ORIGEN
DEL PROBLEMA PETROLERO
DE
LA BREA Y PARIÑAS
Por
R. Moya E.
Desde
1915 hasta 1968, la opinión publica del país, se vio constantemente
embargada, por un problema que afectaba a la propia soberanía nacional.
Se trataba del llamado Problema de la Brea y Pariñas, relacionado con la
propiedad de la gran riqueza petrolífera de Talara que era explotada por
firmas extranjeras.
El
problema se inicia en los lejanos días de la Colonia.
En
1645, se encontraba
residiendo entre Paita y Amotape el Capitán español,
Alonso de Granadino, el cual se había dedicado con éxito a la
agricultura. Como en el
citado año llegó a Paita el
Visitador de Tierras Juan Dávalos
Cuba Maldonado, aprovechó la oportunidad para solicitar que adjudicasen
las tierras eriazas, realengas y abandonadas de Máncora. Se trataba de
una extensa área de terreno que Granadino no pudo utilizar porque murió
en un duelo con el Capitán Benito de las Heras.
El
Capitán De las Heras, era amigo de Granadino al que una día le llamó la
atención por la forma brutal como trataba a su esposas, doña María Ramírez
de Arellano de las principales familias de Piura.
Granadino
era un hombre violento y bebedor, por lo cual no era bien visto en
Amotape.
Cierta
noche se encontró con De las Heras y lo desafió a duelo, lo que éste no
quiso aceptar. El duelo de todos modos se realizó y resultó muerto
Granadino. De las Heras huyó
Años
más tarde don Benito retornó a Piura, visitó a la viuda de su amigo y
después de unos años, se casó con ella. El matrimonio
adquirió las Haciendas de Máncora y Pariñas que se extendían
desde le río Tumbes hasta el río Chira, las que convirtieron en prósperas
haciendas ganaderas.
Como
el matrimonio no tuvo hijos, dejó las tierras
en donación en 1705 al Hospital Santa Ana de Piura administrado
por la Congregación de Monjas de
Belén. El Hospital se encontraba bajo la supervisión y control de la
Beneficencia Pública de Piura.
Con
el tiempo el Hospital de Santa Ana se llamó Hospital de Belén.
Durante
un siglo, las monjitas lograron una buena renta por el arrendamiento de
las dos haciendas.
Al
sur de la Hacienda Pariñas existía una mina de brea, que desde los
primeros años de la colonia, se entregaba en concesión a postores que
luego la explotaban. La mina era pequeña y sólo cubría 3 ha.
Hay
que aclarar, que el Hospital de Belén, sólo
era propietario del suelo o superficie, pero no
del subsuelo donde existían las riquezas mineras, que
eran propiedad
del Estado Virreinal, que lo entregaba en concesión para su explotación.
En
1815 era Presidente de la Beneficencia de Piura don José Lama, el que
aprovechó de esa condición, para que el Hospital, es decir las monjitas,
le adjudicase el dominio útil de la Hacienda Máncora por 150 años,
mediante un contrato
enfitéutico, es decir que no había transferencia de propiedad,
sino utilización del predio. En diciembre cuando se confeccionó la
escritura pública del contrato, Lama logró
que a la hacienda Máncora se agregase también la de Pariñas, sin
variar la suma a pagar.
José
Lama Sedamanos, era un trujillano que había llegado a Piura a fines del
siglo XVIII y se había
casado con la acaudalada Luisa Farfán de los Godos y Ramos, propietaria
de la Hacienda La Capilla en el valle del Chira. Dentro de los terrenos de
La Capilla había un pueblo llamado La Punta (hoy Sullana) que había
crecido rápidamente, por lo cual en 1813, debía elegir su primer
Cabildo, de acuerdo a la disposición de la constitución liberal dada por
la Corte de Cádiz, a
lo que se opuso Lama.
Lama
tomó parte en la proclamación de la Independencia de Piura el 4 de enero
de 1821, y fue el primer Alcalde Independiente de esa ciudad.
En
setiembre de 1826 el Estado vende la mina llamada de
Amotape, que era de brea
ubicada en la Hacienda Pariñas,
a don José Antonio de Quintana. Al hacerse la escritura, no se
sabe, si intencionalmente o
no, la palabra brea no se puso la letra
“ b “ con minúscula como debía de ser, sino con mayúscula.
Al aparecer como Mina
la Brea se consideró que ese era el nombre dela mina.
Seis
meses más tarde, Quintana traspasó la mina a Lama. Durante el Gobierno
del General Gamarra, en 1839 logró Lama convertirse en propietario de la
pequeña mina de brea y consolidar la posesión de las Haciendas de Máncora
y Pariñas como propietario. Lama era amigo de Gamarra desde los tiempos
en que éste derribó en Piura a La Mar en 1830. El gobierno peruano,
usurpando la propiedad de las monjitas, vendió a Lama las dos haciendas y
en compensación les daban una suma anual. Lama por otra parte entregaba
mensualmente un buen “camarico” a las monjitas del Belén.
Posiblemente por remordimientos de conciencia. Con el tiempo las monjitas
olvidaron los motivos por los que Lama les enviaba el borrico con víveres
y lo atribuyeron a generosidad, por lo cual lo llamaban “El Padre de los
Pobres”. ¡ Que ironía !
Al
morir Lama en 1850, era inmensamente rico. Dejó a su hijo Diego la enorme
hacienda de Máncora y dividió la hacienda Pariñas en dos secciones. La
primera que siguió llamándose
Pariñas fue para doña Luisa y la segunda sección llamada la Brea, para
su hija Josefa. Al Morir doña Luisa, dejó Pariñas a su hija Josefa. La
Hacienda Máncora se extendía desde la Quebrada de Pariñas hasta el río
Tumbes.
En
1859, se perforó el primer pozo de petróleo en el mundo. Fue en EE UU
y rápidamente se conoció en todas partes y también en el Perú,
la importancia del petróleo.
Diego
Lama formó empresa con el cónsul inglés en Paita, Mr. Rudens,
y realizaron estudios en la zona de Zorritos. En 1863
perforaron el pozo Nº 4 del que lograron extraer petróleo el 26
de noviembre. Entonces en 1864 se asociaron con el capitalista
norteamericano Larkin con quien formaron la “ Peruvian Petroleum y
Company” . Don Diego dio en
arriendo extensos terrenos de la hacienda Máncora por un determinado
periodo, recibiendo en pago 10.000 libras peruanas en acciones.
Mientras
tanto, doña Josefa Lama, también había hecho perforaciones en sus
haciendas de la Brea y Pariñas y logrado extraer petróleo. Ella vivía
sola en una amplia casa situada un poco apartada de la población de
Amotape. Su riqueza suscitó la ambición de su pariente Juan Genaro
Helguero el que logró una relación amorosa con ella. Posteriormente doña
Josefa se entregó a la bebida y murió repentinamente en 1872, dejando
todas sus propiedades a Helguero
y a sus hijos..
El
28 de abril de 1873 se dio una ley de minería
estableciéndose como unidad de extensión minera,
las Pertenencias de 40.000
m2. otorgándose un plazo hasta
Agosto de 1873 para reinscribir todas la concesiones mineras.
Helguero no hizo caso de nada.
En
1877 el gobierno estableció un canon minero de S/. 15.00 por Pertenencia,
pero Helguero no pagó nada. Además debía que regularizar sus escrituras
que hablaban de mina de brea pero no de petróleo.
Don
Diego Lama murió en 1882 dejando su gran hacienda Máncora indivisa. Había
tenido 13 hijos en 6 mujeres. De inmediato buscaron al abogado Rafael León
para que hiciera la
división y partición. Quedaron indivisas, Rica Playa, Cazaderos, y
Coyonitas En enero de 1883 ya muchos herederos habían vendido sus
acciones y derechos. Algunos por miserias. Todo eso pasaba en plena guerra
con Chile.
En
1885, cuando acaba de terminar la guerra, un empresario extranjero ofreció
a Helguero una fabulosa suma por la Brea y Pariñas, pero lo querían todo
saneado. Fue entonces cuando Helguero inició un juego de intrigas, para
lograr el saneamiento, sin pagar los adeudos tributarios
al Estado.
En
cuanto a la Hacienda Máncora, los lotes de los 13 herederos,
estaban atados con contratos de explotación, con
la Peruvian Petroleum Company, pero la Guerra con Chile, precipitó
la terminación de la empresa y la formación
de otra
nueva, la Peruana de Refinar Petróleo cuyos principales socios
fueron Henry Smith, y
“Basso Hermanos y Piaggio”. Los Basso vendieron sus acciones a
su socio y cuñado Faustino Piaggio y la
nueva empresa de Smith
y Piaggio se convirtió en
propietaria de la sección de Zorritos, construyendo una pequeña refinería de kerosene
cerca de Tumbes. Al morir Smith en 1892
toda la empresa petrolera pasó poder de Piaggio.
Don
Faustino Piaggio fue un
italiano que llegó al Perú en
1862 cuando tenía 18 años y era muy pobre. Se empleó en una tienda,
ahorró un pequeño capital y se asoció con los hermanos Basso. En
1878 ya Piaggio era un próspero
empresario. Su empresa en Zorritos duró hasta
1939 en que la compró el Gobierno a sus descendientes.
Volvamos
a las haciendas Brea y Pariñas. En enero de 1886, Helguero pidió al Juez
de Paita le diera posesión del suelo y de “los minerales” de las
haciendas de la Brea y Pariñas. De esa forma y dolosamente Helguero,
buscaba de convertirse en propietario, no de la pequeña mina de brea de 3
hectáreas, sino de todos “los minerales” del subsuelo de las
Haciendas de la Brea y Pariñas. En el mismo año de 1886, logra ser
elegido como uno de los diputados por el departamento de Piura en la lista
del general Cáceres.. Así de fácil logró Helguero la posesión y
propiedad del suelo y del subsuelo de la Brea y Pariñas. Luego buscó
Helguero que lo exonerasen del pago de los tributos adeudados, y
del cumplimiento de las leyes de Minería. Todo lo consiguió por
influencia política y pronto.
El
Ministerio de Fomento, para atender el pedido administrativo de exoneración,
dispuso que el Juez de
Paita estableciera cuantas
Pertenencias habían en la Brea y Pariñas. El Juez nombró como perito
para que tomase las medidas a
Eduardo Fowks, empleado de la firma comercial de Helguero, por eso, éste
pudo redactar el Acta de Mesura, y poner como extensión de la zona
mineral o sea de toda el área de las haciendas
Brea y Pariñas, sólo 10 Pertenencias Irregulares.
Ya
todo saneado. Helguero en 1888 vendió
la Brea y Pariñas a un consorcio inglés representado por Herber
Tweddle en la fabulosa suma de 18.000
libras esterlinas.
Tweddle
fundó en Londres en 1889 “The
London Pacific Petroleum” y 10 años más tarde, en 1899, Tweddle vende
la London y todo el suelo y
el subsuelo de la Brea y Pariñas a 4
empresarios ingleses representados
por William Keswic en ! 60.000 L. E ¡
Mientras
tanto en el lado de la hacienda Máncora, algunos de los 13 herederos
celebraban contratos con diversas empresas extranjeras. Es así como en
1900 se funda en Londres la
empresa “ The Lobitos Oilfields Ltda.”. Con un capital de
400.000 L.E. que en 1927 se
transforma en la “Compañía Petrolera
de Lobitos” con un capital de 1’400.000 L.E.
En
1905, el Ministerio de Fomento, extrañado que la enorme
Brea y Pariñas sólo tuviera 10 Pertenencias, mientras los
diversos yacimientos ubicados en la hacienda Máncora tenían muchas más
Pertenencias; nombró una Comisión presidida por el joven ingeniero
Ricardo Déustua, el cual publicó un mapa en donde se apreciaba que la
cantidad de Pertenencias era
mucho más de 10 y pedía una nueva remesura.
La
London de los Keswic, se
opuso a la remesura, la que de todos modos se realizó en
1914 y se dispuso que los jóvenes
ingenieros Héctor Boza y Alberto Jochamovitz hicieran la nueva medición. En trabajo se hizo enfrentando la hostilidad
permanente de los gringos, que les negaron hasta el agua a los dos
ingenieros. Resultó que habían 41.614 Pertenencias y no 10.
Es
decir que por muchos años la empresa extranjera había dejado de pagar
impuestos. Se armó el gran escándalo porque
se trataba de una cuantiosa defraudación. El Perú trató de
cobrar, pero los herederos de Keswic
se negaban a pagar, solicitando la intervención del poderoso gobierno
inglés.
La
cuestión se volvió internacional. Desde 1915 hasta 1919 se producen
agitados debates en las Cámaras de diputados y senadores por el llamado
“Problema de la Brea y Pariñas” que ya comprometía la soberanía
nacional. En el Perú entero fue tema del día.
En
1914, los herederos Keswic, arriendan la Brea y Pariñas a una nueva
empresa llamada International Petróleun y Cº. subsidiaria de la poderosa
Standard Oil Co. Los Keswic
recibirían el 25 % de la
producción. Fue así como la
IPC también se involucró en el problema, y eso hizo intervenir al
Gobierno de EE.UU.
El
Perú tuvo que enfrentar a las naciones más poderosas de la tierra;
Estados Unidos y la Gran Bretaña.
Después
viene el Gobierno de Leguía y fuimos arrastrados a un tribunal
extranjero. En 1922 se firmó
en París un Laudo Arbitral
que años más tarde se
consideró después entreguista y oneroso para el Perú. Por muchos años
el problema quedó latente
En
1955. la IPC compra el 55% de
sus propiedades a la Lobitos. Y un año después, en 1956 con motivo del
incremento del precio de los combustibles, recrudeció el problema de la
Brea y Pariñas. Era el 2do. Gobierno de Prado, y como Primer Ministro
estaba Pedro Beltrán que buscaba una solución favorable a la IPC. Se
suscitaron agitados debates en el Congreso. En
Diputados destacó Alfonso
Benavides Correa y la Cámara en
Senadores, Alfonso Montesinos.
En
1960 el Primer Ministro y Ministro de Hacienda, Pedro Beltrán elaboró un
proyecto de ley que decía era para recuperar los campos de la Brea y Pariñas,
pero en el fondo el proyecto favorecía a la IPC. Se produjeron agitados
debates y el 11 de Octubre
Beltrán debía exponer ante las Cámaras. La IPO envió a Lima con todos
los gastos pagados a 500 obreros para que ocupasen las galerías de las Cámaras
y apoyasen el proyecto de Beltrán. Empezó hablar Benavides Correa y
durante tres horas contó la
historia negra del petróleo. Losa obreros en el mayor silencio escuchaban
al orador, sobre algo que
nunca habían sabido. Al terminar el orador, los obreros se ponen de pie,
aplauden y empiezan a cantar el Himno Nacional. El proyecto no pasó.
Los
debates siguieron por el resto del Gobierno de Prado hasta 1961
En
todas las esferas nacionales, el problema se debatió Se consideraba que
la soberanía nacional estaba comprometida. El año 1962 se celebraron
elecciones, pero el ejército intervino asegurando que se había cometido
fraude y depuso al presidente Prado. La Junta Militar de Gobierno que le
sucedió, convocó a nuevas elecciones y en 1963 asume la Presidencia
el Arquitecto Fernando Belaúnde y ofrece
resolver el problema de
la Brea y Pariñas en 90 días. En cumplimiento de eso envió al Congreso
un proyecto declarando nulo el
Laudo de la Brea y Pariñas y solicitando que los campos de la Brea y Pariñas
pasen a poder de la Empresa Petrolera Fiscal.
El
Congreso en manos de la oposición, dio
la ley 14596, que declaraba nulo el Laudo Arbitral, pero no se pronunciaba
sobre el segundo punto.. Se buscaba ahora el retorno de los campos petrolíferos
a poder del Estado.
En
Julio de 1968 en medio de presiones de toda clase se iniciaron tratos con
la IPC en palacio de Gobierno y
el 13 de agosto se firmó en Talara la llamada Acta de Talara mediante la
cual todos los campos petrolíferos pasaban a poder de la Empresa
Petrolera Fiscal. La mencionada Acta fue firmada por Belaúnde, por
el Presidente del Senado Carlos Manuel Cox y por el Presidente de
la Cámara de Diputados Andrés
Townsend Escurra, ambos apristas y por los altos funcionarios de la IPC.
Por
fin se había terminado con el Problema de la Brea y Pariñas y el Perú
de uno a otro confín estalló en manifestaciones de alegría
La
IPC seguía en poder de la Refinería y se pactaron los precios que pagaría
la IPC por el petróleo refinado en los campos ya en poder del Perú. El
Presidente de la Empresa Petrolera Fiscal. Ing. Carlos Loret de Mola días
más tarde denunció que
faltaba un pagina en el contrato de precios. Esa fue la famosa Pagina
Once. Se hizo un escándalo en torno a ella y sirvió de pretexto para que
el 3 de octubre de 1968, el presidente Belaúnde fuera depuesto por el
general Juan Velasco Alvarado Jefe del Comando Conjunto. Posteriormente se
llegó a conocer que la pagina 11 sólo
era una pagina en blanco.
El
9 de octubre el Presidente Velasco anunció en forma dramática, que en
esos momentos fuerzas del ejército peruano, con acantonamiento en Piura,
al mando del general Fermín Málaga Prado, estaban ingresando a Talara
asumiendo el control de la refinería. Ese día fue designado como el Día
de la Dignidad Nacional y así se eliminó para siempre el nombre de la
International Petroleum en Co. en el Perú