Make your own free website on Tripod.com

CAPÍTULO IV : LOS VICÚS  

Reynaldo Moya

Grau 

EL Peruano del Milenio

GALERÌA DE FOTOS DE GRAU

TIEMPOS

PRE

HISPÀNICOS

LA

CONQUISTA

HISTORIA DE TALARA

 

TIEMPOS PRE HISPÁNICOS

DEL AUTOR

CONTENIDO

VICÙS

CAPÍTULO IV: VICÚS

 

 

 

Quien hasta antes de 1960 viajaba de Piura a Lima, iba bordeando el gran despoblado piurano y desde antes del km 50 corría un buen trecho paralelamente al río Piura, pero sin tenerlo a la vista.

 El río en su parte alta, era en realidad el límite entre el desierto y los primeros contrafuertes de los Andes.

 La negra pista de asfalto, avanzaba sobre el arenal haciendo tedioso el viaje.

 Al llegar al km 50 un desvío de 10 Kilómetros, conduce a la pujante ciudad de Chulucanas. En El Desvío,  se han formado una serie de rancherías para atender al caminante y es posible que con el tiempo, a pesar de haber.perdido hoy importancia como tramo de la Panamericana, se convierta en un centro poblado..

 En el Alto Piura, hay una serie de pequeños poblados y lugares que en determinado momento han tenido gran importancia o en ellos se han producido hechos que han conmovido a la región. Frías, Chalaco, Poclús, Ñómala, La Encantada, Las Campanas, Monte de los Padres, Morropón, Piura Vieja, Pabur, yVicús, entre otros, evocan hechos importantes.

 Tras del reglamentario alto en el km 50, el viajero prosigue su camino sobre el arenal y nada lo hace pensar que a poca distancia, ha existido en el pasado una civilización, que aún permanece en el misterio.

 Sólo su cerámica y orfebrería nos hablan de la existencia de esos pueblos. No hay vestigios de construcciones.

 Entre los  10 km del desvío a Chulucanas y la localidad de Matanza, se puede formar un cuadrilátero que completan el río Piura y la Panamericana.

 Dentro de ese cuadrilátero, hay un caserío y un cerro denominado Vicús, y otros po­blados y promontorios denominados Huasimal, Tierras Negras, Loma Verde, Ovejero, Yécala, Loma de la Viuda y Matanzas.  

 En esos lugares es  donde se han encontrado los principales vestigios de esos antiguos piuranos.

Fuera de este núcleo arqueológico  hay que considerar un poco más al Sur Talan­quera  y Zapotal, próximos a Morropón.

 La localidad de Frías, en las nacientes del río Charanal y en los contrafuertes occidentales de los Andes, se encuentra otro Centro arqueológico vinculado cultu­ralmente a Vicús. Lo constituyen Santa Rosa y Mostrante.

 Pero Vicús no puede considerarse como una manifestación cultural aislada. Se la tiene que relacionar con otros centros como Illescas, con los grupos humanos que se asentaron en el Valle del Chira y de Tumbes.

 Bajo las arenas del desierto y en 1as sierras piuranas, es posible que existan vestigios y restos  arqueológicos, que sólo la casualidad podrá poner al descubierto.

 En Vicús se han encontrado piezas de arcilla y de metal, similares a las halladas en el Sur del Ecuador y en Colombia.

 De igual manera, muchos de los túmulos de tierra o pequeñas lomas que parecen accidentes  naturales, son sitios en donde hay tumbas. Esto se observa también en  Lambayeque, sobre todo en Illimo.

 

Antigüedad

 En realidad no hay nada concreto en cuanto a la antigüedad de la Cultura Vicús. Los supuestos se hacen en base al examen de las piezas de arcilla.

 Lo extraordinario es que tales huacos, no pertenecen a un determinado período, no obstante encontrarse en los mismos lugares.

 Se pueden establecer hasta tres clases de piezas diferentes:

 -          Vicús negativo representado por cerámicas de tosca fabricación, con una coloración en que el negativo y el blanco se aplicaban sobre el rojo. Se nota influencia de Cupisnique, aplicada a asuntos regionales. Fueron contemporáneos de Chavín de Huantar y cronológicamente pertenecieron al Período Horizonte temprano y a la Época Formativo Temprano, entre 900 y 500 años antes de la era Cristiana.

 En esta etapa de formación, se aprecia influencia del Sur, es decir de Salinar y de Virú-Chavín de Huantar estaba en su apogeo.

 -          Vicús-Vicús, representa una época de asentamiento, que se considera es el periodo de máximo esplendor. Hay un estilo propio y todos los motivos son regionales. La cerámica es de la más alta calidad. Correspondería cronológicamente al Período Intermedio Temprano y a la Época Floreciente Regional que se desarrolló entre los año 200 antes de Cristo y 800 después de la era cristiana. Por esta  época existían centros Poblados en Pariñas y en el Chira, sobre todo en el área de Colán. Al sur del Perú florecía Nazca y por esa época se supone también la fundación de Tumbes y la aparición de Naylam.

 -          Vicús-Mochica, es una época del apogeo de la cultura Mochica que hace sentir su influencia en la región de Piura. El departamento de Piura se puebla y en la Costa del Sur llega a su mayor esplendor el señorío de Pachacamac. Cuando se iniciaba la Fase Vicús-Mochica, aparecía en escena el Imperio Tiahuanacu-Wari que no sólo se extendió por la Sierra Central-Sur, sino que por la Costa llegó hasta los limites de Piura. Tubo su Centro en  Ayacucho. Al terminar esta fase aparecía el Reino Chimú. El Período abarcó del año 900 D.C. a1..1200 D.C. Se estima que Los Mochicas establecieron colonias en Vicús y en Huarmey.  

 Origen

Sobre el hombre de Vicús, no se conoce nada más de lo que muestran sus cerámicas. El arqueólogo ecuatoriano Emilio Estrada  que estudió las culturas que se desarrollaron en las Costas de su país como la de Valdivia, a las que supone influenciadas por China y Japón, cree que me se irradiaron al Sur y alcanzaron el Perú.

 Con la fase de Valdivia se inicia en el Ecuador el período cerámico, habiendo el radio carbono dado cinco mil a las piezas de cerámica.

No se descarta por lo tato que los hombres de Vicús procedieran del sur del Ecuador, teoría que comparten  los arqueólogos norteamericanos  Clifford Evans y Betty Meggers. Tal opinión la habría compartido Domingo Seminario Urrutia terrateniente que fuera del Alto Piura y, que logró reunir una de las colecciones más valiosas de la Cultura Vicús que más tarde vendió el Banco Popular.  

 

 

Es precisamente en la interesante obra denominada “E1 Arte y la Vida Vicús" editada por el Banco bajo la dirección del arqueólogo y antropólogo Dr. Luis Lumbreras, en donde aparece en la portada de la obra la figura de una vasija que representa una cabeza muy semejante a la de un mandarin chino, incluyendo una larga barba. Aunque ceramios parecidos al mismo, aparecen según Lumbreras en Moche y en otras zonas de la provincia de Trujillo, siempre representan un indicio.

En la misma obra se mencionan otras dos vasijas. Una de ella representa lo que Podríamos decir la cabeza de un árabe, con turbante, cubre nuca y rasgos fisonómicos diferentes a los de los antiguos peruanos. Hay igualmente otra vasija con un personaje que Lumbreras, asegura  tiene un gran parecido a tipos raciales negros  del norte de África,  pero que también podrían pasar por judíos, dada la forma de la nariz y el vestido.

Aparte del posible origen ecuatoriano, de la Cultura Vicús, bien pudo ser una especie de Colonia Mochica. Es decir que artesanos de Trujillo emigraron hacia el norte y se asentaron en las comunidades de agricultores que encontraron, enseñándoles el arte de la alfarería. Con el tiempo y bajo la influencia del medio, adquirieron nuevas técnicas,   inspirándose en los motivos regionales.

 Por último, y de acuerdo al criterio que tiene Tello con relación a los pobladores de la costa, los habitantes de Vicús habrían llegado de la sierra y recibido la influencia de los Mochicas.  

Descubrimiento

 Oficialmente, fue el 1ro. de Febrero de 1963, cuando se principió hablar de Vicús pero sin darle aún este nombre. El diario "La Prensa" de Lima denunció que gran cantidad de huaqueros, estaban devastando un antiquísimo cementerio, del cual  se había sacado gran cantidad de piezas de oro, cobre y de cerámica.

 Vicús era comprensión de la entonces extensa Hacienda Pabur, uno de cuyos propietarios era don Domingo Seminario Urrutia. Era este bisnieto de uno de los  próceres de la Independencia de Piura, don Miguel Jerónimo Seminario y Jaime.

 La depredación de las tumbas de Vicús se inició por los años de  l956-l960. Los huaqueros excavaban sólo pocos metros, no más de 4 ó 5 pero pronto se dieron cuenta de que a mayor profundidad habían piezas más valiosas, no sólo en cerámica, sino también en oro y piedras preciosas.

Por los años de 1957  fueron a trabajar a la hacienda especialmente contratados por el propietario dos expertos huaqueros de Lambayeque. Se aseguraba que ellos habían intervenido en el hallazgo del famoso “peje grande”, que fue encontrado en la hacienda Batán Grande del distrito de Illimo. EI tesoro hallado consistía en una cantidad fabulosa de piezas de oro artísticamente trabajadas, y 1as tumbas de donde había sido extraídas, podían identificarse por pequeñas lomas que aparentemente eran naturales, al igual que en Vicús.  

Bien pronto cundió una fiebre de huaquearía en Vicús. Los campesinos dejaban las tareas agrícolas y provistos de 1ampa y pico se dieron afanosamente a la tarea de abrir tumbas. Los hacendados lo hicieron con tractores.

 Como cabe suponer, una enorme cantidad de piezas cerámicas fueron destruidas en ese afán de sacar las piezas de oro. Pero tal cosa no importaba  a los huaqueros, que preferían  las joyas antiguas a los huacos. Bien pronto fueron sin embargo los huacos objeto de gran demanda y de alta cotización por  intermediarios  de coleccionistas nacionales y extranjeros.

 La información de “La Prensa” causó impacto en los círculos culturales de Lima, tanto porque nunca se había pensado que en Piura hubiera existido un grupo de tan elevado grado cultura1, como por lo cuantioso del material arqueológico extraído y su inmenso valor.

El primer enviado que llegó a Chulucanas en los primeros meses del año 1963 fue el arqueólogo Ramiro Mattos Mendiola. Por ese entonces y según el  diario “La   Prensa” 1.500 tumbas habían sido depredadas.

 Según relata el Doctor Lumbreras, Mattos recorrió en compañía de Florentino Gómez, el sector, durante diez días, visitando 28 zonas arqueológicas, comprendiendo Vicús, Yécala y Frías.

 Al retornar Mattos a Lima, emitió un informe que más tarde (1965) fue publicado en el Tomo XXXIV  de la Revista Museo Nacional, bajo el  Título: “Algunas consideraciones sobre el estilo Vicús”. Es desde entonces que el nombre Vicús. se da no sólo a la zona arqueológica, sino también a la manifestación cultural.

 En los primeros meses de l964, el Gobierno envió al arqueólogo Carlos Guzmán Ladrón de Guevara y al Técnico José Casafranca, los que exploraron la zona de Yécala conjuntamente con el arqueólogo  Toribio Mejía Xesspe.

Casafranca presento al Patronato Nacional de Arqueología, un informe de 28 páginas mecanografiadas. El arqueólogo Federico Kauffmann Doig, de Chiclayo, en su obra “El Perú Antiguo” muestra dibujos de las tumbas Vicús diseñados por Casafranca, y los compara con otros muy parecidos, hechos por Wassén que corresponden a hallazgos arqueológicos en el valle colombiano de Cauca.

 Fue en Yécala en donde se encontró la cerámica más fina.

 Pedro Felipe Cortazar, en su obra Documental Perú, en el tomo dedicado a Piura al ponderar la cerámica Vicús por su belleza, colores, técnica y acabado, dice que nada tiene que envidiar a los jarrones chinos de la dinastía Ming.  

 

LAS TUMBAS DE VICÚS

Toda la revelación de lo que fue Vicús y de su propia existencia, se ha logrado obtener de los cementerios. Estos generalmente se ubicaban en  lomas, como las de Vicús, el Ovejero o Yécala, Loma Negra, Loma de la Viuda, Loma Va1verde, Talanqueras y Zapotal.  

Las tumbas consistían en pozos tubulares de profundidad y diámetro variable. Al final del pozo hay un ensanchamiento que da al conjunto la forma de bota.

 La profundidad del pozo es entre 1os 4 y los 11 metros, pero hay algunos  de 15 metros. El diámetro oscila entre los  0.70 y 1.00 m. pero generalmente son de 0.80 m.

 Posib1emente las tumbas más profundas pertenezcan a gente de más importancia. Son también las que contienen mayor cantidad de piezas de cerámica y metálicas.

 Generalmente el cadáver, reducido a polvo se encuentra en  el fondo de la tumba, pero también puede estar ubicado más arriba. Una vez colocado el cadáver y los objetos que le correspondían por su clase, se volvía a cubrir la tumba con arena. Se han encontrado algunas tumbas vacías, lo cual hace suponer que estaban por ser ocupadas y disponibles, pero no se llegaron a usar.  

 En las tumbas corrientes se han encontrado ollas o diversos objetos de cerámica, agujas de cobre, y trozos de tela.

 

LA TIERRA DE MUERTO

En las tumbas de 1os cementerios de Vicús, no se encuentra un cadáver en el sitio que cualquiera puede suponer. 

Lo que se encuentran son formas alargadas reducidas a polvo, de unos 60 centímetros de largo y 12 ó 10 cms de espesor. Es una tierra de co1or marrón oscuro en la que no  quedan ni los huesos, salvo algunas piezas dentarias. 

Se supone que los cadáveres eran cremados y las cenizas envueltas en telas, depositadas en las tumbas, por que sí se han encontrado trozos de telas. Esto hace suponer que  la cremación no se realizaba dentro de la tumba, sino fuera de ella. Luego las cenizas se trasladaban al interior de la tumba, y se daba con ellas  la forma y tamaño  deseados.. 

La denominación de tierra de muerto, fue dada por los huaqueros piuranos, los que guardaban por ellas cierto temeroso respeto.

 El origen de la tierra de muerte, se ha comprendido mejor cuando el 29 de Diciembre del año 2001 estalló en Lima un voraz incendio en el Centro Comercial  de Mesa Redonda. que destruyó numerosas manzanas de casas y causó la muerte de 300 personas. Según los peritos, la temperatura subió en determinados momentos a 1.000 grados centígrados y sólo bastaban 400 para que hasta los huesos fueran calcinados Es así como en lo que se supuso fue el foco del siniestro, días más tarde se encontraron cuerpos reducidos a ceniza, salvo las piezas dentarias. 

Eso podría explicar en cierta forma, la existencia en las tumbas de Vicús de la llamada “tierra de muerto”. Lo que no se ha podido explicar, como es que lograron tan altas temperaturas al cremar sus cadáveres.

 No se han llegado a descubrir, lo que pudieron serlos crematorios de los antiguos Vicús.  

 

 Las Poblaciones de los Habitantes de Vicús.

 La presencia de cementerios con tan gran cantidad de tumbas hace pensar que la zona fue bastante poblada. La existencia de obras de ingeniería hidráulica refuerza tal criterio.

El Doctor Lumbreras supone sin embargo que cada población no seria de más de 50 viviendas. De ser así estarían diseminadas en el área como las actuales poblaciones campesinas.

 No hay vestigios de las antiguas poblaciones, como en la sierra peruana, porque no se utilizó la piedra para construir las viviendas. El material liviano que se uti1izaba. , se destruyo con el tiempo.

Hay numerosas piezas cerámicas que permiten apreciar  como eran las casas de esos antiguos piuranos. Son como maquetas de arcilla.

 Hay una que se compone de tres secciones. Dos delante de un solo piso y una atrás de dos plantas. Las dos secciones de adelante son de un ambiente cada una. Una de ellas tiene un techo a dos aguas y la otra 1o tiene plano horizontal. Los techos están sostenidos por vigas y troncos que se supone son de algarrobo. No tienen paredes y por lo tanto son sitios de estar para guarecerse del sol y de la lluvia. Cualquier viajero que recorre el agro piurano, puede en la actualidad ver que en  medio del quemante desierto se alzan a veces solitarias  construcciones que sólo tienen un techo. Son sitios para descansar y  para protegerse del intenso sol piurano.

 La pieza tipo maqueta, representa en  la parte posterior un conjunto de tres ambientes en  los bajos y uno en los altos a donde se llega   por medio de una escalera doble. Los ambientes de los bajos tienen techo y tres paredes. En la pared del fondo una pequeña ventana hace el papel de mirador. El ambiente de la planta alta tiene techo y una pared  de fondo.

 Son numerosas las piezas  arqueológicas  dobles, que tienen una parte formada por una vasija y la otra por una casa de un sólo ambiente con techo a dos aguas y dentro de ellas un hombre.

 Las viviendas se levantaban preferentemente sobre las lomas. Eso sin duda permitía a sus habitantes dominar un horizonte más amplio.  

La Agricultura y los Canales de Riego.

 Como todo pueblo sedentario, la agricultura fue sin duda la principal actividad económica.

 Hay numerosas piezas de cerámica que representan frutos de la tierra como calabazas, sandías, melones y  zapallos. También frutas como chirimoyas. Así mismo se sembró el pallar, el maíz, la yuca y el algodón.

 Debido a la temporalidad de las lluvias y por secarse los ríos después de los primeros meses del año, los hombres de Vicús construyeron canales y estanques.

 El agua de riego ha sido pues durante todo el tiempo, problema para los piuranos. Los cronistas españo1es  se admiraron de esos canales  hechos a mano que se construían en lo alto de las sierras, de ocho a diez pies de ancho y uno o dos estados de hondos.

 Los canales construidos en esa época, hasta ahora son utilizados. Como instrumento de labranza usaron una palana que tenía la paleta de cobre y el mango de madera. Para fertilizar la tierra utilizaron el guano que traían de la isla de Lobos.

 

Alimentos

Además de los productos de la tierra, los vicusianos  también aprovechaban los productos del mar.

Al igual que en el resto del Perú, existía el cuy, un pato nativo y  se consumía  igualmente carne de ciervos y de sajinos.   

Los alimentos los colocaban en vasijas de arcilla o en mates le calabaza, como hasta ahora se usan.Se cocían en ollas de arcilla, y el agua lo mismo que la chicha, se guardaba en vasijas de gollete largo y angosto como las  cantarillas, que hasta hace poco se usaron. En ellas los líquidos se conservaban frescos.  

LAS CLASES SOCIALES 

Las tumbas en primer lugar y las representaciones de personajes en las piezas de arcilla permiten suponer que en Vicús existía una sociedad estratificada. 

Habían nobles ligados al gobierno, soldados, comerciantes, agricultores y esclavos. 

José Casafranca en el informe que presentó, se refiere a la Tumba 11 en la que encontró más de un centenar de objetos. Lo más interesante era una corona lo cual hace suponer que el muerto era un curaca.. Otros objetos también hacían pensar en la alta clase del difunto por  cuanto eran  muchas piezas de o­ro, de plata y cobre con incrustaciones  de turquesas. Cuchillos, máscaras, cintu­rones con lentejue1as, vasos, collares, y pendientes para orejas, labios y nariz.   

Los soldados eran sin duda alguna, como en toda sociedad antigua, los que ocupaban el segundo lugar. Los huacos los representan con bonetes especiales que parecen coronas, grandes orejeras como los nobles orejones incas, con una arma defensiva que era el escudo y la macana como arma de ataque. 

La existencia de los comerciantes esta dada por las relaciones que por el norte se tenían con los pueblos del sur del Ecuador, y también por los contactos con las culturas que se desarrollaron en  Lambayeque y Trujillo. Los comerciantes permitían también  que productos marinos, 1legaran hasta Vicús para ser consumidos presumiblemente por las clases pudientes. 

La agricultura tuvo que ocupar una gran cantidad de pobladores. En esas labores  también participaban las mujeres. 

Los esclavos eran sin duda los vencidos en las luchas entre tribu y tribu que no habían sido sacrificados. Se han encontrado numerosos huacos que representan a hombres en cuclillas con las manos amarradas por atrás y una soga al cuello. Al­gunos de estos huecos se han hal1ado en las islas guaneras frente al litoral piurano y hacen suponer,  que los prisioneros eran llevados a esos  lugares a realizar trabajos forzados en la excavación del guano, tarea  que no era grata a los demás.

 

Los Dioses, la Religión.

Para muchos pueblos antiguos de la costa peruana, sus Dioses salían siempre del mar y algunos volvían a él. Eran siempre personajes poderosos llenos de gran majestad. Lo infinito del mar, que siempre se perdía en el horizonte juntándose aparentemente con el cielo, constituía un misterio imposible de desentrañar. Por eso el mar para los antiguos fue una especie de morada de los dioses. Se le conocía con el nombre de mama-cocha o madre-mar, en el imperio Incaico.

Los indios creyeron en un principio que los españoles eran enviados de los dioses, y como llegaron por el mar les llamaron Viracochas, o hijos del mar o también espuma del mar. Cuando más tarde los conquistadores dieron muestras de crueldad inaudita, siempre los siguieron llamando Viracochas, pero no como dioses, sino como especies de demonios, que no eran hijos de mujer. 

Garcilaso explica que los indios de la costa creían que la tierra flotaba sobre el mar, y que al atardecer el sol se retiraba a descansar en 1as aguas, pero a causa de su gran fuego y calor secaba parte de las aguas. Creían también que el Sol era un gran nadador que se zambullía en el agua y aparecía por el otro lado. 

El cronista Fray Gregorio García, en su obra “Origen de los Indios”, relata una leyenda que también había a recogido Betanzos, según la cual, Viracocha recorrió el Perú de un extremo al otro, avanzando hacia el norte, y tras de pasar por la región de Piura, llegó a Puerto Viejo y se metió en el mar. 

El cronista Sarmiento también refiere la 1eyenda de Viracocha y  de sus arribo por tierra a Puerto Viejo y Mantas, en donde ingresó al mar caminando sobre las aguas con dos criados, como si fuera espuma. 

Los cronistas Herrera y Cieza de León hablan de dos Viracochas y que uno de ellos habría llegado al norte. 

Sin embargo de ser tan generalizada esta leyenda, parece que el hombre de Vicús no la llegó a conocer por que no hay representación alguna en las decenas de miles de piezas de cerámica que se han extraído.   

Representaciòn del dios Ai-apaec

Rebeca Carrión Cachot, discípula de Tello al cual sucedió en la  dirección del Museo Nacional de Antropología y Arqueología, hizo conocer en 1953 un mito que existía en la costa norte del Perú, de acuerdo al cua1 se habría divinizado a un ser ornitomorfo humanizado. Era una mujer con cabeza de pájaro que bien podía personificar a la luna, a la que llamaban Shi. 

Los vicusinos también han dejado ceramios representando a seres ornito-antropomorfos, pero no en una cantidad que puedan hacer pensar en la existencia de un culto a un ser alado. No es pues una idea predominante, la de ese supuesto dios femenino alado. 

Hay una gran cantidad de ceramios  que representan aves, pero en su forma natural y no  deidificados. Lo mismo  sucede con la representación  de felinos, como el puma y el jaguar, paro como este es propio de la zona selvática, lo que se ha tratado de representar ha sido al tigrillo y aun al gato montés.                                        

           Pero de lo que no hay duda, es de la existencia de una casta sacerdotal. Hay ceramios que representan hombres con máscaras de felinos, y atavíos especiales en momentos en que hacen sacrificios humanos. 

El respeto a los muertos, fue sin duda motivo del un ceremonial especial y la cremación de los cadáveres tuvo que hacerse con intervención del sacerdote o gran brujo. En las tumbas, además de huacos y objetos de metal, se ponían conchas perleras y también  perlas procedentes de Sechura.

  SIGUIENTE PÁGINA