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CAPÍTULO IV: LOS VICÙS  

Reynaldo Moya

Grau 

EL Peruano del Milenio

GALERÌA DE FOTOS DE GRAU

TIEMPOS

PRE

HISPÀNICOS

LA

CONQUISTA

HISTORIA DE TALARA

 

TIEMPOS PRE HISPÁNICOS

DEL AUTOR

CONTENIDO

VICÙS

CAPÍTULO IV: VICÚS

CONTINÙA CAPÌTULO IV: VICÙS

La Vida que hacía la Gente de Vicús. 

Aparte de hacer huacos y piezas de orfebrería que ahora adornan los grandes museos del mundo o las colecciones de multimillonarios, las gentes de Vicús discurrían su vida placidamente, en una forma que describe Alberto Bueno Mendoza, en un artículo del diario “El Tiempo” el 8 de Abril de 1979. Dice así:

“ Vivió en un marco de bosques tropicales, con fauna abundante, habitando aireadas casas con techos de doble vertiente hechos con materiales perecederos, parecidas a las de los campesinos piuranos   actuales de la región, cazaban cérvidos, felinos, zo­rros, monos, lagartos, conejos monteses, iguanas, ratones, serpientes. Recogían caracoles de tierra con fines alimenticios, criaban auquénidos, atrapaban loros, papagayos, patos, vultúridos, falcónidas, lechuzas y otras avecillas para usos alimenticios y/u ornamentales, atrapaban batracios en proporción menor pero evidentes, ejecuten actividades  marinas en torno a la recolecta de mariscos, caza de lobo de mar, atropamiento de aves marinas, obtención del guano para usos hortícolas, que practicaban en forma intensiva por el procedimiento de tala y de roza, para abrir claros y sembrar fríjol de palo, calabazas, frutas, incluyendo la algarroba, los zapotes y las guabas.”

 

Ceramios representando aves marinas que servìan de alimento

 

La Cerámica de Vicús. 

Cuando escribimos esta Historia, las piezas de cerámica de V1cús eran pagadas en Holanda o en Estados Unidos con varias decenas de miles de soles. 

Quizá fue la naturaleza de la arcilla, o la técnica utilizada, pero el hecho es que muchas de las piezas  parecen de fina porcelana por su acabado, perfección, belleza y tesitura.   

La gente de Vicús hizo dos clases de cerámica: unas para uso domestico y otras de tipo ornamental. 

Las primeras que eran generalmente ollas, cantarillas, vasijas y cuencos fabricados en gran abundancia, tienen las paredes gruesas para lograr su resistencia al uso. El acabado es corriente y la pasta gruesa de color negro, o rojo-anaranjado o marrón-anaranjado. No tenían decoraciones ornamental salvo algunas veces dibujaron hechos con punzón. 

La cerámica ornamental se inspiró en todo el mundo físico y social que rodeó al hombre de Vicús. Sus realizadores fueron verdaderos artistas, poseedores de una escuela y entilo propios, que pasaron de padres a hijos, comunicando de generación en generación el secreto de la técnica.   

Todas las manifestaciones de 1a vida, fueron trasladadas a las hermosas piezas de arcilla y por eso se ha podido conocer en gran parte como vivían esos antiguos piuranos. 

Hans Horkheimer el arqueólogo alemán que en 1940 fuera traído al Perú por la Universidad de Trujillo y que se quedó en nuestra patria estudiando el pasado, no cree que “la región piurana haya sido colonizada ni ocupada por los Mochicas, los que en 300 kilómetros que se interponen entre los valles del Jequetepeque y del Piura, dejaron sólo escasas huel1as de su bri1lante cultura, en especial  de su cerámica de noble realismo”. Esta opinión fue compartida por un  estudioso del pasado de Piura, de muy autorizada opinión como lo fue Carlos Robles Rázuri. 

De acuerdo a esta teoría, toda la obra de Vicús sería producto de su propia creatividad lo que la haria más meritoria.  

 

Los Huacos Silbadores.

Entre piezas de cerámica destinada a guardar líquidos estàn los huacos silbadores. Estos recipientes emiten sonidos de diversas tonalidades produciendo efectos sorprendentes a causa de la presión del aire que ejerce el líquido en el interior de la vasija al ser impulsado por el líquido cuando es vertido. Hay vasijas cantarinas, por que dejan escapar melodiosos tonos a medida que se sirve el agua o licor que la contiene. Otras que tienen como motivos ornamenta1es las serpientes, lanzan silbidos como los de un ofidio. Hay también algunas que semejan pájaros y silban como tales. Estas piezas pertenecen al período que podríamos llamar  de esplendor que los arqueólogos conocen como Vicús-Vicús.   

HUACO SILVADOR

La mayor parte da los huacos son recipientes destinados para líquidos, con pico tubular, pero también hay platos y cuencos. Las botellas tienen un asa hueca que comunica al pico con la parte ancha del recipiente. 

Muy pocas veces se ha representado a la mujer, lo cual muestra que en Vicús estaban las féminas relegadas a un segundo orden. 

Los hombres no se representan de pie, sino sentados al estilo de un Buda o en cuclillas, pero lo que más abunda son las representaciones de cabezas y en ellas se pueden establecer la clase social por una especie de bonete que nunca falta. La expresión del rostro permite apreciar que se está representando a hombres sanos o enfermos, con verrugas, o dolor de muelas, ceguera o parálisis facial. 

Los animales están representados completos y en las más variadas actitudes. Se ha logrado establecer que algunos eran criados por las gentes de Vicús por que hay por ejemplo llamas cargando leña, agua y otros bultos. 

Son muy comunes los huacos dobles. Una parte representa a un personaje o a un animal y la otra es la botella en donde está el pico. Se unen mediante una doble conexión o puente comunicante. 

Los huacos eróticos son muchos. La vida sexual le1 hombre de Vicús se ofrece en forma amplia y variada. No se puede hablar de cerámica pornográfica, porque el vicusino representaba en los ceramios todas las manifestaciones de su vida en la forma más natural. No hay escenas de homosexualismo, al menos no son frecuentes encontrar piezas de esa clase. 

Los colores colocados con gran armonía y gracias a una técnica que les permitió que perduraran a lo largo de los siglos en condiciones algunas veces adversas. Alberto Bueno dice: “La decoración pictórica en técnica negativo es predominante y se plasma para diseñar motivos decorativos de las formas alfareras tales como círculos, líneas, bandas, líneas paralelas, volutas, roleos, líneas curvas, líneas quebradas, círculos inscritos, triángulos inscritos separados por paralelas, líneas onduladas, escalonadas, barras, eses, cruces. Los colores bases son el marrón, el negro, el rojo y tonos grises”.

 

La Orfebrería    

Nariguera "Vicùs"

Si en Vicús se han extraído las mejores piezas de cerámica, ha sido en cambio en Frías en donde se han extraído los mejores objetos trabajados en metal. 

Se trabajó en el oro, la plata y el cobre mediante el sistema de marti1lado, repujado y moldeado. Al hacer las joyas utilizaban conchas de perla traída de Sechura y no pocas veces perlas y esmeraldas, o turquesas. 

Fue muy frecuente el uso de planchas de cobre combinadas con el oro. Es así como se han encontrado en Frías  pequeños discos de oro, a los que estaban so1dados otros más pequeños de cobre, adornos que bien pudieron ser utilizados como orejeras. Vasos de oro, para uso sin duda alguna ceremonial, repujados. Existen  en el Museo Oros del Perú de la fundación Miguel Mujica Gallo, una nariguera de oro de 20 kilates  y 9 gramos de peso que tiene forma de cuarto de luna. La pieza mide 10 centímetros de ancho. Del borde de abajo penden 7 pequeños discos de oro y al centro cuelga un cangrejo. Parece que en la otra parte de esta pieza habían otros 7 discos que  ya no existen 

Otra nariguera de 15 centímetros de largo y 22 gramos de peso, es también un disco semi-lunar, mitad de oro y mitad de plata. El lado izquierdo de oro, un camarón de platino, remata en el cuerno  lunar. En la parte derecha, un camarón de oro remata en el otro cuerno. 

Es muy revelador que el adorno tenga motivos marinos y que demás el disco represente a La Luna en su fase creciente, hecho que se observa, en multitud de  joyas. Hay por ejemplo un collar de oro con incrustaciones de nácar, del cual pende un adorno bastante grande que tiene también la forma de disco lunar en cuarto creciente. Todo esto bien podría suponer que Vicús en su apogeo, llegó a controlar hasta el litoral

Se han encontrado en Frías pectorales de cobre, con colgajos como adornos, los cuales sin duda estaban destinados para los guerreros nobles. 

Se han hallado muchas láminas recortadas, dentadas, caladas, repujadas y figurativas tanto de cobre como de oro. En el mismo Museo Oro del Perú, hay una placa rectangular de oro de 10 cms de largo por 7 de ancho, calada con peces estilizados en bajo relieve, pintados con esmalte rojo. De un lado de la placa penden 6 pequeños discos de oro. 

Hay figurillas metálicas de seres zoomorfos y antropomorfo, siempre adornados con colgajos, con incrustaciones de turquesas. A1gunas de estás figurillas representan animales con piezas movibles como la lengua o los brazos. 

Se han hallado tanto en Vicús como en Frías, agujas de cobre, objetos de labranzas y armas guerreras como la parte extrema de las porras que tenían mango de madera. Las cabezas de las porras en formas estrelladas y otras simples discos redondos. 

También se han encontrado gran variedad de cuchillos, algunos con forma parecida al Tumi. Lo mismo en cuanto a aretes y colgajos para los 1abios inferiores.

 

La Estatuilla de Frías 

Llamada también la Venus de Frías, representa a una mujer desnuda trabajada en oro repujado, martillado y soldado por mitades. Se advierte cierto movimiento para la cabeza y para las manos. Parece que las manos descansaban en a1gún objeto en cuyo caso la estatuilla formaba parte de un conjunto. Los rasgos de la estatuilla son notoriamente  femeninos a pesar de sus anchos hombros y angostas caderas. Dos argo1las penden de las orejas y 1os ojos son enormes.   

La Figurina de Frìas

Estatuil1las parecidas se han encontrado en Quimbaya (Colombia),lo cua1 viene a confirmar una influencia cultural llegada del norte, que también se hace presente en la forma de las tumbas. 

Para el arqueólogo Lumbreras, la estatui1la de Frías es importada. En  el “Arte y la Vida Vicús” dice: “ sin lugar a duda fue hecha en Esmeraldas (Ecuador) o en Tumaco (Colombia) pues pertenece al estilo Tolita precisamente de la época de los Desarrollos Regionales”.El arqueólogo Kauffmann Doig, la da como “perteneciente al círculo Vicús”, y sólo semejante a las de Colombia. (El Perú Antiguo). 

Pese a estos criterios de que la estatuilla es importada y no una manifestación del arte piurano antiguo, se la ha declarado Patrimonio Prehispánico Cultural del Departamento de Piura con la Resolución Directoral 005-82DRP del Instituto Nacional de Cultura, Filial Piura. 

La figurilla ha estado durante mucho tiempo en el Museo Brunning de Lambayeque. El 20 de Noviembre de 1956, el conservador del Museo don Oscar Fernández de Córdova, la decomisó de unos huaqueros que la ofrecían en venta y la llevó al Museo. 

La estatuilla que es toda de oro, pesa 60 gramos y mide 153 mm de alto. Se construyó con oro laminado de 22 quilates. El Director del Museo Walter Alva - descubridor de la tumba del Señor de Sipán – la consideraba perteneciente al estilo de Frías. 

El antropólogo Luis Chaparro Frías, Director del Patrimonio Cultural de Piura, con admirable constancia, por muchos años estuvo reclamando para Piura, la estatuilla.

En 1999 aprovechando que el Ministerio de Educación era ocupado por el sullanero Felipe García Escudero, redobló las gestiones y al fin obtuvo que el 30 de Septiembre de ese año, la valiosa obra retornase a Piura con otras 61 piezas arqueológicas. Como era de suponer, el arribo de la figurilla, dio origen a un acto de gran solemnidad en él que estuvo presente el Ministro de Educación.           

 

La Colección Vicús 

Una gran cantidad de. piezas de orfebrería y de cerámica, se encuentran en museos de Estados Unidos y Europa. 

En el Perú otras muchas,   fueron a incrementar el Museo Brunning de Lambayeque, Museo Rafael Larco Herrera de Chiclín, el Museo Nacional de Antropología y Arqueología de Lima, y  el Museo Oros del Perú, de Lima. 

En el departamento de Piura, hay una pequeña Colección en el Museo de la Municipalidad de Chulucanas.

 La Municipalidad de Piura tiene varias colecciones. Una vendida simbólicamente por don Luis R. Elías y después otra muy valiosa donada por el P. Justino Ramírez 

El hacendado don Domingo Seminario Urrutia, logró sin duda formar la más valiosa colección de cerámios y piezas metálicas, habiendo recibido en 1966 la condecoración al “Mérito por Servicios Distinguidos” que le otorgó el Ministerio de Rela­ciones Exteriores. Las 3.600 piezas de 1a colección, fueron vendidas en millo­naria suma al Banco Popular, y luego al Banco de la Nación. En la obra “El Arte y la Vida Vicús” aparecen reproducidas 300 piezas.  

 Área de influencia de los Vicús

El arqueólogo Mattos Mendieta se refiere a una amplia área de influencia geográfica de la cultura o del estilo Vicús. 

Dicha área no sólo abarcó parte de la provincia de Morropón donde tuvo su núcleo principal sino que se prolongó hasta la provincia de Ayabaca y llegó hasta la actual frontera con el Ecuador, abarcando también el norte de la provincia de Piura en donde está Tambogrande. 

Los lugares indicados por el arqueólogo Mattos son: 

Piedras sagradas; en la región agraria de Pariguaná, a 6 km al NO de Frías, en donde hay una gran mole con petroglifos, representando caras humanas, felinos y lechuzas. La cerámica de la superficie es de color rojo, gruesa y tosca. 

Callingará 1.- Cerca del cerro del mismo nombre, hay restos de un pequeño poblado de piedras, con viviendas muy aisladas. La cerámica es también rudimentaria. 

Callingará 2.- Está constituida por terrazas de cultivo y algunos restos de muros de piedra que se supone fueron viviendas. La cerámica es utilitaria. 

Callingará 3.- Es un cementerio de unas 3 Has de superficie, muy depredado por los huaqueros. Las tumbas tienen también forma de bota y los ceramios son igualmente sencillos y utilitarios.

El complejo Callingará muestra, pues, un lugar donde vivían los antiguos pobladores, los terrenos de cultivo para su diario quehacer y el cementerio. El lugar es húmedo y cubierto con niebla permanente, lo que permite pastos y vegetación. 

- Santa Rosa, es un cementerio antiguo ubicado cerca del caserío del mismo nombre y un poco al sur de Callingará 3. El cementerio cubre un área de unas 2 Has.

 - El Bronce, a 10 km al oeste de Frías, dentro del fundo del mismo nombre, es un cementerio de 2 Has de extensión. 

- Mostrante, a 4 km al norte de la ciudad de Frías, en una loma, con abundancia de ceramios de los que se han encontrado sólo fragmentos. Correspondían a una cerámica utilitaria como platos, cuencos, ollas y cántaros. Se le encuentran semejanzas con ceramios del Ecuador. 

- Llantuma, colina ubicada a 5 km al NO de la ciudad de Ayabaca donde existen los restos de una ciudadela antigua y fortificada, con un muro de circunvalación que encierra a todo el poblado. Las viviendas fueron construidas de piedra, siendo la forma de ellas rectangulares en su mayoría, y algunas muestran que las viviendas tuvieron formas poligonales. En una parte alta hay una plaza de 600 m2 que parece ser una especie de último reducto, con pequeñas atalayas.

 Se trata de una ciudad fortificada, que posiblemente fue donde los Ayahuacas ofrecieron cruenta resistencia a los Incas conquistadores. Los ceramios encontrados tienen similitud con los encontrados en la nación de los Cañaris en el Ecuador. 

-La Pampa del Lobo, en las faldas del cerro Calvario, al NO de la ciudad de Ayabaca, con restos de andenería y fragmentos de una cerámica sencilla parecida a la de Llantuma. 

- En el caserío La Greda, cerca de la ex-hacienda Locuto en el Medio Piura, las lluvias del año 1983 al erosionar el terreno, dejaron al descubierto un cementerio pre-hispánico; de este cementerio los huaqueros extrajeron ceramios muy finos, así como gran cantidad de collares confeccionados con chaquiras de conchas y de piedras blancas y de colores. También se extrajeron objetos metálicos de tipo utilitario.

Otra importante zona de influencia Vicús fue Sechura, a través de la cual se vinculó con el mar como lo muestra la gran cantidad de cerámios representando peces y motivos marinos. 

 

El Fin de los Vicùs

Si el origen de los Vicús es incierto, más misterioso es todavía la forma como desa­parecieron.

 La generalidad de los historiadores consideran que los Vicús aparecen el año 500 A.C y desaparecen  después del año  900 D.C. Para el arqueólogo Lumbreras, los Vicús aparecen por los años 500 A.C. en la Época Formativa Temprana y desaparecen 500 año D.C.

 La única muestra de su existencia, es la gran cantidad de ceramios y de piezas metálicas encontradas, sobre todo en sus cementerios. Los ceramios  son como una historia de los Vicús, pues muestran  las influencias culturales que sobre ellos ejercieron pueblos del norte y del sur. En los ceramios se ha encontrado una marcada influencia no solo ecuatoriana, sino hasta de Colombia, lo que lleva a suponer un origen sur ecuatoriano. Posteriormente recibieron la influencia Mochica, que parece no los sometieron, sino que establecieron colonias en su territorio, instruyéndolos en el gran dominio del arte cerámico que tenían.

 Los Vicús no recibieron ninguna influencia de los Chimus, porque cuando estos apare­cieron, los Vicús ya no existían.

 En el Período Pre Cerámico por los años 1.300 A.C. penetraron en lo que hoy es la provincia de Ayabaca grupos humanos muy primitivos, nómades cazadores y recolectores que procedían de la Selva. En ella se había asentado la gran nación jívara, de la cual se desprendieron densos grupos humanos que fueron a ocupar las tierras del Sur Este del Ecuador, constituyendo la etnia de los Malacatos y más al sur, los Calvas. Tras de cruzar los ríos Macará y Espíndola, ingresaron a Ayabaca donde se volvieron sedentarios y fueron desenvolviéndose, recibiendo la influencia de las culturas Sur Ecuatorianas, llegando a formar la etnia de los Ayahuacas, grupo componente de los Guayacundos. Estos  fueron vecinos de los Vicús primero y de los Tallanes más tarde, y comercializaron y se mezclaron con ellos.

 Entre los años 600 y 900 D.C. se produjo la decadencia de los Mochicas y por lo tanto  de su colonia Vicús, lo que permitió que los  Ayahuacas se fueran infiltrando en su territorio y también los tallanes.   

 Ya en el año 1.000 D.C. los tallanes se habían posesionado valle del Alto Piura, teniendo co­mo curacazgos principales a Pabur y Serrán.

Posteriormente, los Ayahuacas que habían evolucionado hasta convertirse en la Federación de los Guayacundos, se ubicaron en Caxas.

 El arqueólogo Lumbreras asegura  que Jhon Rowe encontró en diversos lugares de Piura cerámica Wari y que Ramiro Matos la halló en Vicús.

 Cuando los españoles llegaron al valle del Piura, no encontraron ni vestigios de Vicús y ningún cronista se refiere a ellos.

 Por mucho tiempo los historiadores y arqueólogos ignoraron totalmente la existencia de la nación Vicús.

 Recién en 1963, se supo de su existencia  cuando el diario “La Prensa” de Lima denunció que huaqueros en el valle del Alto Piura estaban saqueando tumbas antiguas.

 A partir de esa fecha, se ha puesto mucho interés por descorrer el velo que oculto por tanto tiempo a la cultura Vicús y bastante se ha avanzado, pero no lo suficiente

 El Banco Popular del Perú que adquirió la valiosa colección Vicús del hacendado de Pabur don Domingo Seminario Urrutia, editó un libro a todo lujo en 1978 que llamó “El Arte y la vida de Vicús”, labor que estuvo a cargo del arqueólogo y antropólogo Doctor  Luis Lumbreras, Director del Museo Nacional de Arqueología y Antropología, con la cooperación de don José Bracamonte. La obra muestra 170 fotografías muy intere­santes de ceramios y un valioso y esclarecedor texto, pero nada dice de donde llegaron los habitantes de Vicús, ni la causa y fecha de su desaparición.

 Otra hipótesis que se menciona como la causa de la destrucción de los Vicús, seria un Niño excepcionalmente fuerte, con intensas lluvias como ocurre en esa región, que o­bligó a la población a dispersarse.  

Simposio 1980

En Noviembre de l980, el Rotary Club de Piura organizó  con motivo de la Semana del Algodón, el Primer Simposio sobre Vicús.

 El evento se realizo en el Club Grau, y su desenvolvimiento demostró una magnifica organización.

 Se invitaron al mismo, personalidades peruana vinculadas a las investigaciones del pasado histórico de esta región, como la doctora trujillana Mercedes Cárdenas, el arqueólogo chiclayano Federico Kauffman Doig, el escritor e historiador Juan José Vega, el arqueólogo Ramiro Matos Mendieta y al historiador  Gorky Elizaldo Medradas, profesor de arqueología de la Universidad de Guayaquil.  

KAUFFMAN DOIG

 La profesora Cárdenas expuso los resultados de las interrogantes  investigaciones que había estado realizando en Illescas, de lo que hemos  ya informado en otra parte de esta obra.

 Los arqueólogos e historiadores Vega, Matos y Kauffman Doig, se refirieron a los Tallanes y en forma concreta a los hallazgos arqueológicos de Vicús y el profesor Elizaldo Medradas, a las relaciones inter-culturales de las culturas que florecieron al sur del Ecuador, con las de Vicús, y de los Tallanes en general, habiendo planteado la conveniencia de que se hagan investigaciones binacionales a fin de descubrir y desentrañar el velo de misterio que aún tiene el pasado, el cual no tiene fronteras. 

 En el curso de Simposio, se alertó contra la depredación que los huaqueros de todo nivel, habían hecho por afán de lucro, destruyendo tumbas y muchos objetos que aparentemente no tenían valor comercial pero que desde el punto de vista de la arqueología era de incalculable valor. 

Si bien es cierto se dijo que en muchas ocasiones los huaqueros son los primeros que descubren – como en el caso de Vicús  y las momias de Paracas – la existencia de sitios en donde hay estos restos del pasado histórico; en la mayoría de los casos, hacen más mal que bien. En esa acción de huaquear, se aseguró que  hasta se habían llegado a utilizar tractores, como lo prueban las anchas excavaciones con quince metros de profundidad.    

 La Señora Elena Rubio, que participaba en nombre de Chulucanas – en donde el Municipio tenia desde hacia bastante tiempo un pequeño museo Vicús- manifestó  que el 15 de Octubre de 1975, el escritor Carlos Robles Rázuri, desde “El Tiempo” de Piura daba el grito de alerta de que se estaba depredando la riqueza arqueológica de Vicús desde 1937. La misma ponente aseguró que en 1935 un acucioso coleccionista, don Luis Elías habían vendido en la suma simbólica de doce mil soles a cancelarse en mensualidades, con las que no se cumplieron,  su colección de dos mil ceramios en los que habían muchos de Vicús. Eso fue la base de la creación del Museo Arqueológico de Piura que aún estaba por formarse. Se habló también que de esa colección se habían perdido muchas valiosas piezas y que lo mismo había ocurrido en el Museo de Pueblo Libre de Lima. Muy lejos se estaba de suponer en este Simposio, que un año más tarde, en un sensacional robo en Lima, iban a perderse valiosísimas piezas de oro, entre ellas el famoso Tumi.

También se hicieron conocer las dificultades habidas para conseguir muebles para el museo, sobre todo vitrinas, y como habían ayudado antes la Cámara Junior de Castilla y el Banco Popular y más tarde  Inter-Americana de Comercio.

 El doctor Ramiro Matos, manifestó que en 1963 con motivo de una visita a Piura que hiciera con otros arqueólogos nacionales bajo el Convenio Fulbrish (E.U.) y la Universidad de San Marcos, pudo examinar la Colección Elías y que no encontró en ella nada que fuera diferente a lo que entonces se conocía, pero que de todos modos se trataba de una buena colección.

 Se manifestó que en 1960, cuando el Prefecto Ingeniero Cornejo Burgos, trabajaba como agricultor en el Alto Piura, había sido inquieto investigador y había realizado excavaciones el la Zona de Vicús y que don Domingo Seminario Urrutia, hacendado de la región por los años 1962 había empezado a crear una valiosa colección de ceramios y artículos de orfebrería que más tarde se vendieron al Banco Popular.

 Por último se relevó el gesto altruista y desinteresado del Padre Miguel Justino Ramírez que había logrado reunir una valiosa colección de ceramios de Vicús y Tallanes en general, a lo largo de muchos años haciendo apreciables gastos por compra y que había regalado al Concejo Provincial de Piura, los que hasta el año del Simposio o sea 1980, todavía permanecían encajonados en espera que entrase en funcionamiento en forma definitiva el Museo Arqueológico de Piura.         

     Desde 1963, Ramiro Matos  había propuesto el nombre de Vicús, a la fase cultural de esa zona, en lugar de Sechura como desde 1960 había sido propuesto por Edward Lanning.  

 Nuevas Investigaciones en Vicús – Ñañañique.

 También en Chulucanas, la catástrofe' pluvial de 1983 dejó al descubierto ruinas que antes no se hubieran podido imaginar. Una vez más la casualidad vino en ayuda de la ciencia y de la historia.

 Fue en la zona de Chu1ucanas, en donde las torrenciales lluvias se presentaron con más intensidad, produciendo erosión en muchos cerros y fue así como en la zona de Vicús, varias grandes piedras que habían quedado sueltas por haberse disuelto la argamasa que las unía para formar una pared de confección muy antigua, fueron aprovechadas para obras de defensa contra las inundaciones. De esa forma quedaron al descubierto restos arqueológicos.

 Otro tanto ocurrió con el cerro Ñañañique al norte de la ciudad de Chulucanas, de donde se extrajeron gran cantidad de piezas de cerámica por los huaqueros.

 Todo eso llegó a conocimiento de arqueólogos nacionales y extranjeros, motivando su interés.

La misión ORMSTOM, que es una organización científica apoyada por el Gobierno francés para actuar en los países en desarrollo, se unió al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONCYTEC) del Perú, y a la Universidad Católica, para acometer un largo y ambicioso proyecto de investigación, por un período de seis años. Se interesaron también en el Proyecto, Alemania Occidental y Polonia.

 Como Director General de todo el proceso de investigación, actúo el arqueólogo alemán y catedrático de la Universidad de Bonn, Peter Kaulicke.

 El proyectó científico se ha dividido en dos sub-proyectos que actuaron simultanea independientemente, pero en forma coordinada.

 El. Sub-proyecto Cerro Vicús, estuvo a cargo del arqueólogo po1aco Cristóbal Mackowsky.

El Sub-proyecto cerro Ñañañique, lo dirigió el arqueólogo francés Jean Guffroy.                       .

 Ya antes en esta misma historia, hemos dicho que en Piura queda aún mucho por descubrirse y también existen bastantes velos por descorrer. Podríamos asegurar que recién se está empezando a conocer la verdad de nuestro remoto pasado, y quizá el futuro nos depare muchas grandes y gratas sorpresas.

 Los tres arqueólogos extranjeros eran catedráticos en la Universidad Católica y llegaron a Piura en Febrero de 1987 y luego en Junio del mismo año, acompañados de los estudiantes de esa misma universidad Guillermo Gadmi, Patricia Muriello Valdés; Horacio Dulanto y Antonio Murao. Igualmente formaba parte del grupo el arqueólogo peruano Víctor Pimentel del Instituto Nacional de Cultura.

 

EL Cerro Sagrado de Vicús.

 Tal como lo hemos manifestado el Sub-proyecto Cerro Vicús fue desarrollado por el Dr.  Cristóbal Mackowsky.

 En realidad, el cerro es un complejo monumental y ceremonial destinado al culto, y de allí su carácter de cerro sagrado.

CERRO VICÙS

 El Complejo comprende: a) Un sistema de terrazas, y b) Un santuario ceremonial.

 Las terrazas encontradas en la primera fase de la investigación son 4 que en total suman 80 metros de 1argo. Se encuentran superpuestas aprovechando las 1aderas del cerro. Dos de ellas,  la más alta tienen 40 metros de largo, 17 m. de ancho y 3.50 m. de altura. Se ubican unas en sentido transversal y otras en forma longitudinal, a más o menos 180 metros de altura.

 Las terrazas más altas se comunican con el camino al valle, por rampas laterales que pudieron ser escaleras en su origen, pero sufrieron la erosión de las lluvias.                  

 Los muros de las terrazas son de grandes piedras unidas entre sí por argamasa de barro. Desde 1976 empezaron a ser sustraídas por los huaqueros que buscaban piezas cerámicas y en 1983, las torrenciales lluvias por una parte y los hombres de otra , completaron el daño. Las piedras se utilizaron en obras de defensa contra las inundaciones.

 En el santuario ceremonial, se encontraron cuatro filas de conchas alineadas de Este a Oeste. También piezas de cuarzo de 15 y 18 cms dispuestas en la misma forma.  

Ceramio estilo Vicùs - Moche

 Las conchas eran sin duda ofrendas sagradas que para los antiguos tenían mucho valor. Esas conchas no se dan en el litoral piurano, pero si en el ecuatoriano, de tal manera que supone también una comunicación comercial con los grupos humanos del sur del Ecuador en donde florecieron varias culturas.

 En cuanto a las piezas de cuarzo, el hallazgo no tiene precedentes, pues no se han encontrado cosa igual en restos arqueológicos de la costa.

  Sin embargo, hay que hacer notar, que también en Tambogrande se han encontrado vasos tallados de material similar.

Para Mackowsky, la cultura Vicús se inició entre 500 y 200 años antes de nuestra era, lo que coincide con el Cuadro de Cronología de las Culturas Primitivas de Piura-Tumbes que hemos dado a conocer antes.

 De acuerdo a ese Cuadro, en e1 Perú pueden considerarse dos Estadios Culturales: a) Las Culturas Incipientes, y b) Las Altas Culturas.

 Cada Estadio Cultural, se divide en Períodos Culturales y estos en Épocas.

 Los Períodos Culturales son tres: 

  1. Horizonte Temprano.

  2. Horizonte  Medio.

  3. Horizonte Tardío.

 Entre el Horizonte Medió y 1os otros dos, se intercalan:

a) El horizonte Intermedio Temprano y  b) el Horizonte intermedio  Tardío   

De acuerdo a nuestro estudio, la cultura Vicùs, se inicia en el Perìodo Horizonte Temparno, Época Formativa Temprana entre los 500 y 600 años A.C. con el llamado Vicùs Negativo y termina aproximadamente 200 A.C. 

     En el Período Intermedio Temprano se ubica el Vicús-Vicús entre los años 200 A.C  y 700 después de Cristo. Es el apogeo del Vicús auténtico.

  En el Periodo intermedio Tardío, aparece el Vicús Mochica, entre los 700 y 900 años D.C.  

El diario "El Tiempo" de Piura, en "Historia de Piura",  decía  que los periodos establecidos según los estudios realizados sobre los cambios de estilos de los ceramios y en la arquitectura de las tumbas, se pueden considerar:

Primer Período  de 500 a.c. a 300 a.c.

Segundo Período de  200 a.c. a 700 d.c.

(Algunos consideran que se extendieron  hasta el 1.100 o el 1.200 d.c. cuando los chimús dominaban totalmente la zona)

Hay muchas discrepancias entre los historiadores  en cuanto a la fecha en que se inicia la Cultura Vicús.

Así el mismo diario "El Tiempo", daba las siguientes opiniones de historiadores con relación a la posible aparición de los Vicús: 

- Según Kauffmann Doig, fue entre los siglos  IV y III A.C.

-José Casafranca señala, el siglo I D.C.

- Rafael Larco Hoyle, dice fue durante el auge de Cupisnique, entre Guañape y Virú

-José Alvares Sauri, 280 A.C.

- Hans  Disslhot, expresa que mas o menos 665 D.C.

 La antiquìsima Cultura de Ñañañique

Cuando el arqueólogo  Jean Guffroy, llegó a Chulucanas, se encontró con la ingrata sorpresa que al pie del cerro Ñañañique que iba a investigar se estaban haciendo trabajos de movimiento de tierras, para construir un complejo habitacional de 200 lotes básicos, por cuenta de ENACE. El Concejo Provincial de Morropón, sin conocer la importancia arqueológica del cerro y de sus faldas, había autorizado la construcción al norte de la ciudad de Chulucanas, capital de la provincia.

 Tras no pocos esfuerzos, los trabajos fueron paralizados y el propio Al­calde Eduardo Anto Benitez dispuso la formación de un Comité de Conservación, para dar apoyo a los trabajo que se estaban haciendo  de investigación arqueológica.

 Para Guffroy, ha existido en esa zona, una Cultura que llama de Chulucanas, independiente de las otras de la región corno la Vicús, por que así lo prueban las cerámicas encontradas, y comparables a las sureñas de Paracas y Chavín  y a la norteña de Catamayo en el  Ecuador.

 Los habitantes de Ñañañique fueron  agricultores y sedentarios. Se ha examinado un área de 20 hectáreas, todas ellas cubiertas de estructuras de piedra.

 En el lugar se levanta el Asentamiento Humano “Luis de la Puente Uceda”  lo que he contribuido a su destrucción.

Lo encontrado parece corresponder a un Centro Ceremonial y Administrati­vo y comprende: a) una plataforma; b) varios ambientes y c) un cementerio.

 La plataforma tiene tres metros de alto y una hectárea de extensión. Aparentemente parece natural, pero  es artificial y se encuentra delimitada por piedras colocadas en hileras. En esta plataforma se han encontrado restos de cenizas, lo que supone se hacían ofrendas y sacrificios.

 El conjunto habitacional o administrativo, consta de tres ambientes, y el conjunto tiene 13 metros de largo por 6  de ancho. Dos de ellos son rectangulares y el tercero es semí-circular. Se encuentran igualmente delimitados por hileras de piedras y en algunos de ellos hay hasta tres hileras paralelas.

CULTURA ÑAÑAÑIQUE

En una pequeña quebrada que se ha venido usando como muladar, se han encontrado restos de cenizas, huesos y trozos de cerámica muy finas, con características del Formativo Temprano (Período Horizonte Temprano).

 Hay una pared formada por piedras de gran tamaño incrustadas  en las laderas rocosas en donde penetran hasta metro y medio. El ancho de esta pared es de unos 80 centímetros. La pared se interrumpe por trechos y luego trepa hasta un cerro ubicado a 500 metros. 

El muladar al que nos referirnos en el acápite anterior, cubría en realidad una pequeña quebrada cuya existencia se reveló recién con, el periodo lluvioso de 1983. Las aguas barrieron el muladar y dejaron al descubierto un cementerio antiguo, del cual los arqueólogos sacaron tres cadáveres de adultos y uno de infante. En el cráneo de un adulto, se encontró, un pequeñísimo feto humano, completamente disecado.

 Guffroy supone que este cementerio corresponde a la Época Formativa Tardía (Del Horizonte Temprano 200 a 500 años AC.).       

 Considera el arqueólogo que la cultura Chulucanas pudo estar influenciada por la cultura Chavín.

 De ser así echaría por tierra el supuesto que el desierto de Sechura fue una valía natural, que impidió el contacto entre los grupos humanos que existían en nuestro departamento y las culturas que florecieron más al sur. Al menos, si no en muy gran escala, la comunicación llegó a existir, según Guffroy.

 También considera que la insalubridad de la región ecuatoriana de Catamayo al norte, no significó barrera para las inf1uencias de las culturas que florecieron al sur del Ecuador.

 Este criterio de Guffroy, de la influencia cultural ecuatoriana si es admitido por numerosos estudiosos, pues las investigaciones realizadas por los científicos de la Universidad de Tokio, en Tumbes -sobre todo- y más tarde en el bajo Chira,  así lo han demostrado.

 Guffroy asegura que las cerámicas con decoraciones en blanco, rojo, negro y marrón muestran el nexo con Chavín. Sobre todo lo intrigó mucho el hallazgo de una chaquira de jaspe, que originalmente tuvo que haber pertenecido a un collar. Esa cuenta tenía 1.5 cm de diámetro y en ella había sido cincelada con gran cuidado  la cabeza de un felino, como los que en gran tamaño aparecen en Chavín.

En abril de 1998, los periódicos de Piura, divulgaron una noticia propalada por el Licenciado Luis Chaparro, Director del INC de Piura. Se trataba del hallazgo en Chulucanas de un monolito tallado de 3.15 metros de largo y de medio metro de diámetro, que tenía tallados dibujos lineales y en la parte central un circulo circunscrito en un cuadrado. El hallazgo se produjo, en forma casual, cuando unos obreros abrían una zanja para encausar un canal de regadío en las proximidades del Asentamiento Humano Edgardo Mercado Jarrín.  Se le ha asociado con la cultura de Ñañañique y se le supone una antigüedad de 500 años antes de Cristo, vinculándolo con la cultura Chavín, por su semejanza con el famoso Lanzón

 En 1987 se encontraban los arqueólogos en los inicios de lo que parecía ser una muy interesante investigación que podía traducirse en hallazgos de mucha importancia. Sin embargo después se hizo el silencio y se abandonaron las investigaciones.

En abril de 1998, los periódicos de Piura divulgaron una noticia propalada por el Licenciado Luis Chaparro Director del INC de Piura. Se trataba del hallazgo en Chulucanas de un monolito tallado de 3.15 metros de largo y de medio metro de ancho, que tenía  dibujos lineales y en la parte central un círculo circunscrito en un cuadrado. El hallazgo se produjo en forma casual, cuando unos obreros abrían una zanja para encausar un canal de regadío en las proximidades del Asentamiento Humano "Edgardo Mercado Jarrín", por lo cual se le ha asociado a la cultura de Ñañañique, se le supone una antiguedad de 500 a.c. y se le vincula con la cultura Chavín, por su semejanza al famoso Lanzón.

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