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HISTORIA DE TALARA  

Reynaldo Moya

Grau 

EL Peruano del Milenio

GALERÌA DE FOTOS DE GRAU

TIEMPOS

PRE

HISPÀNICOS

LA

CONQUISTA

HISTORIA DE TALARA

La galería fotográfica, que a continuación presentamos, 

tiene su base en el libro 

HISTORIA DE TALARA

aún no editado y que espera auspiciadores

CARTOGRAFÍA

PRIMITIVOS

HABITANTES

PERSONAJES

LA REFINERÍA

CIUDADES

PLAYAS Y LUGARES TURÍSTICOS

 

 

 

HISTORIA DE TALARA

 

 

REYNALDO MOYA ESPINOSA

Carátula del libro

HISTORIA DE TALARA

 

HISTORIA DE TALARA

 

La historia de Talara según estudios realizados por el arqueólogo norteamericano Dr. James Richard, en Quebrada Honda al Norte de Pariñas, se ha establecido la posibilidad de que el hombre había llegado a la zona de Talara entre 6000 a 9000 años antes de Cristo; los primeros habitantes de esta zona vivieron preferentemente de la pesca sin abandonar sus actividades de cazadores y recolectores de frutos silvestres.

Posteriormente los tallanes fueron conquistados por las huestes del Gran Chimú, luego los Quechuas en el periódico de apogeo del Imperio Incaico sometieron estas tierras y a sus habitantes al poderoso Gobierno Imperial del Cuzco.

La revolución histórica de Talara es ligada a la historia del petróleo.
Así tenemos que el historiador Guillermo Prescott en su obra "Historia de la Conquista del Perú", nos relata que nuestros antepasados conocían el COPE o la BREA y que utilizaban los diferentes pueblos incaicos.

Durante la Colonia los españoles lo comenzaron a explotar estos yacimientos, los cuales fueron vendidos por primera vez, al capitán Alonso Granadino, por la corona española, surgiendo de esta manera la hacienda en cuyos terrenos estaba las minas de Brea, alrededor de Talara, Lobitos y Máncora.

Establecida la república, el Estado peruano señaló sucesor de la mina a Don José Antonio Quintana quien posteriormente la vende a Don José de Lama y éste por herencia la deja a su hija Doña Josefa de Lama quien la administra hasta 1873 en que Don Genaro Helguero toma posesión de la hacienda por herencia según dice la historia; luego la vende a Don Herbert Tweddle, quien en 1890 otorga su posición a la empresa London Pacific Petroleum por un periodo de 99 años; pero después negocia con la Internacional Petroleum Company que en 1924 suscribe el laudo arbitral de la Brea y Pariñas comprando los derechos del suelo y subsuelo.

Poco después de iniciado el siglo XX Talara era una aldea dedicada a la pesca y otros menesteres hasta antes de la llegada de los americanos. Luego Talara es un pueblo que evoluciona merced de su gran riqueza petrolera que la encumbró.
Su transformación comienza con la construcción de viviendas de madera pintadas de blanco con calles bien ordenadas y pobladas con gente sencilla, honesta y trabajadora. Era un pueblo sin lacras sociales.

Se encontraba dividida en barrios como Planta Alta, donde residía la Plana Mayor de la empresa; Planta Baja donde vivían algunos americanos y funcionarios peruanos; después estaba la calle 200, 300, 400 y la calle 1000 donde vivían funcionarios peruanos que laboraban en el grupo Staff.

Habían 2 bloques con casas de madera que habitaban los solteros y seguían las calles 5,6,7 y 8 donde vivían los trabajadores, empleados y obreros calificados. Detrás de la calle 8 se ubicaba el Estadio de Fútbol y hacia el Norte las Escuelas Primarias, seguidamente las calles 2,3,4,5,6,7 y 8 eran ocupados por obreros de taller y campo. Durante las décadas del 30 al 50 Talara convirtió al Perú en el país exportador de petróleo. Y al Puerto de Talara en el segundo de importancia y sus ingresos fiscales colaboraban con el 33% del Presupuesto Nacional.

 

(Tomado de la página web de la municipalidad provincial de Talara)

 

ORIGEN DEL PROBLEMA PETROLERO 

DE LA BREA Y PARIÑAS

 Por R. Moya E.

Desde 1915 hasta 1968, la opinión publica del país, se vio constantemente embargada, por un problema que afectaba a la propia soberanía nacional. Se trataba del llamado Problema de la Brea y Pariñas, relacionado con la propiedad de la gran riqueza petrolífera de Talara que era explotada por firmas extranjeras.

El problema se inicia en los lejanos días de la Colonia.

En 1645,  se encontraba residiendo entre Paita y Amotape el Capitán español,  Alonso de Granadino, el cual se había dedicado con éxito a la agricultura.  Como en el citado año llegó  a Paita el Visitador de Tierras  Juan Dávalos Cuba Maldonado, aprovechó la oportunidad para solicitar que adjudicasen las tierras eriazas, realengas y abandonadas de Máncora. Se trataba de una extensa área de terreno que Granadino no pudo utilizar porque murió en un duelo con el Capitán Benito de las Heras.

El Capitán De las Heras, era amigo de Granadino al que una día le llamó la atención por la forma brutal como trataba a su esposas, doña María Ramírez de Arellano de las principales familias de Piura.

Granadino era un hombre violento y bebedor, por lo cual no era bien visto en Amotape.

Cierta noche se encontró con De las Heras y lo desafió a duelo, lo que éste no quiso aceptar. El duelo de todos modos se realizó y resultó muerto Granadino. De las Heras huyó

Años más tarde don Benito retornó a Piura, visitó a la viuda de su amigo y  después de unos años, se casó con ella. El matrimonio  adquirió las Haciendas de Máncora y Pariñas que se extendían desde le río Tumbes hasta el río Chira, las que convirtieron en prósperas haciendas ganaderas.

Como el matrimonio no tuvo hijos, dejó las tierras  en donación en 1705 al Hospital Santa Ana de Piura administrado por la Congregación de Monjas  de Belén. El Hospital se encontraba bajo la supervisión y control de la Beneficencia Pública de Piura.

Con el tiempo el Hospital de Santa Ana se llamó Hospital de Belén.

Durante un siglo, las monjitas lograron una buena renta por el arrendamiento de las dos haciendas.

Al sur de la Hacienda Pariñas existía una mina de brea, que desde los primeros años de la colonia, se entregaba en concesión a postores que luego la explotaban. La mina era pequeña y sólo cubría 3 ha.

Hay que aclarar, que  el Hospital de Belén, sólo  era propietario del suelo o superficie, pero no  del subsuelo donde existían las riquezas mineras, que  eran   propiedad del Estado Virreinal, que lo entregaba en concesión para su explotación.

En 1815 era Presidente de la Beneficencia de Piura don José Lama, el que aprovechó de esa condición, para que el Hospital, es decir las monjitas, le adjudicase el dominio útil de la Hacienda Máncora por 150 años, mediante  un contrato  enfitéutico, es decir que no había transferencia de propiedad, sino utilización del predio. En diciembre cuando se confeccionó la escritura pública del contrato, Lama logró  que a la hacienda Máncora se agregase también la de Pariñas, sin variar la suma a pagar.

José Lama Sedamanos, era un trujillano que había llegado a Piura a fines del siglo   XVIII y se había casado con la acaudalada Luisa Farfán de los Godos y Ramos, propietaria de la Hacienda La Capilla en el valle del Chira. Dentro de los terrenos de La Capilla había un pueblo llamado La Punta (hoy Sullana) que había crecido rápidamente, por lo cual en 1813, debía elegir su primer Cabildo, de acuerdo a la disposición de la constitución liberal dada por  la Corte de  Cádiz, a lo que se opuso  Lama.

Lama tomó parte en la proclamación de la Independencia de Piura el 4 de enero de 1821, y fue el primer Alcalde Independiente de esa ciudad.

En setiembre de 1826 el Estado vende la mina llamada de  Amotape, que era de brea   ubicada en la Hacienda Pariñas,  a don José Antonio de Quintana. Al hacerse la escritura, no se sabe, si  intencionalmente o no, la palabra brea no se puso la letra   “ b “ con minúscula como debía de ser, sino con mayúscula. Al aparecer  como Mina  la Brea se consideró que ese era el nombre dela mina.

Seis meses más tarde, Quintana traspasó la mina a Lama. Durante el Gobierno del General Gamarra, en 1839 logró Lama convertirse en propietario de la pequeña mina de brea y consolidar la posesión de las Haciendas de Máncora y Pariñas como propietario. Lama era amigo de Gamarra desde los tiempos en que éste derribó en Piura a La Mar en 1830. El gobierno peruano, usurpando la propiedad de las monjitas, vendió a Lama las dos haciendas y en compensación les daban una suma anual. Lama por otra parte entregaba mensualmente un buen “camarico” a las monjitas del Belén. Posiblemente por remordimientos de conciencia. Con el tiempo las monjitas olvidaron los motivos por los que Lama les enviaba el borrico con víveres y lo atribuyeron a generosidad, por lo cual lo llamaban “El Padre de los Pobres”. ¡ Que ironía !

Al morir Lama en 1850, era inmensamente rico. Dejó a su hijo Diego la enorme hacienda de Máncora y dividió la hacienda Pariñas en dos secciones. La primera  que siguió llamándose Pariñas fue para doña Luisa y la segunda sección llamada la Brea, para su hija Josefa. Al Morir doña Luisa, dejó Pariñas a su hija Josefa. La Hacienda Máncora se extendía desde la Quebrada de Pariñas hasta el río Tumbes.

En 1859, se perforó el primer pozo de petróleo en el mundo. Fue en EE UU  y rápidamente se conoció en todas partes y también en el Perú,  la importancia del petróleo.

Diego Lama formó empresa con el cónsul inglés en Paita, Mr. Rudens,  y realizaron estudios en la zona de Zorritos. En 1863  perforaron el pozo Nº 4 del que lograron extraer petróleo el 26 de noviembre. Entonces en 1864 se asociaron con el capitalista norteamericano Larkin con quien formaron la “ Peruvian Petroleum y Company” .  Don Diego dio en arriendo extensos terrenos de la hacienda Máncora por un determinado periodo, recibiendo en pago 10.000 libras peruanas en acciones.

Mientras tanto, doña Josefa Lama, también había hecho perforaciones en sus haciendas de la Brea y Pariñas y logrado extraer petróleo. Ella vivía sola en una amplia casa situada un poco apartada de la población de Amotape. Su riqueza suscitó la ambición de su pariente Juan Genaro Helguero el que logró una relación amorosa con ella. Posteriormente doña Josefa se entregó a la bebida y murió repentinamente en 1872, dejando todas sus propiedades a  Helguero y a sus hijos..

El 28 de abril de 1873 se dio una ley de minería  estableciéndose como unidad de extensión minera,  las Pertenencias de  40.000 m2.  otorgándose un plazo hasta  Agosto de 1873 para reinscribir todas la concesiones mineras.  Helguero no hizo caso de nada.

En 1877 el gobierno estableció un canon minero de S/. 15.00 por Pertenencia, pero Helguero no pagó nada. Además debía que regularizar sus escrituras que hablaban de mina de brea pero no de petróleo.

Don Diego Lama murió en 1882 dejando su gran hacienda Máncora indivisa. Había tenido 13 hijos en 6 mujeres. De inmediato buscaron al abogado Rafael León  para que hiciera  la división y partición. Quedaron indivisas, Rica Playa, Cazaderos, y Coyonitas En enero de 1883 ya muchos herederos habían vendido sus acciones y derechos. Algunos por miserias. Todo eso pasaba en plena guerra con Chile.

En 1885, cuando acaba de terminar la guerra, un empresario extranjero ofreció a Helguero una fabulosa suma por la Brea y Pariñas, pero lo querían todo saneado. Fue entonces cuando Helguero inició un juego de intrigas, para lograr el saneamiento, sin pagar los adeudos tributarios  al Estado.

En cuanto a la Hacienda Máncora, los lotes de los 13 herederos,  estaban atados con contratos de explotación, con  la Peruvian Petroleum Company, pero la Guerra con Chile, precipitó la terminación de la empresa y la  formación de  otra   nueva, la Peruana de Refinar Petróleo cuyos principales socios fueron  Henry Smith, y  “Basso Hermanos y Piaggio”. Los Basso vendieron sus acciones a su socio y cuñado Faustino Piaggio y la  nueva  empresa de Smith y Piaggio  se convirtió en propietaria de la sección de Zorritos,  construyendo una pequeña refinería de kerosene  cerca de Tumbes. Al morir Smith en 1892   toda la empresa petrolera pasó poder de Piaggio.

 Don Faustino Piaggio  fue un italiano que llegó al Perú  en 1862 cuando tenía 18 años y era muy pobre. Se empleó en una tienda,  ahorró un pequeño capital y se asoció con los hermanos Basso. En 1878 ya  Piaggio era un próspero empresario. Su empresa en Zorritos duró hasta  1939 en que la compró el Gobierno a sus descendientes.

Volvamos a las haciendas Brea y Pariñas. En enero de 1886, Helguero pidió al Juez de Paita le diera posesión del suelo y de “los minerales” de las haciendas de la Brea y Pariñas. De esa forma y dolosamente Helguero, buscaba de convertirse en propietario, no de la pequeña mina de brea de 3 hectáreas, sino de todos “los minerales” del subsuelo de las Haciendas de la Brea y Pariñas. En el mismo año de 1886, logra ser elegido como uno de los diputados por el departamento de Piura en la lista del general Cáceres.. Así de fácil logró Helguero la posesión y propiedad del suelo y del subsuelo de la Brea y Pariñas. Luego buscó Helguero que lo exonerasen del pago de los tributos adeudados, y  del cumplimiento de las leyes de Minería. Todo lo consiguió por influencia política y pronto.

El Ministerio de Fomento, para atender el pedido administrativo de exoneración,   dispuso  que el Juez de Paita estableciera  cuantas Pertenencias habían en la Brea y Pariñas. El Juez nombró como perito para que tomase las medidas  a Eduardo Fowks, empleado de la firma comercial de Helguero, por eso, éste pudo redactar el Acta de Mesura, y poner como extensión de la zona mineral o sea de toda el área de las haciendas  Brea y Pariñas, sólo 10 Pertenencias Irregulares.

Ya todo saneado. Helguero en 1888  vendió  la Brea y Pariñas a un consorcio inglés representado por Herber Tweddle en la fabulosa suma de  18.000 libras esterlinas.

Tweddle fundó en Londres en 1889  “The London Pacific Petroleum” y 10 años más tarde, en 1899, Tweddle vende la London y  todo el suelo y el subsuelo de la Brea y Pariñas a 4  empresarios ingleses  representados por William Keswic en ! 60.000 L. E ¡

Mientras tanto en el lado de la hacienda Máncora, algunos de los 13 herederos celebraban contratos con diversas empresas extranjeras. Es así como en 1900 se funda  en Londres la  empresa “ The Lobitos Oilfields Ltda.”. Con un capital de 400.000 L.E.  que en 1927 se transforma en la “Compañía  Petrolera de Lobitos” con un capital de 1’400.000 L.E.

En 1905, el Ministerio de Fomento, extrañado que la enorme  Brea y Pariñas sólo tuviera 10 Pertenencias, mientras los diversos yacimientos ubicados en la hacienda Máncora tenían muchas más Pertenencias; nombró una Comisión presidida por el joven ingeniero Ricardo Déustua, el cual publicó un mapa en donde se apreciaba que la cantidad de Pertenencias  era mucho más de 10 y pedía una nueva remesura.

 La London de los Keswic,  se opuso a la remesura, la que de todos modos se realizó en  1914 y se dispuso que los jóvenes  ingenieros Héctor Boza y Alberto Jochamovitz hicieran la nueva  medición. En trabajo se hizo enfrentando la hostilidad permanente de los gringos, que les negaron hasta el agua a los dos ingenieros. Resultó que habían 41.614 Pertenencias y no 10.

Es decir que por muchos años la empresa extranjera había dejado de pagar impuestos. Se armó el gran escándalo porque  se trataba de una cuantiosa defraudación. El Perú trató de cobrar, pero los herederos de  Keswic se negaban a pagar, solicitando la intervención del poderoso gobierno inglés.

 La cuestión se volvió internacional. Desde 1915 hasta 1919 se producen agitados debates en las Cámaras de diputados y senadores por el llamado “Problema de la Brea y Pariñas” que ya comprometía la soberanía nacional. En el Perú entero fue tema del día.

En 1914, los herederos Keswic, arriendan la Brea y Pariñas a una nueva empresa llamada International Petróleun y Cº. subsidiaria de la poderosa Standard Oil Co.  Los Keswic recibirían  el 25 % de la producción.  Fue así como la IPC también se involucró en el problema, y eso hizo intervenir al Gobierno de EE.UU.

El Perú tuvo que enfrentar a las naciones más poderosas de la tierra; Estados Unidos y la Gran Bretaña.

Después viene el Gobierno de Leguía y fuimos arrastrados a un tribunal extranjero.  En 1922 se firmó en París un  Laudo Arbitral que años más tarde  se consideró después entreguista y oneroso para el Perú. Por muchos años el problema quedó latente

En 1955. la IPC compra el 55%  de sus propiedades a la Lobitos. Y un año después, en 1956 con motivo del incremento del precio de los combustibles, recrudeció el problema de la Brea y Pariñas. Era el 2do. Gobierno de Prado, y como Primer Ministro estaba Pedro Beltrán que buscaba una solución favorable a la IPC. Se suscitaron agitados debates en el Congreso. En  Diputados destacó  Alfonso Benavides Correa y la Cámara  en Senadores, Alfonso Montesinos.

En 1960 el Primer Ministro y Ministro de Hacienda, Pedro Beltrán elaboró un proyecto de ley que decía era para recuperar los campos de la Brea y Pariñas, pero en el fondo el proyecto favorecía a la IPC. Se produjeron agitados debates  y el 11 de Octubre Beltrán debía exponer ante las Cámaras. La IPO envió a Lima con todos los gastos pagados a 500 obreros para que ocupasen las galerías de las Cámaras y apoyasen el proyecto de Beltrán. Empezó hablar Benavides Correa y durante  tres horas contó la historia negra del petróleo. Losa obreros en el mayor silencio escuchaban al orador,  sobre algo que nunca habían sabido. Al terminar el orador, los obreros se ponen de pie, aplauden y empiezan a cantar el Himno Nacional. El proyecto no pasó.

Los debates siguieron por el resto del Gobierno de Prado hasta 1961

En todas las esferas nacionales, el problema se debatió Se consideraba que la soberanía nacional estaba comprometida. El año 1962 se celebraron elecciones, pero el ejército intervino asegurando que se había cometido fraude y depuso al presidente Prado. La Junta Militar de Gobierno que le sucedió, convocó a nuevas elecciones y en 1963 asume la Presidencia  el Arquitecto Fernando Belaúnde y ofrece  resolver el problema  de la Brea y Pariñas en 90 días. En cumplimiento de eso envió al Congreso un proyecto declarando nulo  el Laudo de la Brea y Pariñas y solicitando que los campos de la Brea y Pariñas pasen a poder de la Empresa Petrolera Fiscal.

El Congreso en manos de la oposición,  dio la ley 14596, que declaraba nulo el Laudo Arbitral, pero no se pronunciaba sobre el segundo punto.. Se buscaba ahora el retorno de los campos petrolíferos a poder del Estado.

En Julio de 1968 en medio de presiones de toda clase se iniciaron tratos con la IPC en palacio de Gobierno  y el 13 de agosto se firmó en Talara la llamada Acta de Talara mediante la cual todos los campos petrolíferos pasaban a poder de la Empresa Petrolera Fiscal. La mencionada Acta fue firmada por Belaúnde, por  el Presidente del Senado Carlos Manuel Cox y por el Presidente de la Cámara de Diputados  Andrés Townsend Escurra, ambos apristas y por los altos funcionarios de la IPC.

Por fin se había terminado con el Problema de la Brea y Pariñas y el Perú de uno a otro confín estalló en manifestaciones de alegría

La IPC seguía en poder de la Refinería y se pactaron los precios que pagaría la IPC por el petróleo refinado en los campos ya en poder del Perú. El Presidente de la Empresa Petrolera Fiscal. Ing. Carlos Loret de Mola días más tarde  denunció que faltaba un pagina en el contrato de precios. Esa fue la famosa Pagina Once. Se hizo un escándalo en torno a ella y sirvió de pretexto para que el 3 de octubre de 1968, el presidente Belaúnde fuera depuesto por el general Juan Velasco Alvarado Jefe del Comando Conjunto. Posteriormente se llegó a conocer que la pagina 11 sólo  era una pagina en blanco.

El 9 de octubre el Presidente Velasco anunció en forma dramática, que en esos momentos fuerzas del ejército peruano, con acantonamiento en Piura, al mando del general Fermín Málaga Prado, estaban ingresando a Talara asumiendo el control de la refinería. Ese día fue designado como el Día de la Dignidad Nacional y así se eliminó para siempre el nombre de la International Petroleum en Co. en el Perú

 

ESCUDO DE TALARA

MAPA POLÍTICO DE TALARA

 

ALCALDE DE LA PROVINCIA DE TALARA

(2002 - 2006)

José Alfredo Vitonera Infante

REGIDORES:

Francisco Vilca Méndez

Alfredo Guerrero Manrique

Carlos Pais Lescano

Tito Adrianzén Canales

Sonia Rosario Falla Leyton

Carlos Vivanco Mauricio

Víctor Rincón Paredes

Tomás Vilela Pacherrez

Juan Flores Ruidías

Karla Farías Lazo

Wilder Alayo Corro

 

ALCALDES DE LA PROVINCIA DE TALARA

Municipalidad Provincial de Talara

José Alfredo Vitonera Infante

Municipalidad Distrital de Los Órganos

Ricardo Francisco Arca Aponte

Municipalidad Distrital de Máncora

Florencia Olivos Olivos

Municipalidad Distrital de El Alto

Manuel Agustín Muñoz Castillo

Municipalidad Distrital de La Brea

Pedro Alejandro Hoyos León

Municipalidad Distrital de Lobitos

Matilde Bayona Curo