conservaron por mucho tiempo.

Desde dos siglos antes de empezar el Milenio, los vikingos se habían atrevido a penetrar mar adentro y fue así como llegaron a la isla de Islandia en donde se establecieron en forma definitiva. Desde este lugar incursionarían después hacia el nuevo mundo.

Por esta época desde el punto de vista religioso, el mundo occidental se dividía en dos grandes campos antagónicos. Los pueblos del Islam seguidores de Mahoma organizados por los poderosos Califatos de Bagdad y de Córdova; y los pueblos cristianos constituidos por todos los estados europeos.

El Islam imperaba sobre un área geográfica que abarcaban el Asia Menor en donde antes habían florecido los grandes Imperios Antiguos y el norte de África así como gran parte de la Península Ibérica, pues sólo la parte norte regada por el mar Cantábrico (Océano Atlántico) en donde estaban los reinos de Asturias, habían resistido el empuje conquistador de los moros mahometanos.

Por ese entonces, la geografía científica en la que tanto empeño e interés habían puesto los pensadores griegos, sufrió un tremendo retroceso. Los conceptos de la redondez de la Tierra fueron olvidados y en su lugar se utilizó la Biblia y el Corán los libros sagrados de cristianos y mahometanos, en los que se debían de creer. Se impuso entonces la idea de que la Tierra era un disco plano rodeado por todas partes por mares y abismos profundos, y en medio de ese disco se había encontrado el Paraíso Terrenal.

Pero no todos los religiosos cristianos se plegaron a los nuevos criterios a ojos cerrados y en forma incondicional, pues los monjes de las diversas órdenes religiosas, dedicados a la contemplación, oración y estudio en su enclaustramiento trataron de conservar los preciosos manuscritos de los sabios y evitar que se perdieran. Por tal razón, por siglos permanecieron en las bibliotecas donde en algunos casos, hasta se olvidaron porque los monjes trataban de ocultarlos para evitar que se ordenase su destrucción bajo los impulsos del fanatismo religioso de la época.

Hay que suponer que fueron muchos los monjes, que durante los últimos siglos de la Edad Antigua y toda la Edad Media conocieron que la Tierra era redonda, pero no lo podían decir porque se exponían a ser acusados de herejía.

Cuando pasó todo el oscurantismo de la Edad Media y la Verdad y la Ciencia fueron reabriendo sus caminos, una gran cantidad de estudiosos, cartógrafos, geógrafos y marinos tuvieron acceso a las bibliotecas de los monasterios y allí las ideas de la redondez de la Tierra esbozadas casi un milenio antes, volvían en forma tímida primero, a cobrar vigencia. Los nuevos conocimientos, no se daban a publicidad como grandes descubrimientos, sino que los marinos los utilizaban en su propio provecho para sus aventuras por mar. Es entonces cuando entra en escena Colón.

Pero veamos antes lo que hicieron los vikingos.

El año 900 era gobernador de Islandia el vikingo Gunnborn Ulfson, el que con sus ligeras naves de una vela y varios remeros, logró llegar a la parte sur de Groenlandia.

En el año 982 uno de los principales de la isla, llamado Erick el Rojo, fue desterrado de Islandia por tres años por haber dado muerte a un adversario. Salió con su familia siguiendo la ruta de Ulfson y los vientos y corrientes marinas lo condujeron con toda felicidad a Groenlandia que a la vista de los viajeros, se presentaba como cubierta de nieve y con grandes glaciares. Pero acostumbrados a los rigurosos inviernos nórdicos, no titubearon en desembarcar en el Cabo Farewell en el extremo sur de la enorme isla, donde escogieron un lugar habitable. Cuando el invierno pasó, toda la parte sur de la Isla se cubrió de un tupido manto de pasto verde, de donde viene el nombre de Tierra Verde o Groenlandia.

Al terminar el destierro, Erick volvió a Islandia pero sólo para ponderar las bondades de la región descubierta y armar una verdadera expedición. Fue entonces  que salió con 25 barcos y 700 personas entre hombres y mujeres con el propósito de colonizar la nueva tierra. Los vikingos se establecieron en algunos fiords abrigados y se dedicaron en forma preferente a la ganadería, pero también cultivaron la tierra.

    Con el tiempo más islandeses fueron llegando a la colonia, en forma tal que en determinado momento había ya unos 3.000 habitantes, organizados como prósperos granjeros. Durante mucho tiempo, los vikingos de Islandia, mantuvieron una constante comunicación marítima con os vikingos de Goenlandia.

Este pueblo normando parecía que empezaba a tornarse sedentario, y el mar sólo lo usaban para comerciar con Islandia. Pronto no fue suficiente ese enlace mercantil, y se conectaron con el continente europeo.

A Erick sucedió en el Gobierno de Groenlandia su hijo Leif Erikson que se convirtió al cristianismo, se construyeron iglesias y se creó un obispado.

Por el año 985 un joven vikingo de 20 años llamado Barni, al frente de un grupo de naves, salió de Islandia para efectuar varias correrías y se demoró más de seis meses en volver. Al llegar a Islandia le dijeron que sus padres y familia habían ido a Groenlandia con Erick, por cuyo motivo se embarcó en la búsqueda de sus progenitores sin conocer la ruta. Navegó al Oeste y al fin dio con una tierra que no se parecía a la que le habían descrito como Groenlandia. A lo lejos veía altas montañas, bosques, y mucho verdor, pero no desembarcó, siguió navegando y al fin pudo arribar a Groenlandia donde estaban sus padres.

La primera tierra que encontró fue la isla de Terranova a la que llamó Halluland que significa tierra pedregosa. Siguió navegando y encontró una tierra de amplias playas de arena y con muchos bosques en el interior, por cuyo motivo la llamó Markland, y era lo que ahora se conoce como Península de Nueva Escocia en el Canadá. Siguió navegando y cruzó el Cabo Cod, es decir que pasaron frente a la actual Boston e incursionaron en el actual territorio de Rhode Island al norte de Nueva York. Desembarcaron cerca de un río y un lago y levantaron sus tiendas. Se asombraron del tamaño de los salmones que pescaron, y construyeron chozas más firmes para pasar el invierno. Durante varias semanas exploraron el territorio sin alejarse mucho de su base de operaciones y descubrieron viñedos silvestres, por cuyo motivo llamó al lugar Vinlandia. 

Al llegar la primavera, Leif decidió retornar con gran cantidad de uvas silvestres y otros productos. Posteriormente se hicieron varios viajes de Groenlandia a Vinlandia pero no se llegó a establecer una colonia.

Por lo tanto si queremos de hablar sólo de un encuentro de dos mundos, tal encuentro del Viejo Mundo con el Nuevo Mundo, se produjo el año 1.000 pero, como no trascendió y no tuvo una mayor consecuencia, no fue recogido por la historia

 

 

 

 Cristóbal Colón.

El origen de Colón es aún incierto y él mismo cuando escribió sus recuerdos se ocupó muy poco de eso .Parece que no quería mencionarlo, posiblemente por su origen judío.

F.A. Kirkpatrick en su obra “Los Conquistadores Españoles”, afirma que nació en 1441 siendo hijo de un tejedor de Génova, que antes había poseído una taberna. El joven Cristóbal practicó el comercio de su padre pero también efectuó algunos viajes por el Mediterráneo desde el puerto de Génova que por entonces era con Venecia el más activo del Mediterráneo. Esto lo hizo como marinero, cuidando la mercadería de su padre y otros mercaderes genoveses. A los 25 años se aventuró a una expedición más larga rumbo a Inglaterra, pero apenas había pasado el convoy de cinco barcos, el estrecho de Gibraltar, cuando a la altura del Cabo San Vicente fueron atacados por un corsario francés, y le incendiaron dos naves logrando el resto escapar hacia Cádiz. En 1477 reemprende un nuevo viaje a Inglaterra, tras de lo cual con su hermano Bartolomé se instalan en Lisboa la capital de Portugal y abren un estudio cartográfico. De ahí partió en un viaje a Nueva Guinea y se inició en el ejercicio de una nueva modalidad de comercio: el trafico de esclavos. Hasta aquí lo que dice Kirkpatrick.

Julio Verne, en su obra histórica titulada “Grandes Viajes y Grandes Viajeros” dice que Cristóbal Colón probablemente nació en año 1436 en Génova, pero que hay muchos historiadores que señalan diversas fechas entre 1430 y 1445 y que de igual modo muchas ciudades italianas como Cogoreo y Nervi se reclaman como cuna de su nacimiento. Asegura Verne que la familia de Colón era de condición humilde y que su padre llamado Domingo, era cardador de lana y logró cierto desahogo económico, lo que le permitió enviar al mayor de los hijos que era Cristóbal a la Universidad de Pavía. A los 14 años abandonó los estudios y se embarcó. Sigue una etapa desconocida hasta 1487, en que la Historia sigue minuciosamente sus pasos. Pero dice Verne que en este período casi desconocido, posiblemente visitó Inglaterra, Portugal, las costas de Guinea y hasta Groenlandia. A los cuarenta años podía ya tener cierta fama de buen marino y es posible que en la Guerra Marítima de Génova contra Venecia, bien pudo tener Colón el mando de una galera genovesa. Luego haría incursiones en la costa berberisca del norte de África por cuenta del rey francés Renato de Anjou y en 1478 estaría nuevamente radicado en Lisboa.

El Diccionario Enciclopédico Hispano Americano, dice que Cristóbal Colón nació a mediados del siglo XV en Génova pero que no menos de 20 poblaciones de Italia se disputan su cuna. Dice el Diccionario que si bien Colón nunca se refirió a la fecha de su nacimiento, si expresa  haber nacido en Génova, en un documento fechado el 4 de Mayo de 1506  en Valladolid que junto con un breviario regalo al Papa Alejandro VI. Agrega el Diccionario que, muchos historiadores señalan fechas que van de 1430 hasta 1449, para fijar el nacimiento de Colón. La madre de Colón según el Diccionario, se llamaba Susana Fontanarosa y el padre, Domingo Colombo. Los otros hermanos fueron Bartolomé y Giácomo (o Diego). El bautizo de Colón se había efectuado en la Iglesia de San Esteban y señala con precisión la calle o Vía Mulcento como lugar de nacimiento. El apellido en realidad era Colombo y en 940 el Emperador Oton II había consagrado a sus antecesores, a los hermanos Pedro, Alejandro y Juan Colombo como condes y propietarios de varias villas. De una hermana de Colón llamada Blanca hay pocas referencias. También se refiere el Diccionario, al padre de Colón como un cardador de lanas, que para tener otros ingresos vendía quesos. Pese a todo eso; se preocupó por dar a sus hijos una buena educación y siendo niños sabían leer bien y tenían buena letra. Luego aprendió aritmética, dibujo y pintura. Confirma que fue enviado a la Universidad de Pavía y estudio latín, geometría y geografía. De igual modo astrología y el arte de navegar. Es decir puso una buena base teórica a su pasión por la geografía y la navegación, que era tan común en la gente joven de la época. Su afán de saber lo llevó a estudiar las Sagradas Escrituras y las obras de Aristóteles, Julio Cesar, Plinio, Séneca, Strabón, Tolomeo, Averroes, del Abad Joaquín de Calabria, de Alfonso el Sabio, Marco Polo y otras más. Se refiere el Diccionario a varios viajes por mar tanto de carácter comercial como militar. Entre estos últimos se menciona la expedición armada en 1459 en Génova por Juan de Anjou duque de Calabria para atacar y recobrar el reino de Nápoles para su padre Renato. Luego interviene en una expedición contra los sarracenos de Chipre y los de Túnez. Pero según el mismo Diccionario la participación de Colón en estas acciones es muy dudosa. También habla de un vacío en la historia del navegante. Algunos biógrafos afirman que en 1474 estuvo al servicio del rey Luis XI de Francia, al mando de un barco de guerra. No precisa la fecha en que se dirigió a Lisboa, pero señala que en esa época era un lugar en donde residían muchos audaces navegantes y se preparaban con frecuencia expediciones exploradoras.   

Desde 1477 la vida de Colón ya es más conocida.

En Portugal se casó con doña Felipa Muñiz de Pelestrello o Perestrello, cuyo padre llamado Bartolomé, era un hombre de pocos recursos económicos, pero Italiano como él y asiduo estudioso de la geografía, navegación y cartografía y había sido Gobernador de la Isla de Puerto Santo, cerca las Islas Madeira. Al poco tiempo murió el suegro y Colón heredó todos los mapas. Para subsistir dibujaba mapas y construía globos terráqueos lo cual sin duda era una novedad para el vulgo, aun cuando no para los navegantes y geógrafos que ya admitían la redondez de la Tierra.     

Se nacionalizó portugués y aún cuando era relativamente pobre, reservaba parte de sus ingresos para enviarlos a Italia con lo que  ayudaba a sostener a sus ancianos padres y contribuía a la educación de sus hermanos menores. 

Fue por entonces que se enteró que el Rey Alfonso V de Portugal le había solicitad al cartógrafo florentino residente en Italia Pablo Toscanelli, un mapa elaborado por éste en donde aparecía una nueva ruta para llegar a las Indias, navegando siempre hacia el Oeste. Colón le escribió rogándole información y Toscanelli le envió copia de las cartas marinas, entablándose entonces una nutrida correspondencia entre ambos. El Rey de Portugal, no dio sin embargo la importancia a tan valioso documento,  por estar enfrascado en contiendas con los Reyes Católicos.             

También escribió a Martín Behaim que no sólo había encontrado la forma de guiarse por la altura del Sol en la esfera celeste y de aplicar el astrolabio a las necesidades de la navegación, sino que había elaborado en mapa de toda la Tierra en donde ubicaba a la India, y a las islas de Antillas, Cipango, Java y Ceylan, al Occidente de Europa, sin la intermediación del Continente de América cuya existencia no se conocía.  

Toscanelli había leído el “Tratado de Cosmografía” de que era autor el Cardenal Aliaco que el año 1416 sostenía que la Tierra era redonda y que viajando directamente rumbo a Occidente, se llegaría a la India en un viaje corto y fácil. Hasta llegó a exponer tal teoría en el Concilio de Constanza.        

Cuando Colón llegó a Portugal en 1470 para establecerse en ese lugar, hacía ya bastante tiempo que había muerto el Infante Enrique el Navegante, que dígase de paso jamás navegó pero impulso grandemente las expediciones marítimas, todo lo cual planeaba en Sagre, remoto lugar de Portugal que había escogido el Príncipe para vivienda y estudio y en donde estaba rodeado por una nube de marinos, geógrafos, cosmógrafos, y astrólogos que eran como se llamaba a los primeros astrónomos.    

Al morir Enrique el Navegante, su sobrino el Rey Alfonso V continuo dando a Portugal gran apoyo a las expediciones marítimas. Le sucedió su hijo Juan II en 1481.Enrique el Navegante no era un marino, sino un príncipe que apoyó mucho las expediciones.

Colón viaja a la Isla Puerto Santo del grupo de las Islas Madera, al morir su suegro, para arreglar los asuntos de la herencia y allí nació su primer hijo Diego. Estando en Puerto Santo, Colón enriqueció sus conocimientos sobre asunto de mar y se familiarizó con el tráfico de eslavos, que eran para Portugal la parte más rentable de sus expediciones marítimas.

Contando Colón con los documentos que le habían hecho llegar Toscanelli y Behaim, puso en consideración del Rey Juan II, el proyecto de llegar a la India por una ruta corta viajando rumbo a Occidente. El monarca vio con simpatía el proyecto y lo sometió al dictamen de los mejores cosmógrafos que tenia, los cuales manifestaron que el proyecto era ilusorio. Hay una versión que asegura que el Rey por consejo de su principal cosmógrafo el Obispo de Ceuta Diego de Ortiz, dispuso se armase en secreto un barco y saliese rumbo a occidente con todas las indicaciones que figuraban en el proyecto de Colón, mientras a éste se le entretenía con diálogos y entrevistas. Como consecuencia de eso, el capitán del barco expedicionario retornó a los pocos días porque lleno de temor al igual que sus tripulantes, manifestaron que sólo había mar proceloso y sin limites. Era lógico que en forma tan rápida se abandonase la empresa, por que él que la ejecutaba no conocía los nuevos progresos científicos y geográficos, ni poseía la mística necesaria para seguir adelante.

 

 

 El peregrinaje de un visionario.

Colón no esperó la respuesta que presumía negativa y en forma subrepticia, abandonó el Portugal con su familia, posiblemente el año 1486. El 20 de Marzo de 1488 envió al Rey una carta que decía: “E porque ventura teedes algun receo de nossas justicas por razao d’ algumas cousas que sejades abrigado, nos por esta nossa carta vos seguramos pela vinda, stada e tornada que nos sejandes preso, retenso, citado, nem demandado per nenhuma causa hora seja civil, hora crime de qualquer cualiade”. Cuando esto hizo, hacía dos años estaba en España.

Son muchos los historiadores que aseguran, que Colón llegó a descubrir el doblez del Rey y consideró que eso ponía en peligro su propia vida en caso de tener éxito, pues el monarca trataría de deshacerse de Colón para que no le opacase la gloria total del éxito. Por entonces ya Colón estaba viudo, pero endeudado y temía también un encarcelamiento por deudas que se veía en la imposibilidad de pagar.    

Se asegura que Colón antes de ofrecer el proyecto al Rey Juan, lo hizo por razones afectivas a Génova y a Venecia, pero sin éxito.

Colón con su hijo Diego se dirigió a la región española de Andalucía y envió a su hermano Bartolomé a Inglaterra, para ofrecer al Rey Enrique VII el proyecto.

La misión de Bartolomé fue llena de contratiempos. Antes de desembarcar en Inglaterra el barco fue asaltado por corsarios y perdió todas sus pertenencias. Llegó al país extranjero en medio de la mayor miseria y sin los mapas que debían ser tan preciosos para la misión que tenía. Se dedicó a hacer mapas para vivir. Pasaron así varios años antes que intentase solicitar una audiencia con el Rey y cuando ésta al fin se logró, Enrique VII mostró gran entusiasmo y solicitó la presencia de Cristóbal Colón en la corte, para convenir todo lo necesario a la realización del proyecto.

Alborozado, Bartolomé partió a París a fines de 1492 y se encontró allí la noticia que su hermano ya había efectuado la expedición, y encontrado según creí el camino a las Indias.

Como hemos dicho,  Colón llegó a España por el año 1486 y por entonces, desembarcó, según unos en Puerto de Palos, y según otros en el Puerto de Santa María, del que era Señor, el duque de Medinacelli.

Colón se entrevisto con el Duque, el que le dio hospitalidad durante dos años, hasta que logró la entrevista con los reyes de España.

Pero antes de lograr la protección del Duque de Medinacelli, Colón pasó muchas penurias. Como no tenía para pagar el pasaje por mar, cruzó la frontera a pie con su hijo Diego, llevando sobre las espaldas las escasas pertenencias que poseía. En lo que ahora es la provincia de Huelva, y buscando donde pernoctar, llamó a las puertas del Convento de Santa María de la Rábida, regentado por monjes franciscanos que estaba a media legua del Puerto de Palos. El portero abrió y se encontró con un hombre entre 45 y 50 años, cubierto de polvo, que denotaba mucha pobreza y cansancio, y que pedía, por amor a Dios, pan para saciar el hambre, un poco de agua para terminar con la tremenda sed que padecía y un lugar para dormir.

Pero el portero se sintió impactado por la mirada llena de fuego de ese hombre aparentemente derrotado. No era de los que siempre acudían a las puertas del convento y recibían ayuda. Este hombre era diferente. Fue y comunicó sus impresiones al Guardián del Convento Fray Juan Pérez de Marchena, que al recibir al viajero también se dejó impresionar por esa mirada tan penetrante y un corto diálogo con el visitante, le bastó como conocedor de los hombres, para darse cuenta que estaba frente a un ser excepcional.

El Destino, empezaba ya a tejer con invisibles hilos, el futuro de las naciones, utilizando como barajas a los hombres. ¿Qué hubiera pasado si Colón no toca las puertas del Convento? ¿Qué hubiera sucedido si el portero hubiera dado el pan y el agua que se le pedía y dejado seguir al viajero? ¿Acaso todo eso hubiera dado tiempo a Bartolomé Colón para entrevistarse con Cristóbal y hacer el descubrimiento por cuenta de Inglaterra?.

Juan Pérez de Marchena, tuvo muchas veladas con Colón en el curso de las cuales éste le contó al Guardián y demás monjes que le oían arrobados, todas sus teorías y sus proyectos. Daba la impresión al hacer los relatos, que el hombre se transformaba dada la vehemencia y fe con que decía las cosas como si fueran hechos ciertos. En esos momentos sus ojos parecían afiebrados y reflejaban un alma atormentada.

Los monjes franciscanos, compartieron con Colón la fe en el éxito de la empresa y la hicieron suya tras de consultar con varios marinos y cartógrafos. Fue entonces que el Duque de Medinacelli se interesó en el proyecto y hasta pensó en realizarlo por sus propios medios. Tuvo alojado a Colón durante un buen tiempo, pero al final comprendió que el proyecto era de tal magnitud y trascendencia que correspondía a los reyes su ejecución.

El Duque escribió una carta a la Reina Isabel, en la que le contaba en detalle los proyectos de Colón. Se tuvo que esperar algún tiempo.

Era Colón un hombre alto y robusto de anchas espaldas y noble presencia. La tez clara, la nariz aguileña, los pómulos salientes y la cara larga salpicada por una gran cantidad de pecas; pero eran sus ojos claros de mirar penetrante lo que más llamaban la atención, y lo que sin dudad también contribuían a convencer a su auditorio. En determinado momento de sus narraciones, se transfiguraba, hablaba con gran vehemencia y esos ojos de penetrante mirada, parecían  lanzar fuego.

Posiblemente no era de los mejores marinos, como los que pudieron haber en Portugal, Venecia y Génova o en la misma España, pero tampoco era del montón. Sin embargo había leído mucho de cartografía, geografía y astronomía.

Era ambiciosa sin duda alguna. Pero eso en lugar de verlo como un defecto, habría que considerarlo como la principal fuerza impulsora, a las que juntaba la fe, la audacia y el valor, como era el caso de Colón. Era además un empecinado hasta los límites de la terquedad. Su profundo catolicismo estaba impregnado del fatalismo propio de la época, así como era una cuestión muy común por esos tiempos el tráfico de esclavos, inclinación que la posteridad no ha perdonado jamás a Colón.

Cuando trató con el Rey de Portugal sobre posibles recompensas, pidió tanto que el monarca consideró que era una exageración en ese hombre que se encontraba en los limites de la mendicidad, pretender de golpe y porrazo llegar a las más altas dignidades, asegurándose al mismo tiempos gloria y riqueza, por la conducción de una expedición que en el criterio de los científicos lusitanos, no tenía mayor importancia que las que se estaban proyectando para llegar al Asia costeando el África.

La Reina Isabel por fin contestó al Duque y lo autorizó a enviar al visitante extranjero, al lugar donde estaba la Corte, que por entonces se encontraba en la ciudad de Córdova.

Colón dejó a su hijo en el Convento de la Rábida y partió a Córdova con una carta del Duque él que en un exceso de optimismo y creyendo que todo iba ser llegar y resolver, pedía a la Reina que firmase el contrato y señalase el puerto de partida. Otra carta de los religiosos de la Rábida iba dirigida a Fray Hernando de Talavera, confesor de la Reina.

Los reyes sometieron el proyecto a una junta de sabios y de expertos, los cuales fallaron en contra, y le dijeron a Colón que no era posible que después de tantos siglos, con tantos sabios y navegantes, nadie antes hubiera hablado de un camino corto. Que tampoco podía admitirse que la Tierra fuera  tan pequeña como lo aseguraba Colón y que había que suponer que aun navegando tres años hacia Occidente sólo se iba a encontrar el fin del Océano.

Pese al informe contrario, los Reyes con delicadeza no desahuciaron el proyecto sino que pretextaron la guerra contra los moros para postergar su atención.

Pasó un tiempo en que la pobreza rondó nuevamente en torno a Colón en Córdova, pero como se enamoro de Beatriz Enríquez, no viajó a Francia ante cuya corte había decidido presentarse. Fue en esos momentos que lo conectaron con el Cardenal Arzobispo de Toledo don Pedro Gonzáles de Mendoza que tenia gran influencia en la Corte el que logró una nueva entrevista de los Reyes con Colón. Pero aún habían muchas dificultades, pues el asunto pasó a verse ante una comisión de sabios y teólogos de la Universidad de Salamanca, en donde llevados por perjuicios religiosos atacaron la idea de la esfericidad de la Tierra como contraria al texto de la Biblia. A esto agregaban con falsos argumentos, que aun en el supuesto de ser la Tierra redonda ¿cómo podía un barco que había bajado al hemisferio sur volver a subir al hemisferio norte?. Al final prácticamente se trataba de acusar a Colón de herético.     

Parece que posteriormente la Corte, se trasladó a Salamanca y en ese lugar hubo una segunda reunión de cosmógrafos y geógrafos que dieron un veredicto favorable. Eso hizo cambiar la actitud de los reyes que empezaron a suministrar recursos económicos a Colón para que pudiera subsistir, siendo la primera entrega, la del 4 de Mayo de 1487 por 3.000 maravedíes, a las que siguieron otras muchas iguales. Pero embarcados los Reyes en la guerra contra el Rey Moro de Granada, no tomaban decisiones más firmes. En 1488 tiene a su segundo hijo, Hernando en su amante Beatriz, lo que lo retuvo en España, en momentos en que Inglaterra y Francia se interesaban por el proyecto.

Pero no obstante la predisposición favorable de la Reina Isabel, era la Guerra contra los moros de Granada lo que embargaba la atención de los Reyes Católicos.

Colón que desde 1486 se encontraba haciendo gestiones en la Corte española, vio llegado el año 1488 sin haber prosperado mayormente en la aceptación de sus proyectos y todavía tenían que pasar cuatro años más es decir un total de siete, para ver que sus sueños se tornasen en realidad.

Durante ese duro trajinar en la Corte, Colón procuró captarse la simpatía y adhesión a su proyecto, de personajes influyentes como Gabriel de Acosta, médico, astrólogo y geógrafo de mucho valer, Alonso de Quintanilla, Contador Mayor de la Corte, don Juan de Cabrero, Gran Chambelán; Fray Antonio de Marchena, confesor de la Reina; Fray Diego de Deza, maestro del Príncipe Juan; Luis Santángel, Secretario y Consejero del Rey Fernando; y Gonzáles de Mendoza, prelado muy influyente. 

El Diccionario Enciclopédico Hispano-Americano, al referirse a Colón afirma que por entonces (1491) es cuando se produjo ese suceso de la llegada de Colón al Convento de la Rábida; y no cuando salió de Portugal. Esa otra versión dice lo siguiente:

Por el año 1491 el desaliento había ya ganado a Colón y decidió retirarse de la Corte de España para intentar con otras cortes llevar adelante su proyecto. Entonces se entrevista con el confesor de la Reina,  Fray Juan Pérez, éste escribe a Su Majestad y a partir de ese momento las puertas se abren de par en par para el marino.

Fue el mismo Colón, el que años más tarde en una de sus cartas diría que fue Fray Diego de Deza, el que lo convenció de quedarse en Castilla cuando ya llevaba camino para afuera  

Sea lo que fuere, Colón fue convocado por los Reyes Católicos a comparecer ante la Corte reunida en el Campamento de Santa Fe, cerca de la ciudad de Granada en 1491. por ese entonces, ya el Rey Moro estaba cercado y acorralado dentro de la capital de su reino que los Reyes de España habían sitiado.

Colón compareció ante Sus Majestades en medio de los aprestos para dar el asalto final a la última ciudadela que los mahometanos tenían en la península española.

Ahí con gran vehemencia, Colón habló de su proyecto. Relató el viaje de Marco Polo y el Reino del Gran Kan al otro lado de los dominios de los infieles mahometanos. Ponderó la importancia de tomar contacto por mar con ese lejano Imperio para cortar el avance de los mahometanos y se extendió mucho sobre las fabulosas riquezas de los casi mitológicos países de Catay y Cipango. Para interesar más a los reyes, le aseguró que España podía llevar sus dominios a esas extensas tierras vírgenes de Oriente, a las que se llegaría navegando en dirección de Occidente, y ponderó el enorme provecho que se brindaría a la causa de la Fe verdadera.

El proyecto de Colón tenia tres inconvenientes:

1ro.Que España se encontraba con un Tesoro Publico exhausto,  por  la guerra contra el Rey de Granada,  y  los  gastos continuaban.  Una expedición marítima,  resultaba costosa  en  ese tiempo, mas aun para un país como España  que no  tenía una  tradición marina,  y que ní lo había pensado y en lo que por lo tanto, todo  estaría por hacerse.

2do.El tratado que habían suscrito los Reyes Católicos con el  Portugal y que se llamaba Toledo-Alcacobas,  por el cual se dejaba a los Reyes de Castilla.  manos libres frente al Rey Boabdil de Granada a cambio de dejar a Portugal todo lo relativo a descubrimientos oceánicos.

3ro.Las desmesuradas pretensiones de Colón.

El primer problema lo ofrecía resolver Luis Santángel rico mercader de origen judío En cuanto al segundo punto, se dijo que Portugal dirigía sus expediciones en torno al continente africano para llegar al Asia, mientras el proyecto de Colón iba hacia mar adentro, recto hacia Occidente.

Fue en realidad el tercer punto lo que creó el impase, y la Reina pretextando razones de economía, sin rechazar totalmente el proyecto, lo aplazó. Se había llegado a Abril de 1492 y desde Enero de ese año, la ciudad de Granada estaba en poder de los Reyes Católicos y se había terminado totalmente con el dominio musulmán en España.  

Llevada la Reina Isabel por su fanatismo religioso y apoyada en la Inquisición creada años antes, inició la Unidad Religiosa del Reino, de acuerdo a lo cual sólo podían vivir en España los creyentes en la fe de Cristo. Eso significaba que todo aquel que no se convirtiese a la religión cristiana y dejase de ser musulmán o judío tenía que ser expatriado. Se produjeron entonces grandes abusos y confiscaciones, y familias que por cientos de años habían vivido en España y la habían servido como su verdadera Patria, tuvieron que dejarla. Otros simularon aparentemente que abrazaban el cristianismo.

Colón consideró que al no ser aceptadas sus exageradas demandas, ya nada tenia que hacer en la Corte y emprendió la marcha una vez más hacia fuera.

Mientras tanto Santángel hacía recapacitar a la Reina, diciéndole que si Colón fracasaba en su expedición era lógico que no lograría ninguna de las mercedes que pretendía y si tenia éxito, estaba bien merecido por que por ahora España  no tenía nada fuera de sus fronteras y más bien se le ofrecía la posibilidad de lograr mucho. 

La Reina envió entonces un mensajero que dio alcance a Colón cuando estaba ya a dos leguas fuera de Santa Fe, en un lugar llamado Puente de los Pinos.

El 17 de Abril de 1492 se firmó en Santa Fe el Tratado o Capitulaciones entre los Reyes y Colón, que fue redactada por el Secretario de la Corte don  Juan de Coloma.

El otrora mendicante marino lograba repentinamente, ventajas que cualquier otro mortal en su misma situación no hubiera soñado jamás. Colón en cierta forma allanó el camino a otros hombres como Hernán Cortés y Francisco Pizarro, que años más tarde se encumbrarían también desde la nada.

Las Capitulaciones otorgaban a Colón, lo siguiente:

1.- Colón y  sus descendientes  serían almirantes de  los   mares,  tierras y continentes que descubrieran.

2.- Colón  sería Gobernador  de  todas  las tierras  y  continentes  que  se descubrieran con derecho a proponer candidatos para todos los otros cargos del gobierno.

3.- Colón y sus descendientes tendrían el diezmo de todo lo que produjeran las tierras por ellos descubiertas.

4.- Colón  y sus   representantes serian   los  únicos  jueces  en    los pleitos  que se  produjeran en  el comercio de  las  nuevas  tierras  con   España.

5.- Colón tendría  el  derecho de   contribuir con una octava parte del costo  de la primera  y todas  las  sucesivas expediciones y en cambio le debía corresponder otro octavo además del décimo. 

Como se puede apreciar, con este documento lograba convertirse en las nuevas tierras que descubriese en algo así como un monarca absoluto.

Santángel se interesó mucho en que la Reina aceptase las estipulaciones de Colón. La Reina Isabel en respuesta al celo de su consejo, manifestó su decisión de aceptar las propuestas y para el caso de no disponer el Tesoro Real del dinero suficiente estaba llana a empeñar sus joyas. Eso no fue necesario porque de inmediato, Santángel que era un judío valenciano, ofreció prestar un millón de maravedíes con que solucionó el problema económico.

La expedición debía de salir del Puerto de Palos.

Los vecinos de Palos habían caído en falta contra la Monarquía y como sanción debían de armar y equipar dos carabelas y estar con ellas al servicio de los Reyes por un año. Debían haber dos naves ya listas. Por tal motivo la provisión real del 30 de Abril de 1492 mandaba que en el termino de diez días estuvieran las dos carabelas listas para salir, debiendo pagar Colón el sueldo de cuarto meses por adelantado a la tripulación.

También el 30 de Abril le dieron a Colón los despachos de Almirante, Virrey y Gobernador de los nuevos mares y tierras. El flamante Almirante encumbrado de la noche a la mañana salió de Granada el 12 de Mayo y llegó el 23 al Puerto de Palos, pero encontró que los barcos no estaban listos, por cuyo motivo el 20 de Junio, la Reina dispuso que las autoridades de Andalucía, se incautaran de los barcos que considerasen convenientes y enrolasen a la marinería.

    Fue entonces cuando aparecieron los hermanos Pinzón sin cuyo auxilio no se hubiera podido realizar la expedición.

 

 

 

 Los Pinzón y las Carabelas.

Al llegar Colón  a Palos pudo comprobar que toda la gente de mar hablaba de la familia Pinzón con mucho respeto como gente marinera. Eran en realidad una especie de clan, conformado por los hermanos Martín Alonso, Francisco Martín y Vicente Yánez a los cuales había que agregar al primo Diego Pinzón, apodado “El Viejo”.

Fray Juan Pérez se encargó de ganar pronto a la causa de Colón a Francisco y a Yánez; pero el que tomaba las decisiones era Martín Alonso que se encontraba en esos momentos visitando a los cosmógrafos y geógrafos de Roma.

Martín Alonso, parece que en Italia había obtenido también conocimientos adelantados sobre la redondez de la Tierra, y por tal motivo acogió con entusiasmo el proyecto de Colón, logrando que la gente de Palos que al principio se había mostrado renuente a integrar la expedición, se enrolase.

Los Pinzón no sólo aportaron dinero para llevar adelante la empresa, sino que Martín Alonso le prestó a Colón lo necesario para que pudiera aportar el octavo que le correspondía de acuerdo a las Capitulaciones.

Otro aporte muy valioso fue el de Juan de la Cosa, propietario de una carabela llamada “Marigalante” que fue puesta a disposición de Colón con el nombre de “Santa María”, y se convirtió en la nave Almirante capitaneada por el jefe de la expedición y teniendo como copiloto a su propietario. Era la nave de mayor tonelaje y de más lento navegar.

Como bien se dijo, los Pinzón pusieron en la expedición su vida, su nombre y su fortuna.

Los expedicionarios lograron otras dos carabelas. “La Pinta”, que era la más ligera, tendría como Capitán a Martín Alonso y como piloto a sus hermano Francisco y “La Niña”, con 24 hombres a bordo tendría como Capitán a Vicente Yánez Pinzón y como piloto a su primo Diego.

Los tripulantes eran 120 hombres, de los que 30 estaban destinados a servicios y los restantes eran marineros, siendo una buena proporción de ellos vascos, es decir del otro extremo de España. 

Las carabelas eran naves de poco calado, que maniobraban con rapidez. No estaban sujetas a formas determinadas, pero eran generalmente largas y angostas. Normalmente las carabelas tenían tres mástiles, pero la “Santa María” tenía 4 y un bauprés.

Desplazaban entre 120 y 240 toneladas y llevaban tres velas latinas y semi-latinas y una de mesana cuadrada. La tripulación de una carabela no pasaba generalmente de 70 hombres.

Los portugueses las usaron mucho en sus expediciones marinas para costear el continente africano. Las carabelas de Colón fueron más pequeñas que las que se usaron en el siglo siguiente.

Cuando Colón y los Pinzón retornaban del primer viaje, se desencadenó una tempestad tan furiosa que casi hunde a “La Pinta” y su capitán Martín Alonso Pinzón hizo tanto esfuerzo que cayó enfermo, posiblemente de alguna lesión interna. Eso sucedía los primeros días del mes de Marzo de 1493, el 15 arribaban los barcos al Puerto de Palos y a fin del mismo mes moría Martín Alonso.   

De los hermanos Pinzón el que más suerte tuvo fue Vicente Yánez, que contó con el mayor aprecio de Colón. En expediciones posteriores, este marino exploró el Golfo de México y la desembocadura del Río Amazonas. En 1508 con Solís volvió a explorar las costas de América del Sur, pero desprovisto de toda ambición, nunca se aprovechó de sus descubrimientos, ni reclamó derechos, ni privilegios. Parece que hasta 1523 estuvo navegando y luego ya no se sabe más de él, pero los Reyes de España ennoblecieron a sus descendientes.    

A poco de llegar al Continente Americano, la más grande de las carabelas, la “Santa María”, se pierde y la historia no dice como fue indemnizado Juan de la Cosa, su propietario y piloto. Colón en las muchas cartas que escribió a los Reyes así como parientes y amigos, procuró siempre con mucho egoísmo reservarse el rol protagónico no sólo del curso de la expedición, sino también antes de ella callando acciones y apoyos recibidos de otros, sin los cuales no hubiera logrado el éxito final.

 

 

El 12 de Octubre de 1492.  

 Un poco antes de la salida del sol, del Viernes 03 de Agosto de 1492, partían del Puerto de Palos las tres carabelas y se ubicaban frente a la pequeña isla de Saltes, para desde allí zarpar a las 8 de la mañana, mar adentro rumbo a las Canarias a donde llegaron el día 8  de Agosto y perdieron todo un mes para reparar la avería que se había producido en “ La Pinta”. Si no hubiera sido por este hecho; el descubrimiento de América bien pudo producirse el 12 de Septiembre.

El 8 de Septiembre es cuando en realidad se inicia el viaje hacia lo desconocido. Se tuvo que sortear a una escuadra armada de tres carabelas portuguesas que se aseguraban tenían la misión de impedir el viaje de Colón en base al tratado firmado entre Portugal y España. 

Colón creía que navegando directamente de las Canarias hacia el Oeste a los pocos días iba a encontrar el pueblo asiático de Quinsay al que se refería Marco Polo en el relato de sus viajes. De igual modo y según los mapas de Toscanelli, la isla de Cipango no poda estar muy lejos y luego había que navegar hacia el sur para encontrar a la India, Ceilán y Java.   

Pese a todo Colón tenían sus dudas, y por tal motivo abrió dos libros desde la salida de las Canarias, uno con la información correcta sobre las distancias recorridas y otro donde aparecían cifras menores, para mostrar a la tripulación

Esta estratagema sin duda pudo engañar a los marineros, pero tanto los hermanos Pinzón como Juan de la Cosa se percataron del asunto, y Colón se vio precisado a indicarles los motivos, que ellos aceptaron.  

El 13 de Septiembre ya habían navegado 200 leguas cuando Colón notó la declinación de la aguja magnética hacia el Nor-este y 24 horas más tarde cuando amanecía la aguja varió hacia el Nor-oeste, lo que llenó de mucha preocupación al Almirante pues no tenía ninguna explicación para ese fenómeno. Colón ignoraba que la brújula señalaba el Norte Magnético y no el Norte Geográfico.

El 17 de septiembre la tripulación se enteró de tal fenómeno y se atemorizó, presentándose el primer reclamo ante Colón, que logra dar algunas explicaciones que aunque poco convincentes, calman por el momento los ánimos agitados. 

Colón tuvo así el mérito de haber descubierto una línea magnética sin declinación y haber propagado en Europa el estudio del magnetismo terrestre.

Como fruto de su inquietud y también de su inseguridad, ya que se trataba de aprovechar cualquier indicador, el Almirante cambiaba constantemente de rumbo. La presencia de algas flotantes lo alentaban, pero los días seguían y la tripulación se alarmaba, hasta que el día 25 de Septiembre cuando estaban a 600 lenguas de las Canarias,  la tripulación se amotinó y hasta se insolentó con el Almirante, el cual tuvo que mostrar gran tolerancia. Días más tarde aparecieron bandadas de aves marinas lo que alentó tanto al Almirante como a los marinos y entonces las naves pusieron proa hacia la dirección que seguían las aves. Pero como la situación seguía igual, los marineros se alborotaron y exigieron terminantemente volver a España, amenazando con matar a Colón y a los hermanos Pinzón que hacían causa común con el Almirante. Los marineros no sabían que estaban a  1.000 leguas distantes de España porque se habrían espantado. Era entonces el 10 de octubre y Colón pidió tres días más de plazo. Tenía una gran esperanza de encontrar tierra pronto,  porque había visto flotar troncos de árboles sobre el mar. 

 El día 11 por la noche, Colón que había estado pasando muchas noches  insomnes por las preocupaciones, oteaba  la negrura del océano con otros dos marineros, cuando creyó ver como unas lejanas luces que se movían. Entre la esperanza  y el temor, prefirió sin embargo guardar el secreto. ¿ Acaso en lo más profundo del alma del templado marino, un rezago de las supersticiones del siglo no le hacían temer los relatos de abismos infernales al término del océano?

La Reina Isabel había prometido una recompensa  a quien viera y anunciara por primera vez, tierra. A las dos de la madrugada del 12 de Octubre, el vigía de “ La Pinta “ que iba a la vanguardia de la flotilla, grita ¡Tierra, Tierra! y luego Martín Alonso Pinzón hace disparar un cañonazo,” La Pinta “ se detiene y la “ Santa María “ le da   alcance. Toda la tripulación se ha levantado, y es prácticamente una loquería. Se oyen hurras por todas partes. Los hombres que horas antes estaban sumidos en la desesperación, están ahora llenos de euforia.   

¡Tierra, tierra! y el  cañonazo de salva, es el saludo que la vieja Europa da a la virginal América y para bien o para mal de la humanidad, se inicia en el mundo una nueva era.  

En “ La Pinta “ el interventor Rodrigo Sánchez había creído ver el amanecer del día 12 unas luces que se movían  en medio de la total oscuridad de la noche. Esto lo comunicó a otros y fueron entonces muchos los ojos que trataban de penetrar  en la oscuridad total, hasta que el vigía Rodrigo, natural de Triana, dio el grito que conmovió a todos y que a él lo inmortalizó. Es entonces cuando se pone de manifiesto la codicia y la mezquindad de Colón, cuando posteriormente alegó que había sido él y no Rodrigo de Triana el que vio por primera vez tierra y que por lo tanto le correspondía el premio de 10.000 maravedíes de pensión  ofrecidos por la Reina Isabel, al primero que descubriera tierra.     

Ruindades y bajezas humanas, de las que por desgracia no están libres ni siquiera los grandes hombres. La Historia ha juzgado muy duramente esa acción de Colón y ha contribuido en mucho a desdibujar su imagen para la posteridad.       

Pero la gloria de Colón radicaba en haber llegado a las nuevas tierras, venciendo todos los contratiempos, a la adversidad y al infortunio.

Las tres naves se juntaron, y la tripulación cantó el Salve Regina. Nadie durmió el resto de la noche pues se esperaba con ansia las primeras luces del alba. Por  la borda, cientos de ojos ávidos miraban hacia donde se suponía que estaba la tierra, y en efecto, al principio  en forma un tanto nebulosa y poco a poco con más nitidez, se fue definiendo el contorno de la playa con gran cantidad de cocoteros a sólo dos leguas de distancia.

Se había arribado a la isla que los indígenas llamaban Guanahaní, y que ahora es parte integrante del archipiélago de las Bahamas o Lucayas.         

Colón le cambió el nombre a la isla por el de San Salvador, pero los españoles años más tarde trasladaron a todos los indios a la Isla de la Española (Santo Domingo) en forma tal que en 1508, es decir dos años después de la muerte de Colón, la isla de San Salvador se encontraba totalmente deshabitada  y hasta se olvidaron de ella. Fue sólo en el año de 1667 en que el marino inglés William Sayle se refugió  en la isla acosado por una tempestad, y al desembarcar la encontró sin un solo ser humano. Lo mismo con las otras islas vecinas, por cuyo motivo los ingleses se posesionaron de ellas dándole al conjunto insular el nombre de Bahamas. El año 1783 por el tratado de Versalles, Inglaterra se adueña definitivamente del archipiélago.    

Por mucho tiempo los ingleses creyeron que fue la Isla de los Gatos  en donde había desembarcado Colón, pero se ha precisado que la indígena Guanahaní, y luego españolizada San Salvador, es ahora la llamada isla Watling, que tiene 12 millas  de largo por  un promedio de 6 millas de ancho. Como las demás islas cercanas, su territorio es de formación  coralina. El  suelo es llano y la loma más alta no pasa de 47 m. de altura. Tiene gran cantidad  de lagunas y se encuentra poblada por un poco más de un millar de isleños  que se dedican preferentemente a la cría  de ganado ovino.

Hay que imaginar por el lado de los indios en 1492 el temor de ver también luces en el mar que se movían y luego el estampido del  cañonazo de “ La Pinta”. No menor habrá sido su espasmo al ver desembarcar a seres tan extraños al amanecer desde ese entonces famoso día; pero la curiosidad humana pudo más y por ese motivo con un gran  sentido de la política, y por si acaso tuvieran que vérselas con seres semi-divinos, acudieron a la playa un tanto timoratos llevando presentes, como panes hechos con yuca, frutos y agua fresca.

Se debe suponer que al desembarcar, se celebró una Misa de Acción  de Gracias, aun cuando, muchos aseguran que Fray Bartolomé de las Casas no estuvo presente en ese primer viaje y hasta se da la versión de que ningún religioso  iba en la expedición lo cual era  inconcebible en soberanos tan  fanáticamente católicos  como los Reyes de España y como también lo era Colón, ya que fue  imposible que en días domingos no se oficiaran misas para la tripulación.

Colón tomó posesión de la nueva tierra en nombre de Sus Majestades y levantó acta, pero el mismo día se reembarcó y no volvió a pisar la isla. De esa forma Guanahaní sólo fue un acto episódico en esa epopeya que fue el Descubrimiento de América.

Pero, no sólo se había descubierto el Nuevo Mundo, sino que se iniciaba también la opresión y el abuso. Queriendo Colón, llevar ante los Reyes una prueba viviente de sus descubrimientos, en forma inhumana se apoderó de varios indígenas y desarraigándolos de sus familias, los embarco a la fuerza. Muchos de ellos murieron antes de llegar a España y otros una vez cumplido el objetivo, fueron vendidos como esclavos en la península, todo eso sin que en el corazón del gran marino hubiera  el más mínimo remordimiento.

Colón contorneó la isla de San Salvador y se dio cuenta que era pequeña. Luego se aventuró nuevamente a la mar, y llegó a otra isla que llamó “Santa María” de la Concepción llamada hoy Cayo Ron desembarcando en ella el 16 de Octubre. Luego siguió a la isla que llamó “Fernandina” hoy isla La Larga en donde los indígenas tenían viviendas bien construidas, estaban mejor vestidos y poseían campos de cultivo, pero no existían las riquezas que tanto ambicionaban como podían ser minas de oro. Los indios hicieron conocer a Colón que un poco más al sur había una gran isla que llamaban Somoeto y en donde sí había oro. En la ruta encontraron una isla a la que llamaron “Isabel” y que ahora se conoce como Isla Acklin y al proseguir llegaron por fin el 27 de Octubre a una gran isla que los propios indígenas conocían como Cubá que llamó “Isla Juana”, en homenaje a la hija de la Reina, creyendo el Gran Almirante que era una isla del Reino de Cipango. Navegó en torno a ella y el 6 de Diciembre descubrió la isla de Haití a la que llamó “La Española” y que hoy se denomina Santo Domingo. En este lugar el curaca les hizo un buen recibimiento.       

En la noche del 25 de Diciembre “La Santa María” nave del Almirante encalló y se perdió. El cacique Guacanagari de “La Española” ayudó con su gente a que se salvase todo el fardalaje y contenido de las bodegas y con los restos del navío construyeron el Fuerte Navidad. La tripulación de “La Niña”que estaba próxima con Vicente Yánez Pinzón también prestó invalorable apoyo, en cambio “La Pinta” con Martín Alonso se encontraba haciendo exploraciones, excediéndose de la autorización dada por Colón.

El 4 de Enero de 1493 decidió Colón regresar a España asumiendo el mando de “La Niña” y dejando en la Española en el Fuerte Navidad una guarnición de 39 hombres al mando de Rodrigo Escobedo, entre los cuales había un escribiente, un alguacil, un arcabucero, 2 constructores de buques, un tonelero, un sastre y un médico, pero no se menciona ningún sacerdote. La misión de la guarnición era la de descubrir un sitio para fundar una ciudad, descubrir también las minas de oro de las que tanto se hablaba y asegurar la soberanía de los nuevos territorios.

El 6 de Enero se le unió “La Pinta” y Colón amonestó a Martín Alonso Pinzón. El 16 de Enero dejan las costas de la Española y se internan mar adentro. El 12 de Febrero una fuerte tempestad casi los hace zozobrar y el 18 de Febrero arribaron a las islas Azores, donde los portugueses sometieron a un arresto de cinco días a los tripulantes que desembarcaron. El 23 de Febrero de 1493 reanudaron el viaje y fuertes tempestades separaron a las dos naves, siendo arrastrada “La Pinta” por los vientos hacia las costas de Vizcaya en el Norte de España, mientras que “La Niña” tuvo que refugiarse en la desembocadura del río Tajo en donde, entonces se encontraba Lisboa, la capital de ese reino, donde Su Majestad Juan II le brindó un buen recibimiento y le dio muchas facilidades para continuar el viaje, en forma tal que el 15 de Marzo de 1493 volvía Colón a ingresar a Puerto de Palos, después de 6 meses y 18 días de haber salido. Un poco después ingresaba al mismo puerto “La Pinta” con Martín Alonso Pinzón, gravemente enfermo a causa de un accidente sufrido durante las borrascas del 12 de Febrero.

Colón se dirigió a Barcelona donde estaban los Reyes Católicos, y el recibimiento que se le dio fue comparado al que daba Roma Imperial a los Césares que retornaban victoriosos. Tras el largo y emotivo relato de Colón, aseguraba que había llegado a Cipango, y mostraba a los asombrados nobles  los indios, así como el oro recogido, y variedad de animales y vegetales desconocidos en Europa. Se entonó un Solemne Te Deum. y se le otorgó un  escudo nobiliario cuya divisa era “Por Castilla y por León Nuevo Mundo halló Colón” y se le confirmaron los honores y mercedes para él y para sus descendientes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LOS REYES

CATÓLICOS

DE ESPAÑA

 

Nuevos Viajes.        

Las hazañas de Colón se difundieron no solamente en España, sino en el resto de Europa, sobre todo en Portugal que era por entonces una potencia naval, en Inglaterra que emergía como un poder marítimo y en Francia que buscaba su unidad nacional. Ambiciones, envidias, suspicacias y un deseo desenfrenado de lograr provecho propio en las nuevas tierras, fue el común denominador.

Colón propuso capitanear una segunda expedición y en esta oportunidad todo lo encontró allanado, en forma tal que el 25 de Setiembre, 14 carabelas partían del Puerto de Cádiz, con 1.200 hombres. Con ellos iban soldados, sacerdotes, un buen número de nobles, caballos, ganado, semillas de plantas que no crecían en los nuevos territorios y también retornaban 5 indios caribeños, 3 quedaron enfermos y 2 habían muerto. El 3 de Noviembre llegaron a una isla a la que llamaron María Galante, nombre que aún tiene, luego descubrieron otra isla más grande que llamaron Dominica nombre que todavía  conserva.

Poniendo rumbo hacia el norte descubrieron la isla Guadalupe, donde desembarcaron y comprobaron que los indígenas eran antropófagos. Después descubrió la isla Monserrat, luego la isla Santa Cruz donde permanecieron dos días siendo atacados por indios de ambos sexos que tripulando canoas les arrojaban gran cantidad de flechas muriendo dos españoles en el ataque. La escuadrilla estaba al mando de una mujer. Se hizo zozobrar las canoas pero los indios   nadando se refugiaron en unas peñas en donde siguieron atacando. Se iniciaba así la resistencia del Nuevo Mundo, a una era de conquista, de dominio y de servidumbre.

Luego tocó Colón en la gran isla de Borinquen, que Colón puso por nombre San Juan y luego cambió por el de Puerto Rico. El 27 de Noviembre estaba nuevamente en La España frente a lo que era Fuerte Navidad, el cual estaba reducido a cenizas y desaparecida la guarnición. Según informó después el cacique Guacanagari, los españoles del fuerte habían actuado con mucha fuerza contra los indígenas y varios caciques se rebelaron y atacaron a los españoles, saliendo él mismo herido al tratar de defenderlos. Luego Guacanagari desapareció, pero se le volvería a ver después.

Colón decidió entonces actuar con mano dura con los indígenas y los tomó para trabajos forzados en los lavaderos de oro de los ríos, donde  había en tal abundancia este, metal precioso que Colón persistiendo en su error creía que la isla era el territorio fabuloso de Ofir. El 2 de Febrero de 1494 envió a España 12 barcos cargados con oro y diversos productos vegetales. En este convoy se embarcó Fray Bernal Buil, que como Primer General de su Orden en las nuevas tierras, llevaba ante sus superiores un informe sobre los abusos de Colón contra los naturales, y de la forma como el Almirante había privado tanto a él como a otros religiosos de la Orden, de alimentos por haber protestado.        

Es por lo tanto este religioso y no Fray Bartolomé de las Casas el Apóstol del Nuevo Mundo.

Colón demostró al poco tiempo que era tan buen marino como mal gobernante, pues no sabia granjearse la estimación y menos el afecto de sus subordinados, careciendo en absoluto de don de mando. Por eso, ya en Marzo de 1494 había una gran cantidad de descontentos que deseaban retornar a España, porque no podían tolerar al Almirante, habiéndose puesto al frente de ese grupo rebelde el Capitán Bernal Díaz de Pisa.

Colón hizo incursiones al interior de la isla y viajes por mar, descubriendo la isla de Jamaica, dejando siempre encargado de la gobernación de la Isabela a su hermano Diego, que era tan mal o peor administrador que el mismo Colón. También se les había unido Bartolomé Colón.

Mientras tanto los reyes resolvieron establecer un servicio mensual de trasporte entre España y las nuevas tierras, de tal modo que muy pronto llegaron a España todas las noticias buenas y malas, de la administración del Almirante.

Colón reprimió con dureza algunas rebeliones de los indios en forma tal que la viuda del principal reyezuelo de la isla, llamada Anacaona volvió a revelarse y en esta oportunidad logró la adhesión de Guacanagri que había estado oculto. Los indios aplicaron una política de tierra arrasada ya que no podían enfrentar de otra forma a los españoles. Destruyeron las plantaciones se refugiaron en las montañas y como consecuencia del hambre y de los combates con los peninsulares quedaron en dos años reducidos a la tercera parte. Por su lado los españoles limitados a su guarnición se veían amenazados por el hambre, lo que creó malestar.

Colón se hizo aborrecer por los propios españoles por la dureza e injusticia de su gobierno siendo acusado ante los Reyes de ser cruel, odioso e indigno de toda gobernación y hasta el Padre de las Casas, que fue su biógrafo y defensor, admite que siendo Colón un agente providencial, estaba sin embargo sujeto a las debilidades humanas, y que incurrió en grandes desaciertos que no empañan empero su gloria. En Agosto de 1494 Colón había pensado viajar a España pero envió a su hermano Diego, remitiendo a 500 indígenas para ser vendidos como esclavos en Sevilla.

Los Reyes enviaron a don Juan de Aguado, que era amigo de Colón para que investigase las denuncias, y el informe que emitió fue en el sentido de que tales denuncias eran fundadas. Colón que presumía que el informe le iba a ser desfavorable decidió regresar a España para defenderse. Los Reyes confirmaron su confianza en el Almirante; pero la opinión publica española le era decididamente desfavorable. Eso fue sin duda el motivo por el cual Colón en este nuevo tercer viaje no encontró mucha gente voluntaria para acompañarlo, y se vieron en la necesidad de emplear convictos.

De ese modo, en 8 barcos partió el 30 de Mayo de 1498 con 40 jinetes, 100 infantes, 60 marineros, 20 mineros, 50 labradores, 20 obreros de diversos oficios, 30 mujeres y además, médicos y músicos. Al momento de partir tuvo un gran incidente con un contador, Jimeno de Bribiesca de lo que los Reyes tuvieron conocimiento con mucho enojo. El 31 Julio la flota se encontraba frente a una gran isla que fue bautizada con el nombre de Margarita que aún tiene, siendo recibidos hostilmente por los naturales que eran de tez más blanca y usaban turbantes, lo que contribuyó a que Colón creyese más en su error de estar en el continente asiático. Siguió navegando y el 2 de Agosto tocó las costas de América del Sur, sin imaginar el gran descubrimiento que había hecho. Sin embargo creyó que en ese lugar había estado el Paraíso Terrenal.   

Colón al partir a España había dejado la gobernación encargada a sus hermanos Diego y Bartolomé, pero encontró que la colonia se encontraba en estado de franca rebelión, y tras de muchas deliberaciones, y llegar a un primer acuerdo con Francisco Roldán, jefe de los descontentos, se volvieron a producir actos de insubordinación que Colón castigó con mano dura dictando algunas sentencias de muerte, con lo que se excedió.

Para lograr mayores beneficios económicos, para la corona Colón envió cinco barcos cargados con indios para ser vendidos como esclavos, lo que indignó a la Reina Isabel.

Los Reyes resolvieron entonces enviar con plenos a un Comendador de Calatrava, don Francisco de Bobadilla, el cual llegó a la “Española” el 23 de Agosto de 1500  y encontrando sólo a Diego Colón, porque Cristóbal estaba en el interior, ordenó que se le  resignara el mando a lo que Diego se negó; motivando su arresto. El Almirante tuvo que admitir que en la documentación presentada por el enviado real, no sólo se le quitaba todo el mando, sino que hasta se le negaba el tratamiento de Virrey a que tenía derecho. Una gran cantidad de acusaciones se formularon contra los hermanos Colón y se aseguraba que deseaban crear una dinastía en las nuevas tierras. Bobadilla actuando con suma ligereza decidió apresar y encadenar a Cristóbal y a Bartolomé, enviándolos esposados en  una carabela, hecho que algunos historiadores niegan.

Dicen que el Capitán de la nave Alonso de Vallejo quiso quitar la cadena a Colón, pero que éste resentido, se negó a ello continuando así durante toda la travesía, porque era su propósito desembarcar de ese modo en España.

El desembarco de Colón esposado conmovió a España, pero Colón se presentó el 17 de Diciembre ante los Reyes que estaban en Granada, no como un hombre derrotado, sino ricamente vestido y con una escolta de honor. Los Reyes lo recibieron con mucha distinción y desaprobaron la conducta de Bobadilla y lo destituyeron, volviendo a restaurar al Almirante en todos los derechos, pero la Reina con lágrimas en los ojos le pidió que dejase pasar algún tiempo para que los ánimos se serenasen en “La Española” antes de retornar, lo que Colón consideró conveniente.

El 9 de Mayo de 1502 partió Colón del puerto de Cádiz con 150 hombres, su hermano Bartolomé y su hijo Fernando de 13 años, tenido de su segundo matrimonio. Hacía año y medio que había retornado a España.

En “La Española” se encontraba de gobernador en lugar de Bobadilla, el Caballero de la Orden de Alcántara, Nicolás de Ovando, que reprimió con mano dura a los sublevados indios haciendo quemar a 40 principales y ahorcar a Anacaona y a su pariente el cacique Guacanagari.

Colón tenía la orden de no tocar en “La Española” en el viaje de ida, pero teniendo gran necesidad de arreglar sus buques maltratados en la travesía – pues eran muy pequeños – arribó a la isla el 29 de Junio, negándose Ovando a recibirlo. Empezó entonces Colón una larga travesía que lo llevó a la América Central explorando las costas de lo que ahora son las Repúblicas de Nicaragua, Honduras, Costa Rica y Panamá pero al tener que enfrentar una gran cantidad de tempestades y huracanes, quedó sin ningún barco en Jamaica, teniendo que hacer frente a frecuentes rebeliones de la gente que lo acompañaba; era enero de 1504 y había estado deambulando por el Mar Caribe un año y 7 meses. Colón y su gente quedaron aislados en Jamaica. Dos valientes integrantes de la expedición en piraguas Indias se aventuraron a cruzar el mar y lograron llegar a “La Española”, pero Ovando se negó a enviar una expedición de rescate. Entonces los oficiales Méndez y Fieschi, lograron armar en Jamaica un pequeño barco, cuyo valor pagaría Colón y así pudieron salir de la isla  el 24 de Junio de 1504, dirigiéndose a “La Española” en donde Ovando ya no pudo seguir negando la ayuda. El 12 de Setiembre Colón con su hijo y su hermano Bartolomé retornó a Europa, llegando sólo en una embarcación el 7 de Noviembre al Puerto de San Lucar.

Nueve días después de arribar Colón a España, es decir el 26 de Noviembre de 1504, moría la Reina Isabel. Eso impactó tremendamente el espíritu del Almirante porque había sido la Soberana, una de las personas que más lo había comprendido. Por entonces Colón estaba prematuramente envejecido y padeciendo de gota.

Como era natural y respetando el duelo oficial, recién en Mayo del año siguiente ( 1505) se presentó Colón ante el Rey Fernando en Sevilla. Son muchos los historiadores que aseguran que el Monarca se portó son gran ingratitud y que el Almirante murió pobre y abandonado pocos meses después, todo lo cual es falso.

No sólo Fernando, sino Isabel, eran del criterio de que el gran hombre no tenía condiciones como político, y que por lo tanto no podía dirigir los destinos de las nuevas tierras que había descubierto. Con los años, el carácter de Colón se había tornado más atrabiliario y terco, e igualmente vengativo. Le propuso el Rey Fernando hacerlo señor de la ciudad Carrión de los Condes en el Reino de Castilla (actualmente Provincia de Palencia) y además asegurarle una renta tal que le permitiera vivir con magnificencia, pero Colón insistió en la Gobernación de las Nuevas Tierras para él o para su hijo, y que se castigase severamente Ovando, agregando que en cuanto a sus rentas era cuestión que verían sus abogados de acuerdo a las Capitulaciones que él había firmado con los Reyes. Es decir que no quería discutir la parte económica, que consideraba estaba garantizada por las Capitulaciones.     

Al Monarca contrarió mucho la insistencia vengativa de Colón contra Ovando, y para contentar a Colón favoreció el casamiento de Diego Colón su hijo, con una principal de España, doña María de Toledo.

Colón murió en Mayo de 1506 el día de la Ascensión que normalmente se celebraba el 20 de ese mes, pero, por ser fiesta movible en ese año se celebró el 21.

De acuerdo a lo expresado en su testamento, no sólo tenia una buena fortuna, sino también rentas seguras para sus descendientes, regalías y privilegios.  

Los restos de Colón recibieron una primera sepultura en el Convento de San Francisco de Valladolid y luego en Santa María de las Cuevas en Sevilla. Había sido deseo de Colón que lo enterrasen en “La Española”, tales deseos, parece que fueron en 1536, cuando recién se cumplieron, y fue sepultado en la Catedral de Santo Domingo, pero en 1795, España  se vio obligada a ceder a Francia la parte Occidental de la isla La Española,  (hoy República de Haití),  y se creyó más seguro trasladar los restos a la Catedral de la Habana (15 de Enero de 1796).  Se asegura que el Canónigo de la Catedral de Santo Domingo (después se llamó Ciudad de Trujillo y ahora nuevamente Santo Domingo) entregó los restos de Diego Colón, el hermano, y que los del Almirante fueron guardados en secreto a la izquierda del altar mayor, de la Catedral de Santo Domingo, los que fueron descubiertos en 1877 dentro de una caja de plomo, con una inscripción, que dio mayor credibilidad al hallazgo. En 2003 aun existían las dudas sobre el lugar donde estarían los restos de Colón, y unos decían que estaban en Sevilla y otros en santo Domingo, por lo cual se veía la posibilidad de utilizar el ADN. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

AMÉRICO VESPUCIO

 

 

 

El Nombre de América.

Cuando Colón regresó a España después de su primer viaje e hizo escala en Lisboa, envió desde ese lugar una extensa carta a su amigo Gabriel Sánchez, Tesorero de la Corte, relatando los descubrimientos de islas exóticas que había logrado, y de los extraños seres humanos que las poblaban, así como de los frutos y vegetales, y de los animales fantásticos existentes en las Nuevas Tierras.

De esa carta Sánchez sacó varias copias y distribuyó entre la gente de la corte causando conmoción. Luego se tradujo a latín y se imprimió en Roma en donde hasta 1494 se había hecho cuatro ediciones, que circularon en Paris, en Basilea y en Amberes. Los alemanes hicieron una traducción y también la distribuyeron en el Imperio. Sabios, navegantes y geógrafos se interesaron y la estudiaron, porque aún había en la generalidad de las gentes las imágenes de las míticas islas de San Brandán, de Antilla, del Brasil y de las Siete Ciudades.          

El 14 de Mayo de 1493, Pedro Mártir, envió desde Barcelona a sus amigos de Milán una carta con nutrida información y el siguiente comentario; “Hace pocos días, un tal Cristóbal Colón, de Liguria, regresó de un viaje hecho a las antípodas occidentales, y trajo consigo algunas pruebas de valor, entre ellas oro”.

El mismo Pedro Mártir envía al Cardenal Ascanio Scorza, otra información y termina diciendo; “Hasta ahora – según lo sabes – muestro globo terráqueo, en torno al cual gira el sol durante 24 horas, era conocido desde Cádiz, España, hasta el Quersoneso de Oro o sea la mitad. De la otra mitad (del globo) sólo se tienen noticias insuficientes. Ahora un tal Cristóbal Colón ha visitado a las antípodas a unas cinco mil millas”.  

Por todo lo expuesto se podía apreciar lo siguiente:

1.Colón había demostrado que la Tierra era definitivamente redonda y que era de mucho mayor  tamaño de lo que se había supuesto desde la época de Aristóteles.

2.Aún se seguía creyendo que la Tierra era el centro del sistema solar y se tardaría casi siglo y medio para aceptar el sistema heliocéntrico que hace del Sol el centro del sistema planetario. Si bien tal conocimiento había sido expuesto en la antigüedad por Aristarco de Samos ya se había perdido. No fue sino hasta 1543 cuando el polaco Copérnico publicó la obra relacionada con las órbitas de los cuerpos celestes, considerando al Sol como centro del sistema y que dedicó al Papa Paulo III, pero pasó bastante desapercibida pues no motivó ninguna reacción. Copérnico, tardó treinta años en decidirse a dar a publicidad sus conocimientos. En 1596 el alemán Keppler también hizo publicaciones sobre el sistema heliocéntrico, y tampoco pasó nada porque hasta donde vivía, no alcanzaba el poder de la Inquisición que sí lo tenía grande en Italia, por eso Giorno Bruno, fue condenado a la hoguera en Roma en 1594 por herético y en 1653 hubiera ocurrido lo mismo con Galileo, si a última hora no se retracta y expresara que se había equivocado.

3.- Todas las cartas geográficas tenían que ser modificadas y desechadas.

En 1495 los Reyes Católicos publicaron una Cédula Real, autorizando a cualquier navegante a descubrir nuevas tierras hacia Occidente, pero Colón se opuso alegando que las Capitulaciones que firmó con Sus Majestades, le daban a él la exclusividad. Esto obligó el retiro de la Cédula Real, lo que indudablemente retardó el descubrimiento de nuevas regiones, y favoreció a otros países.

 Pero en 1499, los Reyes se decidieron a dar autorización a 4 nuevas expediciones, siendo la primera la capitaneada por Alonso de Ojeda, antiguo lugarteniente de Colón, el que salió de Santa María el 20 de Mayo de 1499 con 4 navíos y llevando como segundo al italiano Américo Vespucio y al Cosmógrafo Juan de la Cosa. Hay que agregar que cuando Juan de Aguado fue enviado a “La Española” por los Reyes para que investigase las quejas contra Colón en 1495, el capitán de uno de los barcos era Américo Vespucio que por ese tiempo actuaba como representante de los Médicis y había establecido su residencia en Sevilla, pero se puso al servicio de España. Todo hace suponer que con su barco hizo algunas exploraciones en el Mar Caribe, y según él, habría llegado a las costas de la Florida y también de Honduras, pero sus relatos fueron tan confusos que resultaron poco creíbles.

Alonso de Ojeda, navegó con rumbo más meridional que el seguido por Colón y a los 27 días arribó a las costas de Paria y penetró al Golfo de Maracaibo en Venezuela y como vieron algunos poblados levantados sobre estacas en el lago, pensaron en Venecia, y  la llamó con el diminutivo de Veneciola que luego se transformó en Venezuela, tras lo cual arribó a “La Española” y luego se dirigió a España. 

También en Diciembre de 1499 sale de Puerto de Palos, Vicente Yánez Pinzón con 4 carabelas, en las que iba igualmente Américo Vespucio recién llegado a la Península. Esta expedición navegó también con bastante inclinación Sudoeste y fue a dar a la costa norte de Brasil, en el Cabo San Agustín. Siguió costeando hacia el Oeste y alcanzó la desembocadura del río Amazonas siendo por lo tanto su descubridor, llamándolo Santa María Dulce.

Por la misma época, el Capitán español Diego de Lepe arribó a la parte más Oriental del Brasil, es decir el Cabo San Roque y a partir de ese punto recorrió toda la costa norte.

Pedro Álvarez de Cabral, tras de hacer un primer viaje exploratorio a la costa norte del Brasil, volvió a salir por cuenta del Rey de Portugal en Mayo de 1501con tres carabelas, llevando a Américo Vespucio que había pasado al servicio del monarca lusitano. La flota recorrió desde el Cabo de San Roque hasta el paralelo 23, es decir a la altura de Río de Janeiro, pero algunos aseguran que avanzó hasta el paralelo 52, o lo que es lo mismo, un poco más al norte de la Tierra de Fuego. Durante la travesía Américo Vespucio fue levantando una carta geográfica del litoral marino, que luego con una amplia información envió a Lorenzo de Médicis el Magnífico.        

Américo Vespucio a diferencia de Colón, tuvo la certeza de que se trataba de un nuevo continente y proponía que fuera llamando Nuevo Mundo.

En 1507 cuando Colón ya había muerto, el geógrafo alemán Martín Waldssemuller publicó una obra titulada “Introducción a la Cosmografía” que completó con los mapas de Américo Vespucio, que ya circulaban por todo el Viejo Mundo, y expresaba que los viejos continentes de Europa, Asia y África, había que agregar un cuarto descubierto por Américo Vespucio, al cual se debía de llamar Tierra de Américus. Cuando años más tarde Waldssemuller supo toda la verdad sobre los viajes de Colón, quiso rectificarse, pero ya el nombre de América se había popularizado para el nuevo continente y hasta el propio Américo Vespucio había muerto.

Si hay que ser justos, se debe recalcar que en ningún momento Américo Vespucio pretendió apropiarse de la gloria de Colón.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 El Tratado de Tordesillas.

  Cuando España se encontraba enfrascada en la guerra contra el Rey Moro de Granada, su reino vecino, Portugal, se dedicaba a las exploraciones marítimas por las costas de África para llegar por mar hasta las Indias Orientales.

Por aquel entonces la comunicación con los lejanos y fabulosos países de Asia sólo se hacía por tierra, habiendo correspondido a Marco Polo haber sido el primer europeo que con una caravana de camellos llegó a la legendaria y poderosa Catay.

Era por lo tanto Portugal, la primera potencia marítima en los tiempos de la Edad Moderna, hasta que los descubrimientos de Colón cambiaron profundamente la situación.

Para establecer el campo de acción entre los dos reinos, el Papa Alejandro VI que era un español de la familia de los Borgia, dividió al mundo en dos partes y tomando como referencia, las Islas de Cabo Verde que eran de propiedad portuguesa, consideró 100 leguas más al Oeste, y en ese punto se trazó un Meridiano que serviría de límite. Toda la porción de la tierra ubicaba al Este del mencionado meridano estaba destinada a la acción descubridora del Portugal y todos los mares y continentes ubicados al Oeste de la línea quedaban a disposición de España. El Papa emitió entonces una bula el 4 de Mayo de 1493.

Las Islas de Cabo Verde están situadas a poca distancia de las costas de África, frente al Senegal. Si estos límites se hubieran mantenido, Portugal no hubiera podido descubrir ni conquistar el Brasil.

Pero los Portugueses se dieron pronto cuenta, que el Meridiano Limite, pasaba  próximo a las islas Azores que también pertenecían a dicho reino. Por lo tanto plantearon una modificación del acuerdo al Papa Alejandro.

Las islas Azores se encontraban mucho más al norte que las islas Cabo Verde, se podría decir que frente a Lisboa la capital de Portugal y casi a la mitad del Atlántico. Eso prueba que los portugueses antes de la proeza de Colón  se habían aventurado bien profundamente en el Gran  Océano.

En 1494 cartógrafos y políticos de Portugal y España se reunieron en la ciudad española de Tordesillas para volver a deliberar y como consecuencia de eso, los lusitanos sacaron gran provecho pues se modificó el meridiano a un punto situado a 370 leguas al Oeste de las Azores, con lo que se ensanchó enormemente el campo de acción de Portugal y le permitió al cabo de pocos años llegar al Brasil y posesionarse de él. El nuevo tratado se firmó el 7 de Junio de 1494,  ubicando al nuevo Meridiano Limite, más o menos en el grado 48º, es decir a la mitad del territorio del Brasil actual, pero que por acción de penetración de los colonizadores lusitanos se fue expandiendo más hacia el interior y hacia el Sur.

Si Colón hubiera navega directamente del Puerto de Palos hacía el Oeste hubiera ido a parar a las costas de Carolina del Norte en Estados Unidos. Si hubiera salido de Lisboa, o si hubiera hecho escala en las islas Azores y de allí navegando directamente hacia el Oeste, hubiera ido a dar a las costas de Nueva Jersey, frente a Filadelfia y un poco más al sur de Nueva York. Pero Colón bajó primero a las Islas Canarias y de allí tenía que ir a dar a las Antillas, como sucedió.

La Historia hubiera cambiado tremendamente si Colón no hubiera seguido la ruta que hizo ¿Qué hubiera pasado si el desembarco hubiera sido cerca de la actual Nueva York?.

 

 

 

Los Judíos en la Expedición.

En 1991, al cumplirse 499 años de la llegada de las naves de Colón al continente, se puso en circulación en Europa el libro titulado “Las Naves de la Esperanza” escrito por Simón Wiesenthal, un judío alemán de 83 años, salvado de los campos de exterminio nazi, que dedicó su vida a ser una especie de ángel vengador, pues por todo el mundo persiguió a los criminales de guerra para llevarlos ante la justicia, aun que hubieran cambiado de nombre y recurrido a la cirugía estética.   

Para Wiesenthal, la expedición de Colón fue financiada con capitales judíos, lo cual es incuestionablemente cierto, por que Santángel que era consejero de la reina, era un judío valenciano por raza, pero cristiano, que desde un principio se mostró muy entusiasmado con la idea de Colón de ir a las lejanas indias, y fue el que prestó el dinero que hacía falta para financiar la expedición.

  Afirma igualmente Wiesenthal, que la tercera parte de la tripulación era de origen judío, y que los Reyes presionados por la Inquisición habían dispuesto la expulsión de todos los judíos del territorio español y era precisamente el año 1492 el último plazo dado, para que salieran todos los judíos y musulmanes del territorio español, si es que no se convertían a la religión de Cristo. También asegura que el tripulante que avistó por primera vez las tierras americanas era judío, que no pudo exigir el premio prometido, precisamente por su condición de judío.

Los historiadores dicen que la mayor parte de la tripulación de las naves era gente de mala vida, que tenían cuentas con la justicia y a los que se había ofrecido darles indulto.

El historiador Ernesto Samhaber en “Los Grandes Viajes a lo Desconocido” al relatar los viajes de Colón, asegura que la tripulación era “en su mayoría de aquellos pueblos costeros, más los vascos de Juan de la Cosa y unos pocos de otras regiones”.

Para los españoles ser judío, era ser un delincuente a quien se le podían confiscar sus propiedades, sin que tuvieran opción para alegar ningún derecho No llamaría por lo tanto la atención que bajo la denominación genérica de “delincuentes” se comprendiera a un buen grupo de judíos.

En cuanto al marinero que avistó por primera vez las tierras de América y dio la buena nueva con lo que ha pasado a la historia, fue Rodrigo de Triana, y era a él a quien correspondía el premio de 10.000 maravedíes ofrecidos por la Reina Isabel a quien fuera el primero que descubriese tierra, pero Colón mostrando mezquindad y un exceso de codicia impropia de lo que debió corresponder a un gran  hombre, prácticamente le robó el premio a su marinero alegando que desde la noche anterior había sido él quien vio las luces de la playa pero no lo anunció. El Almirante cobró el premio y lo pasó como pensión de alimentos a su querida Beatriz Enríquez.

El historiador Gonzalo Fernández de Oviedo, relata que Rodrigo de Triana desesperado por la injusticia, abandonó su Patria, renegó de su fe cristiana y fijó su residencia en el norte de África dominada por los musulmanes.

Es posible por lo tanto, que tal como lo asegura Wiesenthal, el marinero Rodrigo de Triana fuese en realidad judío, de lo que se habría aprovechado Colón sabiendo que el despojado no podía hacer muchos reclamos en España, y que más bien lo que pudo haber hecho, ya lo ponía en evidencia y por lo que se vio obligado a ir al auto  destierro, no propiamente haciendo apostasía de su fe cristiana, por que no lo sería, sino manteniéndose en su posible judaísmo, religión  que los mahometanos toleraban.

Pero al decir de Wiesenthal, no todos los judíos que se embarcaban en las naves de Colón iban huyendo de España y de las persecuciones religiosas, sino más bien en busca de un  nuevo hogar judío donde asentarse. Los judíos constituían una nación errante y dispersa desde hacia 1,356 años y no lograban constituirse en un Estado, lo que solo lograron después de la Segunda Guerra Mundial como Estado de Israel.

Después de la gran rebelión judía contra Roma  del año 136 D.C y su derrota por el general  Tito, ordenóse la dispersión de toda esa nación por diversas partes del mundo, lo que es conocido por los judíos como Diáspora. El pueblo judío se considera descendiente de las diez tribus conducidas por Moisés de Egipto a las tierras prometidas de Canaán. Esas diez tribus eran las de Judá, Simeón, Benjamín, Dan, Rubén, Gad, Isacar, Neptalí, Zabulón y Aser que procedían directamente del gran patriarca Jacob.

Colón había leído en los libros de las Bibliotecas de Roma, que varias de esas tribus se habían establecido en la India y fundado un nuevo hogar judío y era hacia allá donde muchos pretendían llegar.  

Colón se encontraba tan obsesionado con la idea de que el territorio al que había llegado era la India y el Oriente,  que  en su tercer viaje realizado en 1498 al llegar a las costas de América del Sur, y ver lo maravilloso de la naturaleza esplendente,  creyó haber encontrado al antiguo Paraíso Terrenal.

Otra afirmación que hace Wiesenthal, pero que no nos atrevemos a secundar, es que en la tripulación no iban sacerdotes católicos, por la sencilla razón de que los tripulantes eran judíos. Es imposible de imaginar tal cosa, por que la Reina tenía que asegurar que en los Domingos se celebrase misa y que en los nuevos territorios de Indios se iniciase la evangelización, así  como por el hecho de que el mismo Colón era un ferviente cristiano. Sin embargo hay que reconocer que no se menciona en forma específica el nombre de ningún sacerdote, ni de actos religiosos celebrados. En cuanto a Fray Bartolomé de las Casas, todo hace suponer que recién se embarcó en el segundo viaje. 

También dice Wiesenthal que Colón mismo, podría haber sido  un descendiente de judíos, lo que tampoco sería raro, pues en la península italiana se establecieron una gran cantidad de esos expatriados, muchos de los que con el correr de los siglos se convirtieron a la fe de Cristo. Los antepasados de Colón bien pudieron ser de esos, y posiblemente ello explicaría la persistencia del Gran Almirante en no querer ocuparse de sus antepasados,  en  sus memorias. Y diversos escritos. 

Se asegura que Colón había llevado consigo a un traductor judío de las antiguas lenguas hebraicas, para el caso de encontrarse con gentes que descendieran de alguna de las diez tribus.

El edicto de proscripción contra los judíos españoles fue dado el 31 de Marzo de 1492 y se concedía 4 meses de plazo, para convertirse o expatriarse. El plazo vencía por lo tanto el 31 de Julio, pero se dio nueve días de prórroga, que seguramente fueron aprovechados por los judíos tripulantes de Colón y de esa forma alejarse de los peligros de vivir en España.

 

 Los Ingleses pudieron descubrir América.

Entre 1485 y 1509 gobernó Inglaterra Enrique VII, un monarca perspicaz el cual llegó a darse cuenta que  por su posición insular, los intereses del país más que en el propio continente, estaban en el mar.

En realidad eran muchas las ambiciones desatadas en el continente europeo. Por una parte Francia luchaba por su unidad política y territorial,  lo que a la postre lograría y con ello gran poder. Alemania y el Imperio era otra gran potencia continental, al igual que España y el Imperio Otomano que rebasando sus fronteras de Asia y del norte de África, se expandía peligrosamente por los Balcanes.

Inglaterra cimentó entonces su economía creando un floreciente comercio con Portugal, Flandes, la Liga Anseática, y con Florencia en el Mediterráneo. También hizo construir Enrique VI astilleros, y organizó una verdadera flota bajo las órdenes de un Gran Almirante.

Bristol era la segunda ciudad y puerto inglés después de Londres y allí se había establecido desde años atrás un comerciante veneciano llamado Juan Cabot que fundó una importante casa comercial. Cabot era también marino el cual en las visitas que hizo a Italia tuvo contacto con Toscanelli, estudiando cosmografía y navegación. Hay que recalcar que por esa época vivían en Bristol gran cantidad de venecianos. La obsesión  de Cabot, era llegar a las legendarias islas de las Siete Ciudades, de Antilla y de un ignoto país al que llamaban Brasil, que figuraba en los mapas o relatos antiguos. Eso fue lo que dio origen a poner el nombre de Brasil a uno de los nuevos territorios descubiertos por los portugueses.

Cuando Colón gestionaba ante los Reyes Católicos el auspicio de la expedición hacia la India por la nueva ruta; lo mismo se encontraba haciendo Cabot ante el Rey de Inglaterra. Esto se prueba por un informe que el Embajador de España ante la corte inglesa, remitió el 25 de Julio de 1498 a los Reyes Católicos, diciéndoles: “Desde hace siete años, los de Bristol arman todos los años, dos, tres o cuatro carabelas para ir a buscar la isla del Brasil y la de las Siete Ciudades, según la ilusión de este genovés”.

Es decir, que desde 1491, los venecianos y genoveses establecidos en Bristol armaban expediciones para aventurarse hacia el interior del Océano y el afán de dar con las míticas islas y era Cabot, al que el embajador español suponía genovés como Colón, el que organizaba tales expediciones. Con su propio peculio y el de otros genoveses y venecianos radicados en Bristol, organizó Cabot una expedición en 1493 que sólo pudo partir en 1494, con dirección a Catay, y fueron a parar a las costas de la Península de Nueva Escocia en Canadá, donde está el cabo Bretón.

Con esa información, pudo entonces lograr Cabot  de Enrique VII una Cédula Real el 5 de Marzo de 1495, autorizandolo a salir con 5 barcos y la bandera inglesa, para descubrir nuevas rutas, dándoles el monopolio de la comercialización tanto a él como a sus descendientes, liberados de toda clase de derechos. En este viaje, Cabot tocó las costas de Florida remontando hacia el norte, hasta la desembocadura del río San Lorenzo. En otro viaje costeó la Península del Labrador y llegó a la isla de Terranova.                                                 

Por fin, el 3 de Febrero de l498, el Rey puso a disposición de Cabot, seis barcos artillados de 200 toneladas cada uno de la armada inglesa, y los comerciantes de Bristol armaron por su cuenta dos barcos más con mercadería, pero en forma súbita murió Juan Cabot, por lo cual su hijo Sebastián que era inglés de nacimiento se tuvo que hacer cargo del mando. La expedición no se posesionó ni colonizó tierras y se limitó a costear la península del Labrador a ingresar a la Bahía de Hudson en época en que hacía mucho frío. En los años que siguieron Sebastián Cabot, continuó haciendo viajes  al nuevo continente pero ya con intención colonizadora.

Hay que preguntarse ¿Qué hubiera pasado si los Ingleses se hubieran adelantado a Colón y colonizado las Antillas del Sur?.

Por lo que los propios ingleses hicieron posteriormente con las gentes y territorios, en lo que con el correr de los años fueran el más poderoso imperio colonial del mundo,y que llegó a su máximo esplendor en el siglo XIX; podríamos asegurar: 

a)  Que se hubiera producido el más grande avasallamiento de los pueblos y de las culturas nativas, en forma mucho más dura que la llevada a cabo por los españoles.

b)  No se hubiera creado como ahora una América mestiza, a la que se llama Ibero América o hispano América, porque el colonizador inglés no se mezclaba  con los indígenas, pues siempre ha sido pertinaz y dogmático segregacionista.

c)   En muchos casos como en EE.UU.; Australia y África del Sur, los colonos ingleses y sus descendientes, pusieron en práctica la política de eliminar a la población nativa.

d)  En la Región ex Grau, en lugar de existir tanto Zapata, Pérez, Gómez, etc, con piel morena, pelo negro y ojos oscuros habría una gran cantidad de gente apellidada Smith, o Wallace, o Clarke, etc, de tez blanca, rubios y ojos azules.

e)  Los ingleses que con el correr de los años se convirtieron en los campeones de la trata de esclavos de raza negra, no hubieran titubeado en hacer lo mismo con los indígenas de América. Por el tratado de Utrech firmado en 1713. España le concedió a Inglaterra el monopolio del trafico de esclavos con América.

 

 

Colón y el Descubrimiento,  en debate en 1992.

En algunos países, como en Estado Unidos, en sus medios académicos y religiosos se había  iniciado desde 1992  cuando se cumplió 400 años del descubrimiento, un amplio debate en torno a la figura de Cristóbal Colón y de lo que en realidad, significaba  ese gran suceso, que hemos venido llamando el Descubrimiento de América. La intervención de docentes, filósofos, historiadores y sociólogos, así como de instituciones como el Consejo Nacional de Iglesias y el Consejo Nacional de Estudios Sociales; y periodistas   puso en 1992 gran ardor en el debate, al cumplirse una nueva centuria de tan trascendental suceso.

Pero debemos de advertir, que se trataba de juzgar los hechos históricos de hacía 500 años y a sus protagonistas, no con los criterios imperantes en esa época, sino con los criterios modernos, en los que priman los conceptos de democracia, de los derechos humanos y del repudio a toda forma de genocidio y de segregación.

Colón, los Reyes Católicos y demás protagonistas del gran suceso, no fueron personajes del Siglo XX como lo fueron los recientes e  improvisados juzgadores; sino gente de la Edad Media, con mentalidad y criterios de esa época.

El Consejo Nacional de Iglesias, con sede en EE.UU.  emitió  en 1992 una declaración de acuerdo a la cual, la llegada de los españoles fue una invasión cuyo recuerdo, debía ser observada con penitencia y no con celebración.    

El Consejo Nacional de Estudios Sociales, que tenía  entre sus miembros a representantes de 70 países, aun que más cauto, más o menos hizo los mismos pronunciamientos.

Por último, grupos de indígenistas de EE.UU; México y de otros países, lanzaron la idea de conmemorar el 12 de Octubre de 1492, con una jornada de luto; ya que culpaban a Colón de haber masacrado a las tribus antillanas y destruido sus culturas.¿ Pero que hicieron los colonos ingleses con los pieles rojas?

Hay que advertir, que los integrantes de esos grupos indigenistas del año 1992, son el producto de la nueva realidad étnica de América – Latina, el mestizaje, pues ninguno tiene apellido indígena y sí español o inglés, es decir, apellidos de sus ancestros que contribuyeron hacía un milenio,  a lo que llamaban destrucción de las culturas indígenas. Cabe preguntar si esos indigenistas ¿ representaban a las víctimas o a los victimarios?

Son bien conocidos en América Latina, los criterios de segregacionismo de raza y de religión que siempre han imperado entre los Estados Unidos y la llamada América Morena. Una muralla de prejuicios nos separa a unos de los otros; y por lo tanto hay que suponer que los enfoques que hagan en América del Norte, del descubrimiento de América, los harán con un criterio gringo anglo – sajón.

Los ingleses llegaron desde 1585, cuando Sir Walter Raleigh, se apoderó de una zona al norte de Florida a la que llamó Virginia. A partir de ese espacio los ingleses fueron avanzando territorialmente. En 1620 llegó a la zona de Massachussets, el barco inglés  “Mayflower” con 100 hombres y mujeres de religión puritana, que huían de la persecución religiosa que contra su secta protestante había emprendido el Rey de Inglaterra Jacob I. Los recién llegados, fanáticamente religiosos, fundaron la ciudad de Boston y se fueron expandiendo a nuevas tierras con la llegada de más “peregrinos” como se hacían llamar, despojando de las tierras  a los que eran sus milenarios poseedores, los indios pieles rojas. Luego llegaron holandeses, alemanes y suecos.

La parte norte, es decir todo el Canadá y algunas zonas del actual territorio de Estados Unidos eran dominadas por Francia, Por su parte España tenía La Florida y las costas del Océano Pacífico, es decir San Francisco y los Ángeles.

Los colones inglese, para dar tierras a los recién llegados se las arrebataban a los indios pieles rojas, a los que fueron empujando cada vez más hacia el Oeste. Cuando oponían resistencia los exterminaban. Por último a toda la población india, la distribuyeron en pequeños espacios que llamaban reservaciones. En ese constante enfrentamiento con los blancos, y también  por el  hambre, enfermedades y falta de seguridad, la población nativa se fue extinguiendo. En Estados Unidos no se presenta la figura de mestizos producto del cruce de anglo – sajones con indios; sino unos pocos, por cruce de indios con  españoles o franceses.

Por lo tanto en EE.UU. se carecía en 1992, de autoridad moral para hablar de invasión, genocidio o segregación.    

Inglaterra cuando inició su expansión colonial, lo hizo con el fin de impulsar su política mercantilista y capitalista. Por tal motivo prefirió inicialmente el sistema de enclaves, antes de ocupar todo el territorio que les resultaba costoso y poco rentable.

España en cambio, impulsada por su fanatismo religioso y como una acción contraria a la Reforma Protestante que había roto la unidad religiosa en Europa, consideró a los nuevos territorios como campos propicios para la evangelización. Pero con los sacerdotes llegaron los soldados ávidos de gloria y riqueza; y sin escrúpulos. Por eso fue que el desembarco de Colón en Guanahani, marca el inicio en el nuevo mundo, de la evangelización  pero también  de la explotación de los indios.

Cuando se habla de la destrucción de las culturas indígenas, se peca de exageración. Sin discutir si hubo o no hubo invasión, en el estricto sentido de la palabra, y aun admitiéndolo, así como también aceptando que hubo abuso, crueldad e injusticia; eso no puede impedir reconocer que por otra parte, cuando los españoles se encontraron con pueblos más evolucionados culturalmente como los Aztecas y el Imperio de los Incas; no hubo tal destrucción de la cultura nativa, ni tampoco el choque de dos civilizaciones; sino más bien el encuentro de dos culturas en la que una, por ser más evolucionada que la otra, estaba en mejores condiciones de prevalecer. Esto es lo que se llama transculturación.

En cuanto a Colón, con exageración se ha tratado de imponer una leyenda negra sobre el gran hombre.     

Colón era simplemente un ser humano con defectos y vicios, pero también con cualidades y virtudes. No era ni un Superhombre, ni un semidiós. Los superhombres  trataron de ser impuestos en otras oportunidades  por razas de hombres rubios. 

Todos los hombres que han marcado huella en la Historia de la Humanidad, han sido básicamente iguales sin excepción, pero siempre se recuerda de ellos lo que motivó su grandeza y no sus humanas debilidades y defectos.

Algo que le imputan a Colón, es que era exageradamente ambicioso, lo que es absolutamente cierto. Pero también  lo fueron Alejandro Magno, Julio Cesar, Francisco Pizarro, Hernán Cortés, etc. La ambición es sin duda el más poderoso acicate que mueve las acciones de los hombres y los lleva con frecuencia a la  grandeza. Si Colón no hubiera sido ambicioso, no hubiera culminado la expedición que lo llevó al descubrimiento o al encuentro de América. Sin duda otros ambiciosos, lo hubieran hecho después.

Se objeta el uso de la palabra Descubrimiento, pero ¿Qué es descubrir?. Es poner de manifiesto lo que estaba oculto, o destapar lo que estaba tapado o hallar lo que estaba ignorado.

América era una realidad física, pero todos los hombres del viejo mundo ignoraban su existencia. Lógicamente Colón también era uno de ellos y aun después del encuentro que tuvo con ella siguió ignorándolo, por que no había ni la más remota idea de la existencia de tan extenso y gran continente.

Que era preferible llamarle Encuentro y que por lo tanto el 12 de Octubre de 1992 se debió llamar Día del Encuentro. Eso, ni quita ni pone. Que sea uno u otro.

Ahora, veamos aquellas iniciativas, de declarar el 12 de Octubre de 1992 como el Día de la Penitencia, y que no prosperó..     

Nadie puede negar, que la llegada de los hombres blancos al continente americano alteró totalmente la estructura social y política de las poblaciones nativas.

La nueva organización impuesta era en perjuicio del indígena y en beneficio del europeo, lo cual sin duda no era como para  celebrarlo.

Pero aparte de ese y otros hechos negativos y francamente repudiables, se produjeron en forma paralela acciones y situaciones decididamente positivas, que han prevalecido. Lo concreto, es que ahora existe un mestizaje racial y cultural que es lo que llamamos hispano – americanos..

La Revolución Francesa, se inició con un baño de sangre, pero cada vez que se celebra el 14 de Julio, nadie recuerda tanto crimen que se hizo en nombre de la justicia; sino el mensaje inmortal de su Declaración de los Derechos del Hombre y el lema de Libertad, Igualdad, Fraternidad.

La fecha del encuentro de civilizaciones, marca el momento en que América ingresa al concierto de los pueblos del mundo.  

No podemos encadenarnos con complejos que actúen como pesado lastre. En realidad el futuro sólo depende de lo que nosotros hagamos o dejemos de hacer.

Lo que en realidad sucede es que ni el Perú como Nación, ni América latina, Hispano – América o Ibero América como continente, han logrado su total identidad y siguen siendo sociedades indefinidas desde el punto de vista cultural, social y étnico El Perú es un Estado, pero no una Nación, sino un conjunto de naciones.  

Hay todavía en el continente notables núcleos y poblaciones indígenas, que son mayores en México, Bolivia, Perú y Ecuador. Grupos  que han evolucionado muy poco en los últimos 500 años a despecho del proceso que significó el Descubrimiento, la Conquista y la República. En lo cultural y social se resisten a todo proceso de aculturación y de transculturación; y en lo étnico resisten igualmente al mestizaje manteniéndose racialmente puros. No hay planteamientos válidos para superar estas situaciones.

El mestizaje es un proceso aún no terminado y que está en constante evolución. Durante el virreinato el mestizaje se hizo sobre la base de indios, españoles y negros; pero al llegar la república se han incorporado nuevos ingredientes en la mezcla, aun que en menor proporción como son los asiáticos orientales y los europeos de diversas naciones del viejo continente. En el mundo actual, a causa de las comunicaciones y las relaciones comerciales, tiende a hacerse más general el mestizaje de tipo étnico. Con los siglos, todos serán mestizos.

En América Latina, conviven por lo tanto dos sociedades diferentes: una es la autóctona, poco evolucionada y no integrada y la otra es la sociedad mestiza que tiene a su cargo la conducción de los Estados y de la Naciones. Entre una y otra hay una muralla.

Se ha creado en la sociedad mestiza actual un complejo de culpa que se ha convertido en trauma, con relación a la sociedad autóctona y buscan culpar de esta situación, a hombres y hechos que vivieron  o se produjeron hace medio millar de años.

La Aculturación, lo estimamos como un proceso de adaptación a una cultura o de recepción de ella; de un pueblo que toma contacto con la civilización,  con otro pueblo más desarrollado. Es una imposición o dominio cultural.

Transculturación, es el proceso de difusión o influencia de rasgos culturales de una sociedad, cuando entra en contacto con otra que se encuentra menos evolucionada. Es una integración, con preponderancia de los rasgos culturales de la sociedad más evolucionada.

Para resolver su problema de identidad, América Latina no tiene necesidad de renegar del pasado ni seguir mirando a la Madre Patria en espera de la solución de sus problemas.

El pasado a veces contribuye a mantener abiertas heridas que deben ser cerradas y traumas que se deberán superar.                  

La nueva España, tampoco puede contribuir en nada a resolver nuestro problema de identidad, por que ella misma ha perdido la suya y busca una nueva más acorde con los criterios y puntos de vistas del Mercado Común Europeo al que ahora pertenece como nueva potencia industrial.

Para España, ya hemos dejado de ser los antes llamados Latinoamericanos, o Hispanoamericanos o Iberoamericanos para convertirnos en sudocas. Por su parte, han logrado romper con ese estigma que decía que los Pirineos eran los límites de Europa y  ahora miran más allá de los Pirineos.. Por lo tanto, España sólo debe ser para los pueblos de América Latina, una parte de un pasado superado, sólo Historia y es en las fuerzas que emanan de la tierra y de los hombres de este continente, donde están las reservas anímicas que permitirán la solución del problema cualquiera que éste sea.